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Los músicos vuelven "tocados"

Una decena de músicos gallegos de diferentes generaciones y estilos comentan sus expectativas ante la reapertura de teatros, auditorios y locales de música después de un verano de actuaciones al aire libre y público sentado con mascarillas

Concierto celebrado este verano en Galicia FDV

“La hostelería está ahogada y nosotros en apnea desde hace tiempo. No quiero dar un perfil pesimista, pero me temo que la reapertura de las salas de conciertos con esos aforos limitados no va a ser la panacea”. Así muestra el cantante Tony Lomba su escepticismo respecto a una inminente vuelta a los escenarios en locales cerrados en Galicia. Los festivales de verano, que se convirtieron en un balón de oxígeno para los músicos en los últimos meses de la actual pandemia, están llegando a su fin y con ellos se disipa la posibilidad de tocar en recintos exteriores.

La apertura de clubes, permitida en principio con aforos máximos del 75% a la espera de que el comité de expertos se vuelva a reunir mañana, no satisface a los propietarios de salas de Galicia, que se han dirigido a la Xunta para solicitar la reapertura total de sus locales sin restricciones de capacidad ni distancia de seguridad, debido al alto porcentaje de vacunación, cifrado en un 76% de la población.

Preguntamos a ocho artistas gallegos de diferentes generaciones y estilos musicales cuáles son sus expectativas respecto al futuro próximo y cómo han sobrellevado este año y medio de pandemia.

Los vaivenes en las normativas y condiciones de seguridad dieron al traste con muchos conciertos programados en los últimos meses. “A mí se me cancelaron casi la mitad, aunque el verano anterior fue peor porque ni siquiera hubo los programados por administraciones”, explica Tony Lomba, quien comenta su sensación de “tener que dar una vuelta a lo que hago, buscar otra pata en la silla del trono de mi casa a nivel de trabajo”. Para los próximos meses tiene en vista preparar los conciertos que habitualmente ofrece con Eladio Santos en época navideña.

Tony Lomba. Alba Villar

En solitario, el cantante sigue con sus versiones de música ligera que ha podido ofrecer en conciertos organizados por administraciones y en recitales privados que “han hecho el esfuerzo por pagar un caché”. Respecto a sus honorarios, dice que “los he mantenido, como Peret que los cobraba al cien por cien; es que hay momentos en que tienes que decir hasta aquí, más ya no bajo”. De los ocho conciertos con que obsequió a sus vecinos del barrio vigués de Bouzas durante el confinamiento, cuando no se podía salir de casa más que para pasear el perro o ir al supermercado, guarda muy buenos recuerdos. “Fue alucinante, acababa el concierto, abría la puerta y me encontraba desde una olla con callos hasta un bizcocho con chocolate en forma de guitarra”, rememora.

Wöyza

Wöyza Alba Villar

La reina gallega del hip hop, Wöyza, también muestra su cautela ante la vuelta a los conciertos en interior. “Lo veo con cierto optimismo porque sobre todo en Galicia las salas están comprometidas con hacer las cosas bien, respetando las normas de seguridad y siendo duros y exigentes con ellos mismos, cosa que no he visto fuera. Sin embargo, el virus sigue ahí y tenemos que seguir teniendo cuidado, la gente vacunada se contagia”, declara.

A esta cantante viguesa la pandemia le pilló, como a muchos de sus colegas, con un trabajo discográfico recién estrenado y una gira de promoción que se le truncó y que ha podido recuperar de algún modo este verano, además de presentar los dos singles editados en mayo y junio, uno de ellos, “Cómo seria”, en colaboración con el rapero Nach, con más de 400.000 visualizaciones en Youtube. “Durante el confinamiento me dediqué a formar a otras personas, algo que llevo haciendo desde hace diez años; en verano de 2020 tuve concierto; de octubre a diciembre pasé meses malos, de depresión e incertidumbre porque un día te contrataban y al siguiente te lo anulaban, fue desmotivante. En febrero me levanté fuerte y desde ahí todo ha ido para arriba”, comenta la artista que ahora está en proceso de mezcla de su próximo disco.

