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Hacia centros de salud más autónomos

Colas en el interior de un centro de salud

Colas en el interior de un centro de salud Pablo Hernández

Hace ahora dos años, antes de que el COVID irrumpiese en las vidas cotidianas y sanitarias, el Sergas aceptaba la dimisión de una veintena de jefes de centros de salud del área sanitaria de Vigo.

Podrán buscar remedio a las agendas saturadas y adaptarse a los problemas de salud de la zona | Por ejemplo, colaborar con colegios para suprimir bollería para evitar obesidad

Los profesionales se plantaban después de denunciar la sobrecarga en las agendas de los facultativos. En ese contexto se sitúa la génesis de un proceso de reformulación de atención primaria que la pandemia relegó, hasta el punto de que los colegios médicos censuraban hace solo tres meses que aún no se hubiese aplicado remedio alguno para afrontar la sobrecarga crónica.

Los expertos que participaron en el proceso de reforma consideraron clave potenciar la autonomía de gestión de los centros de salud para que tuvieran margen para hacer cambios organizativos y en sus plantillas y abordar así los problemas de agendas de sus trabajadores. Para eso pusieron sobre la mesa los planes de salud: un proyecto específico para adaptar el modelo de atención primaria a los requerimientos de su territorio.

  • Expertos del Sergas plantean más autonomía de gestión para los centros de salud
    -Apuestan por que los ambulatorios puedan hacer cambios organizativos y en plantillas - Deberán elaborar planes de salud local adaptados a las necesidades de su territorio

Los planes locales de salud no solo posibilitarían, en teoría, encajar los números para lidiar con la “sobredemanda” de cada centro, una de sus misiones prioritarias, sino también adaptarse al ámbito territorial en el que están insertos –puede ser un concello o asociación de concellos y/o un servicio de atención primaria–. Porque no es lo mismo un servicio de atención primaria en una zona con mucha población joven que uno en el rural donde el grueso de las cartillas sean de mayores. El plan de salud busca “mejorar la salud de una colectividad en un ámbito determinado” y tiene en cuenta, señalan desde el Sergas en una publicación que guía su elaboración, que las condiciones sociales tienen “mucha influencia” en la posibilidad de tener buena salud.

Las prioridades pueden ser diferentes. A un equipo puede interesarle trabajar en la promoción de la actividad física en adultos, para lo que propondrá acondicionar rutas de actividad de baja exigencia física adaptadas a ese colectivo y a otro le puede preocupar el disminuir la obesidad infanto-juvenil y para ello buscar eliminar la bollería industrial de las máquinas expendedoras de los centros educativos. En el primer caso, sería el concello el responsable de la acción; en el segundo, los colegios.

Son dos ejemplos que aparecen en la publicación del Sergas que explica cómo se elaboran los planes locales de salud, pensados para poblaciones de entre 15.000 y 30.000 personas, pero también posibles por barrios. De entrada hay que tener en cuenta que no solo conciernen a los servicios de atención primaria, sino también al concello o a los ciudadanos, asociaciones y personal del ámbito educativo y de los servicios sociales. Todos deben trabajar mano a mano para definir los objetivos y el plan de trabajo para cada zona, en línea con lo establecido por la Administración autonómica.

Lo primero, como con un paciente, es realizar un diagnóstico del territorio, es decir, un informe sobre su salud, para identificar problemas, necesidades, recursos y activos. Territorio, medio ambiente, rasgos demográficos y socioeconómicos, aspectos sociales y culturales, datos de mortalidad y morbilidad... permitirán “planificar y priorizar” las intervenciones en salud.

De forma paralela se hará un mapeo de los bienes o servicios que pueden ser utilizados para mejorar la vida de quienes integran la comunidad para poder utilizarlo como recurso para solventar el problema. Por ejemplo, una ruta verde puede servir para promover la actividad física entre los adultos. En todo caso, el plan debe recibir luz verde de la Xerencia del área sanitaria y del concello o los concellos a los que corresponde el servicio.

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