Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pharo The Be Go

Páxinas do suplemento “Pharo The Be Go”.

Páxinas do suplemento “Pharo The Be Go”.

In memoriam Emilio Alonso Pimentel.

Hai pouco máis dun ano, recibín a visita de Emilio Alonso Pimentel, xornalista, crítico musical, escritor e gran amigo. O motivo da visita era regalarme a colección dos suplementos culturais editados por FARO DE VIGO nos anos 84 e 85: Pharo The Be Go.

Era un fanzine radicalmente moderno y urbano que nació de una conjunción astral que colocó a tres planetas en línea: la arrolladora inquietud urbana de la ciudad de Vigo en los años de la movida, la fascinación con esa inquietud del alcalde Soto y la sensibilidad de FARO, que autorizó a Pilar Comesaña, periodista e hija de Pilar Amado de Lema, bisnieta del fundador de la cabecera, a embarcarse en una aventura tan osada como audaz.

El director de FARO DE VIGO era entonces el periodista Xosé Armesto, pero creo no equivocarme si atribuyo el enorme mérito de esa publicación a Pilar Comesaña. Hoy, casi cuarenta años más tarde, ese suplemento cultural sigue destilando frescura, humor e inteligencia provocativa como en la mejor época del semanario satírico La Codorniz. Sin duda alguna, el compromiso de FARO con la pulsión estética y artística que se cocía en la ciudad colocó a Vigo a la vanguardia de la cultura urbana en España. Al FARO, pues, mi reconocimiento.

Volvendo a Emilio, non comprendín a santo de que viña o agasallo que me facía, quen insistiu en que me quedase con aqueles 8 suplementos a pesar da miña enérxica protesta. Dous meses despois, o 14 de xuño de 2020, Emilio morreu da longa enfermidade que padecía. El, que sempre levou con dignidade e discreción os seus problemas de saúde, non me facía un agasallo: deixárame ese pequeno tesouro en depósito. De onde deduzo que ningunha institución cultural ou municipal quixo facerse cargo de semellante legado.

Hai 15 días, escribín a Ceferino de Blas pedíndolle consello de que facer cos Pharo The Be Go. A súa elección non foi casual, pois en De Blas concorren a condición de exdirector de FARO e a condición de cronista oficial da Vila. O seu consello, intelixente e cheo de sentido común foi: : “Quédatelos; esos números de Pharo The Be Go no pueden estar en mejores manos”.

Quedei xeado. A reflexión de Ceferino era obvia e eu, na miña estupidez, pasáraa por alto: era evidente que Emilio, por forza, pensara nun sitio mellor que a miña biblioteca para eses documentos orixinais. E tamén era obvio que ningunha institución mostraría o menor interese neses anacos de historia.

Páxinas do suplemento “Pharo The Be Go”.

Este asunto non é unha anécdota illada, e merece unha seria reflexión: Una ciudad que no se ama, que no respeta su pasado ni en su mayor esplendor, tiene un grave problema de identidad. Ese grave problema que tiene Vigo es la ausencia de una política cultural, donde la acción de la Concejalía de Cultura está descoyuntada y carece de hilo conductor.

Toda acción política exige un programa. ¿Tiene la Concejalía de Cultura un programa? La creación del museo de la palabra, El Verbum, ¿respondió a un programa? ¿Tenía programado un contenido?

Miren, las pirámides de Egipto tenían un contenido: servir de morada para el cuerpo del faraón en su tránsito a la otra vida en el mundo de Osiris. Pero cuatro mil años después, la acción política moderna parece haberse anclado en las orillas del Nilo. Los actores políticos parecen faraones construyendo pirámides para su mayor gloria, que luego llaman museos, sin programar primero su contenido, ni su ubicación o su utilidad pública. En Galicia y en Vigo sobran muestras.

É verdade, dirán vostedes, que un bo contido museístico custa cartos. Pois si: cando se aproveitan fondos europeos ou estatais para a execución dun museo, os políticos esgotan a súa inquietude na elección da pirámide e dun arquitecto de renome. A política cultural moderna elevou á fama os nosos mellores arquitectos, pero fracasou en todo o demais: encheu as nosas cidades de “cascaróns” baleiros. A iso refírome coa ausencia de programa.

Tamén constitúe ausencia de programa ter pirámides baleiras e pola contra, ter os extraordinarios fondos municipais de pintura contemporánea gardados nun soto. Por non facer, nin sequera se poñen en valor esas xoias no exitoso programa de medianeiras, a pesar da mediocre calidade dalgunha das intervencións, que ben puidese ser substituída por unha reprodución de Maruja Mallo, Colmeiro ou Luís Torras.

Es necesaria una política cultural vertebrada con el ocio, con la diversión y con la ciudadanía

Es necesaria una política cultural vertebrada con el ocio, con la diversión y con la ciudadanía. Es perentoria una política de certámenes culturales de primer nivel, acorde con la importancia de Vigo. Los programas de fomento cultural han de formar parte integral de la política municipal. Por eso resulta clamoroso que el grupo municipal socialista, cuyo éxito en la gestión municipal es reconocido en toda España, y que ha transformado literalmente Vigo en solo una década, carezca de un programa cultural potente.

No quiero cargar contra Abel Losada, Concejal de Cultura, porque él no es la raíz del problema. Él no es un animador cultural, cierto, pero antes que él lo precedieron en el cargo Isaura Abelairas y Cayetano Rodríguez; ellos tampoco fueron animadores culturales. Luego, la tarea política es rodearse de quien sí tiene las competencias. Y en la sociedad civil viguesa sobra talento para colaborar con el Concello: escritores, artistas, músicos, activistas de vanguardia, profesionales de la comunicación y empresarios del mundo cultural. Lo que tiene que hacer el gobierno municipal es marcar unos objetivos y habilitar un presupuesto: ¡programa, programa, programa!

Tenemos lo más costoso, las infraestructuras en las que poder llevar a cabo las actividades. Pero hacen falta programas que incluyan personal especializado en dinamización cultural para desarrollar y gestionar los eventos, así como dotación económica para contratarlos y financiar sus actividades.

A dinamización cultural require sensibilidade e presupón autoestima cidadá; sensibilidade coas nosas dúas linguas, e sensibilidade para que non volva pasar o que sucedeu cos orixinais de Pharo. Por iso tamén resulta perentorio un rearmamento cultural da cidadanía. A Vigo fáltalle volver ser aquela cidade vangardista, transgresora e divertida que competía con Madrid en liderado cultural

*FARO respeta en su integridad el texto enviado por su autor con la intención de mostrar el patrimonio que tiene Galicia al contar con dos lenguas.

Compartir el artículo

stats