Eladio Santos

Eladio Santos y sus “seres queridos”. Ricardo Grobas

Eladio Santos coincide con Wöyza en que “el momento más deprimente” fue el otoño y el invierno. “De octubre a marzo, los meses en que hacemos la gira por España, no me sonaba el móvil ni me llegaba ningún e-mail. Ahora echo de menos tocar a las 12 de la noche en bares, por eso afronto con ilusión la reapertura de los clubes” comenta el compositor y cantante de Eladio y los Seres Queridos, que trabaja además como técnico de sonido en la sala viguesa La Fábrica de Chocolate, donde ya hay programados dos conciertos.

Somos animales de costumbres y ciertas prácticas adquiridas como excepcionales durante la crisis sanitaria se han convertido en habituales. Eso le ha pasado a Eladio Santos con la programación de conciertos de este verano  - “no fuimos capaces de mantener un calendario a largo plazo, cerrábamos fechas con una o dos semanas de antelación” - y con los horarios - “nos hemos acostumbrado a ser más europeos, tocar a las 8, cenar a las 10 y estar de vuelta en casa a las 12” -. Para las próximas semanas tiene previsto estar en el festival Port-América el 1 de octubre y en la sala Jager de Lugo.

Este otoño espera repetir con su grupo la gira que realizaban habitualmente por Galicia, con conciertos en las ciudades y en Melide y O Barco; y a partir de enero, salir fuera con su disco “Academia”, presentado el 8 de marzo de 2020. “Nuestro último concierto fue el 13 de marzo en el programa de la TVG Luar, el primero que se hizo sin público. Al acabar la actuación y salir, vimos a los militares, como en un ambiente prebélico”, recuerda Eladio Santos. Ese trabajo discográfico finalmente se presentó en Madrid en mayo pasado. “Es un disco largo y se puede alargar la gira; normalmente los discos nos duran dos años, este puede pasar de tres”, indica.

Guadi Galego

Guadi Galego.

“Que abran las salas es la mejor de las noticias para los que nos dedicamos a la música; espero que teatros y clubes vuelvan a normalizar sus taquillas”, expresa Guadi Galego. Tras un verano “movido” actuando en festivales y fiestas, le queda un concierto en Lugo por las fiestas de San Froilán y algo en Vigo que aún no puede anunciar. “Me hace mucha ilusión porque es nuestra ciudad y se nos resiste siempre, aunque es cierto que este verano hemos tocado bastante en el sur de Galicia”, comenta. Durante la pandemia, Guadi Galego acabó su disco, “Costuras”, que editó en diciembre y con el que está de gira desde primavera. “Tengo ilusión de volver a teatros, donde nuestro espectáculo luce más por el componente estético”, manifiesta.

Alberto Comesaña

Alberto Comesaña

Alberto Comesaña

“El año pasado fue una ruina completa; esto de que te decreten por ley que no puedes actuar en directo bajo ningún concepto es una medida política durísima y todavía no me explico cómo solo salió el colectivo de técnicos a protestar y no el de artistas”, sostiene Alberto Comesaña, quien sin embargo califica de “fabuloso” el 2021 pues “hemos podido subirnos al escenario en 25 ocasiones con esos protocolos absurdos de distancias de 50 metros con el público, como si escupiéramos lava, la gente sentada como en un funeral de estado, con sillas y mascarillas”.

La rentabilidad de una sala está en que se pueda llenar de público

Alberto Comesaña - Cantante

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El músico vigués combina conciertos del espectáculo “La edad de oro del pop español” con otros de Amistades Peligrosas, el dúo que forma junto a Cristina del Valle y que se ha reencontrado este año. Respecto a las expectativas de futuro de tocar en espacios cerrados, apunta que “la rentabilidad de una sala está en que pueda completar aforo, como dejaron claro desde el principio las líneas aéreas y se inventaron lo de la renovación del aire”. Para los próximos meses tiene un proyecto audiovisual con la TVG.

