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Chapuzones por horas en Vigo

Jesús del Campo, limpiando su piscina en Vigo.

Jesús del Campo, limpiando su piscina en Vigo.

Particulares de la ciudad se unen a la economía colaborativa: alquilan sus piscinas a un precio reducido

La economía colaborativa lleva años creciendo, permitiendo compartir casas con la aplicación Airbnb, coches con BlaBlaCar o hasta barcos con Click&Boat. Pero ahora ha dado un paso más: alquiler de piscinas con la herramienta Swimmy. Y Vigo no se ha quedado atrás.

“Es una aplicación muy sencilla y rápida, que se está dando a conocer mucho más este año”, explica Jesús del Campo, usuario de Swimmy. Y es que, el confinamiento ha provocado que las ventas de piscinas se hayan disparado y, a su vez, las ganas de reunirse en un espacio seguro y al exterior. Además, el hecho de que varias piscinas municipales no abriesen sus puertas o redujeran drásticamente los aforos ha supuesto un plus para optar por esta alternativa.

“Se está dando a conocer mucho más este año, me llegan muchas solicitudes”

Jesús del Campo - Dueño de una piscina en Vigo

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Jesús del Campo, ante su piscina en Vigo. Alba Villar

Asimismo, del Campo alquila la casa mediante otras aplicaciones, y deja los días libres para Swimmy. “Es una forma de cubrir toda la temporada, ya que tengo la casa cogida la mayor parte del tiempo”, asegura. Tanto es así que, según el calendario de la propia aplicación, no hay hueco en su casa hasta el día 31 de agosto. “Además, la lluvia, por ahora, no molesta, ya que se vienen a hacer un churrasco igual.”

Por otra parte, Swimmy permite alquilar una piscina para un máximo de 25 personas e, incluso, ofrece la posibilidad de elegir temáticas de fiesta, entre las que se puede escoger despedida de soltera o soltero, cumpleaños, o pool parties. Sin embargo, del Campo no lo permite: “Yo acepto como máximo a 9 o 10 personas porque no quiero ningún problema con esta serie de cosas”. Sin embargo, y para evitar cualquier imprevisto, la plataforma cuenta con una aseguradora, y cada propietario con la suya propia, por lo que “siempre está todo cubierto”.

“Suele alquilarse para cumpleaños o fiestas, la gente tiene ganas de reunirse”

Fernán Carrera - Dueño de una piscina en Barro

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Fernán Carrera es otro usuario de Swimmy, y su casa de Barro triunfa en la aplicación. “Los días que la ofrezco se cogen todos, y suele ser para cumpleaños por las tardes”, cuenta. Así, los precios oscilan entre los 15 y los 25 euros, dependiendo del tiempo de reserva, la ubicación de la casa y los extras que cada propietario ofrezca. “Yo ofrezco la barbacoa, las mesas y tumbonas y una zona con jardín”.

Además, Swimmy permite a los propietarios estar en sus casas durante el alquiler de sus propias piscinas, por lo que, según Carrera: “Podemos controlar más o menos que todo vaya bien”. Por su parte, Jesús del Campo opta por no estar, ya que no es su vivienda habitual, pero asegura que “le gusta estar siempre para recibirlos, conocerlos y explicarles todo”.

Piscina de Fernán Carrera, en Barro.

En otro orden de cosas, la aplicación ya cuenta con 155.000 usuarios en los países en los que opera: Francia, España, Italia, Alemania y Estados Unidos. “Esta idea era un éxito incluso antes de llevarla a cabo, porque nació con el objetivo de tener momentos felices”, explica Estefanía Leyva, directora de comunicación de Swimmy en España. Y es que, el lema de la aplicación es La felicidad se comparte, demostrando que la economía colaborativa no ha hecho más que empezar: “Es una nueva concepción de la vida, de la abundancia y de los bienes”.

Con todo, las medidas sanitarias están ahí, y las restricciones se han endurecido, tanto en Galicia como en el resto de España. Por ello, Swimmy se encarga de que todos los propietarios desinfecten y mantengan en buen estado la piscina, y reciban a los usuarios con mascarilla y la debida distancia de seguridad. “Cada uno cumple las medidas porque están concienciados. De todas maneras, tú vas a un entorno privado y exclusivo porque vas con tu grupo de amigos o familiares, son como grupos burbuja”, declara Leyva. Todo ello teniendo en cuenta, ahora, el límite de reuniones en exteriores, que limita las personas permitidas a 10.

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