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Un gallego se acogió ya a la eutanasia y otros siete están en espera tras solicitarlo

Un enfermo de cáncer de Ourense fue el primero en Galicia en pedir la muerte asistida

Veintitrés años después de la muerte de Ramón Sampedro, se practica en Galicia la primera eutanasia legal, mientras otros siete gallegos están en espera de que se resuelva la solicitud que presentaron ante el Sergas. Tras la entrada en vigor de la nueva Ley de Eutanasia el pasado 25 de junio, en poco menos de cuatro meses, la Consellería de Sanidade ha recibido en total ocho peticiones de enfermos en situación terminal o que sufren una enfermedad grave e incurable para acabar con su vida. Tras superar todos los trámites, el primero en acogerse a este derecho ha sido un paciente ourensano que sufría un cáncer en estado avanzado.

Es el tercer caso que se conoce de eutanasia en España –aunque puede haber otros que no hayan trascendido–. El primero fue el de una mujer vasca de 86 años que pidió acogerse a la nueva ley tan pronto se aprobó. En agosto trascendía el caso de una alicantina de más de 60 años con esclerosis múltiple a la que también se le aplicó la muerte asistida. Y en septiembre se registró en el Complexo Hospitalario de Ourense el primer caso en Galicia.

La Consellería de Sanidade confirma además que hay otras siete peticiones pendientes. Su tramitación, sin embargo, no es inmediata pues hay que seguir una serie de protocolos y procedimientos. Por un lado, no bastará con una sola solicitud. La persona interesada deberá formular su demanda dos veces dejando constancia de que no sufre “ninguna presión externa” y entre una petición y otra deberán transcurrir quince días naturales.

  • Ley de eutanasia

    Entrada en vigor: 25 de junio Solicitudes en el Sergas: 8 Practicadas en Galicia: 1 Derecho a morir dignamente calcula que pedirán la eutanasia en galicia 150 personas cada año

A los dos días se le asignará un médico responsable que analizará su caso y deberá resolver en un plazo máximo de 10 días desde la primera petición, es decir, antes de articularse la segunda solicitud. Cuando el enfermo curse su segunda demanda para que le ayuden a morir, el facultativo asignado deberá trasladar el caso a un médico consultor para que examine la historia clínica del paciente y corrobore que se cumplen los requisitos.

Si hubiera discrepancias entre los dos facultativos intervendrá la Comisión de Garantía y Evaluación, formada por siete médicos, dos profesionales de enfermería y tres juristas, que será la que tenga la última palabra en la autorización de la eutanasia.

En total, el proceso dura algo más de un mes, aunque puede llegar a acortarse en caso de que la persona enferma pudiese quedar incapacitada en breve.

Protesta de la Asociación Morir Dignamente, en Vigo. JOSÉ LORES

La Asociación Derecho a Morir Dignamente ha denunciado en más de una ocasión la poca voluntad política para aplicar la Ley de la Eutanasia, aunque desde la Consellería de Sanidade lo niegan. Esta norma, impulsada por el Gobierno central, es de cumplimiento obligatorio en las comunidades, pero su aplicación es irregular. En Madrid y Andalucía, por ejemplo, aún no han creado la obligatoria Comisión de Garantías y Evaluación prevista en la ley y necesaria para poder hacer efectivo el derecho a la muerte digna. El PP, que mostró su disconformidad con la normativa desde el principio, la recurrió ante el Tribunal Constitucional.

En Galicia la Xunta acata la ley y, de hecho, la activó el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, el 25 de junio. Solo se demoró en la constitución de la Comisión de Garantía, que no estuvo creada hasta el 9 de julio.

La ley obliga además a habilitar un registro de profesionales que se declaren objetores de conciencia a la aplicación de la eutanasia. El Sergas ha confirmado que ya hay médicos inscritos en este censo, aunque alega que por razones de confidencialidad no puede dar su número.

Según los cálculos de la Asociación Morir Dignamente, unas 150 personas podrían pedir ayuda para morir al año en Galicia, unas trece personas al mes.

Los gallegos podrán dejar constancia además en su testamento vital de su deseo de que le apliquen la eutanasia en caso de que sufran una enfermedad terminal o incurable. Hasta la entrada en vigor de la ley más de 12.000 gallegos habían inscrito sus últimas voluntades en el Rexistro de Instrucciones Previas. Solo en el primer semestre de este año se apuntaron 600 gallegos. Galicia, sin embargo, está en los puestos de cola entre las comunidades con menos testamentos vitales por habitante.

La Ley de Eutanasia establece dos vías para inducir la muerte en los pacientes que así lo deseen. Por un lado, puede ser aplicada por un profesional sanitario a través de una inyección intravenosa o bien puede ser el propio enfermo quien se tome los fármacos en forma de pastillas. La medicación será preparada por la farmacia del hospital. Serán cuatro fármacos: un ansiolítico, un anestésico local, un inductor del coma y un relajante muscular.

la ley

  • ¿Quién se puede acoger?

    Los gallegos mayores de edad que sufran una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante.

  • ¿Cómo se solicita?

    Deben formularse dos solicitudes al Sergas con un intervalo de 15 días y serán evaluadas por dos médicos.

  • ¿Cómo se aplica?

    La eutanasia la puede aplicar el médico con una inyección intravenosa o el propio enfermo tomándose unas pastillas.

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