The Soul Jacket

Te Soul Jacket. Mauro, el batería, segundo por la derecha.

“Si te dan limón, haz limonada”, dice Mauro Comesaña, batería de The Soul Jacket explicando que la pandemia, ni siquiera el confinamiento, paró la actividad de la banda. “Nos encerramos, grabamos y cuando se pudo tocar , ofrecimos una media de dos a tres conciertos por mes”, comenta. Las contrataciones en festivales y hechas por administraciones le han servido al grupo para presentar su disco “Let me stand” y ahora están en proceso de sacar uno nuevo. “De cara a que empiece el año 2022 nos interesará volver a las salas, porque nos gusta, hay que apoyarlas y las echamos de menos, obviamente. Aunque nos hemos acostumbrado a la nueva realidad -público sentado con mascarilla-, la música en directo necesita la cercanía del público, al menos en nuestra liga (puede que en el caso de U2, no)”, dice.

Budiño

Xosé Manuel Budiño.

Al igual que muchos de sus colegas, Xosé Manuel Budiño acababa de estrenas disco, “Fulgor”, cuando se decretó el estado de alerta sanitaria. Por suerte, el gaiteiro y cantante tiene el estudio en su casa y pudo seguir trabajando en la composición e invención de melodías y músicas nuevas. La vuelta a los escenarios fue “ver la luz”. “Empecé a tocar en directo con una sensación extraña, sin poder ver la reacción del público en sus caras tapadas con mascarillas, pero consigues sacar adelante la actuación porque sabes que el que está abajo está deseando ver tu espectáculo”.

Respecto a la reapertura de salas, considera complicado saber qué pasará. “A una semana vista tenemos el Portamérica, con público en pie, un punto de inflexión en Galicia para que todo el mundo tome nota”. “Tengo amigos en el resto del estado que ya programan conciertos en interiores con aforos al cien por cien, esperemos que eso también llegue a Galicia”, dice.

Pablo Lesuit

Pablo Lesuit en una escena del vídeo de su último single, “El Volcán”.

El 6 de marzo de 2020 Pablo Lesuit presentaba su disco “Belorizonte” en la sala Sol de Madrid y luego fue a México a presentarlo, pero se tuvo que volver de urgencia por la situación de pandemia. “Comprendía que no iba a ser cosa de mes y medio, armé un tipo de producción con mi gente cercana y aproveché las nuevas tecnologías para crear contenido nuevo”, explica. En verano del año 1 de la pandemia pudo tocar “bastante”, lo que le permitió que el año fuese “menos crítico”, aunque no el esperado.

Ahora el música vigués acaba de sacar “El Volcán” -el título es casualidad, el tercero de los singles que viene trabajando por separado este año sin que respondan a un concepto global como el anterior disco, donde proponía un viaje a las influencias musicales de Latinoamérica.

“Estoy pendiente de que se pueda volver a viajar, a la dinámica de trabajar con gente de fuera, conocer músicos y productores y plasmar la experiencia en canciones”, explica. Otra de sus expectativas en el extranjero es poder recuperar la gira truncada por América, que contemplaba países como Cuba, Colombia y Estados Unidos. La semana que viene estará en el festival Portamérica y después “veremos como van las salas, porque tenemos gastos fijos grandes y es complicado llevar a cabo una planificación viable. Tampoco se cómo va a responder el público”, dice.

Galicia podría dejar de ser líder en orquestas

Integrantes de la orquesta París de Noia.  

El panorama futuro para las orquestas gallegas que animan verbenas y salas de fiestas por gran pare del territorio español no es nada halagüeño. “Para nosotros la vuelta a los escenarios con menos restricciones llega tarde”, señala José Antonio Blas, director gerente de París de Noia, una de las formaciones más potentes de la región.

