Se preveía una semana clave para el “caso Déborah”, arrojar luz a las circunstancias de la muerte de la joven hace ya 19 años. Pero los resultados siguen siendo un misterio. Y es que los médicos forenses que estudian y analizan los restos mortales de la viguesa tras su exhumación el pasado martes continúan con este arduo trabajo. Primero con el pormenorizado estudio de los restos óseos para identificar posibles fisuras que revelen signos de violencia, y segundo el análisis de las uñas en busca de vestigios biológicos que pudiesen vincularlos a una tercera persona.

Esta tarea todavía no ha concluido, si bien la familia espera recibir ya a lo largo de esta semana el cuerpo de Déborah para su inhumación, en el panteón familiar del cementerio de Pereiró. Consultados por FARO, estiman un acto más íntimo y personal.

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Donde también continúa el trabajo es en Madrid, concretamente en el laboratorio de Lazarus Technology, quien inició ya esta semana el volcado del disco duro del ordenador de Déborah Fernández-Cervera. Una vez tengan todos estos datos se procederá al estudio de los mismos por si pudieran aportar posibles conversaciones, imágenes o mensajes recibidos que resultasen claves para la investigación; así como conexiones en los días previos a la desaparición.