El trabajo en verano para esta orquesta ha sido mínimo. “En julio hemos hecho dos conciertos, de los 26 que hacíamos normalmente; en agosto, siete de los 30 habituales antes de la pandemia; en septiembre, cinco (lo normal eran 25) y en octubre, cuatro, porque hemos decidido parar a medio mes”, señala este responsable de la formación.

Las fiestas de concellos -cita Marín, Poio y Sarria como ejemplos- le han salvado de estar paralizados. “Las comisiones de fiestas no se animan a contratar y dudo que en un futuro puedan recaudar dinero entre los vecinos para poder contar con una orquesta, debido a motivos económicos”, dice.

Público asistente a un concierto en Vigo este verano Marta G. Brea

La pandemia podría suponer la desaparición de muchas de las 300 formaciones, según señalan desde el sector

Por todo ello y después de casi perder dos temporadas -la del 2020 y la de este año-, “Galicia, tierra que en tiempos de bonanza tenía más de trescientas formaciones y exportaba orquestas, puede que no vuelva a lo de antes”. Y es que algunas no volverán a tocar y sus integrantes ya se han buscado otros trabajos. Muchos no estaban en plantilla y no pudieron beneficiarse de las ayudas económicas por el parón de actividades.

No ha sido el caso de París de Noia, que mantiene en ERTE a sus 32 empleados, 18 de los cuales se suben al escenario, rescatándolos cuando hay actuaciones puntuales.

Camariñas, el 9 de octubre, Pontenova, el 10, y un sala de fiestas en Sanguiñeda, el 17 de octubre, son las próximas actuaciones de esta orquesta, que espera recuperar el año próximo parte de la normalidad perdida y animar las ansiadas verbenas.

La Real Fhilarmonía recupera los abonos trimestrales esta temporada

Componentes de la Real Filharmonía de Galicia

La Real Filharmonía de Galicia inicia el 7 de octubre su temporada de conciertos bajo el titulo de “Viaxes”, con las normas iniciales de no exceder e l aforo del 75% de la sala y dejar una butaca entre espectadores. Como medida de prudencia ante la evolución de la pandemia y las restricciones, los bonos serán trimestrales -y no anuales. y de momento no se pueden hacer colectivos-. “Empezamos con optimismo; el público quiere volver a esa asiduidad semanal de ir a un acto c cultural que también es social, aunque algunos de los abonados -tenemos un alto porcentaje de edad avanzada- aún es reticente a volver-, comenta Sabela García Fonte, directora técnica.

La temporada pasada decidieron suspender los abonos y aunque no pararon los conciertos -salvo dos semanas en el pico más alto de la tercera ola, en febrero-, el seguimiento de las actuaciones fue irregular, adaptándose en cada momento a las cambiantes normas de aforos.

“Somos afortunados por ser una formación pública y seguimos cobrando sin trabajar, pero otros músicos lo han pasado fatal”, dice su directora técnica

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Sabela García Fonte, directora técnica de la Real Filharmonía de Galicia Ana Rodríguez

“Para que nuestro público y también gente de todas las partes del mundo pudiera disfrutar de nuestros conciertos, los emitimos en streamin, lo que nos permitió dar respuesta a nuestro compromiso de prestar servicio a nuestra comunidad y extender nuestro público”, manifiesta Sabela García.

Los integrantes de esta formación solo estuvieron sin actividad los cerca de cuatro meses que duró el confinamiento, periodo en que siguieron percibiendo sus salarios al ser una entidad pública. Menos afortunados han sido los del sector privado. “En este país, las personas que se dedican al arte -ya sean técnicos o músicos- trabajan en condiciones precarias, no hay un estatuto de artista que vele por su dignidad profesional. Tienen mi solidaridad porque articular sus condiciones laborales es una de las grandes asignaturas pendientes”, dice. 

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