La insolvencia de Grupo Fandicosta atrapa a la banca con deudas por más de 75 millones

La compañía reprocha a las entidades la retirada unilateral de efectivo de sus cuentas

Somete a un ERTE a 200 empleados, incluida plantilla de las filiales Peixemar y Botas

Stand de Fandicosta en la última edición de Conxemar.

Stand de Fandicosta en la última edición de Conxemar. / Marta G. Brea

Lara Graña

Lara Graña

“Yo busco lo mejor para mi gente”. Todavía no había presentado preconcurso cuando el presidente de Fandicosta, Ángel Martínez Varela, explicaba a FARO su encrucijada. Que tenía que deshacerse de su gran proyecto, el de la factoría de Moaña, atrapado por una crisis de tesorería que había llamado a su puerta a principios del verano. Que se había quedado sin el crédito de las entidades financieras. Que quería tomar una decisión “con calma”, pero necesariamente difícil.

Ahora, casi dos meses después de acogerse a la ley concursal, los contratos de buena parte de su gente quedarán suspendidos temporalmente; pese a encarar el primer tramo de la campaña de Navidad, no hay actividad ni liquidez suficientes. De modo que el expediente de regulación de empleo (ERTE) no solo será de aplicación sobre Fandicosta SA, sino que también lo ha formulado para otras dos compañías del grupo: Peixemar y Casa Botas. Ambas figuran dentro del mismo preconcurso que la cabecera del holding familiar, del que ha quedado fuera Bonfrig Ultracongelados. Suman un pasivo con la banca superior a los 75 millones de euros, de acuerdo a la documentación remitida al juzgado de lo Mercantil 1 de Pontevedra.

La mayor parte de los acreedores financieros corresponden a Fandicosta, con más de 41 millones de euros. Es la que reporta un mayor volumen de ingresos el grupo, que el pasado ejercicio fiscal sumó una facturación de 290 millones de euros. Su venta está próxima –los bancos, precisamente, pretenden dejarla enfilada antes de que termine el año– y se dirimirá entre dos postores: Worldwide Fishing Company (Wofco) e Interatlantic Fish.

El 12,15% del capital de Fandicosta SA está en manos de la Xunta a través de la sociedad de capital riesgo Sodiga. La deuda bancaria de Peixemar, por otra parte, supera los 22,5 millones de euros, y la de Casa Botas los 11,25 millones. A este pasivo hay que añadir el saldo acreedor intragrupo, muy relevante (otros 15 millones) teniendo en cuenta la vinculación total entre todas estas mercantiles.

La documentación remitida al juzgado tiene un tono indisimuladamente expeditivo contra las propias entidades de crédito, a las que el equipo de Martínez Varela acusa de haber compensado unilateralmente deudas tomando efectivo de sus cuentas. “Si bien no hay ejecuciones judiciales ni administrativas en curso, las entidades financieras están llevando a cabo la compensación unilateral de los pagos realizados por clientes en las cuentas que los solicitantes [en referencia a Fandicosta, Botas y Peixemar] tienen en dichas entidades”. De hecho, además de comunicar el inicio de negociaciones para la reestructuración, el abogado del grupo ha instado al juez a que paralice estas prácticas “tratándose de créditos de titularidad de las empresas solicitantes de esta comunicación”.

De acuerdo a la literalidad de la solicitud de preconcurso, esta “compensación unilateral” se ejecutó sobre tanto sobre los saldos en cuentas corrientes como en otros derechos de crédito en favor de las pesqueras. El juzgado ha accedido a esta petición: “Mientras se encuentren vigentes los efectos de esta comunicación [el preconcurso, de tres meses] no podrán iniciarse ejecuciones sobre los bienes o derechos necesarios para la continuidad de la actividad [...] suspendiéndose las compensaciones unilaterales que se puedan llevar a cabo por las entidades financieras”. Es un pequeño balón de oxígeno para estas empresas, que se garantizan así disponer de la tesorería que les está generando su actividad con la venta de productos y servicios (con los frigoríficos).

ERTE

Solo la filial Bonfrig –sus instalaciones principales se han vendido, como avanzó ayer este periódico– queda al margen de las suspensiones de contrato, que se aplicarán en Fandicosta, Botas y Peixemar. El periodo de consultas arrancó este martes, cuando la empresa notificó a los sindicatos que esta medida será de aplicación sobre 111 trabajadores de las instalaciones de Moaña y que se extenderá hasta junio.

Un “golpe al sustento de las familias”, coincidieron en apuntar CC OO, UGT y CIG, que censuraron asimismo el papel de la Xunta en esta crisis. La conselleira de Industria, María Jesús Lorenzana, se reunirá con las centrales el próximo lunes. La factoría continuará con trabajos de elaboración, previsiblemente echando mano de stock teniendo en cuenta que ha perdido la cobertura de seguros y acceso al crédito para la compra de mercancía. Los contratos de suministro vigentes corresponden a acuerdos con Lidl, Carrefour, Mercadona, Gadis o la cadena portuguesa Pingo Doce.

En el caso de Casa Botas, germen de este grupo empresarial –sus orígenes se remontan al año 1904–, la cifra de afectados por el ERTE es de 77 personas, la práctica totalidad de la plantilla. Eso sí, a fin de responder al pico de demanda de las Navidades, la dirección ha optado por que a la mayoría de los empleados (47) se les aplique tras las fiestas. La suspensión de empleo se extenderá por hasta 105 días naturales por persona. No han trascendido los detalles de la subsidiaria Peixemar.

  • Fandicosta SA

    Plantilla 209 personas
    ERTE 111 personas
    Deuda banca 41,16 M.€
    Ventas 2022 136,25 M.€

  • Casa Botas

    Plantilla 80 personas
    ERTE 77 personas
    Deuda banca 11,25 M.€
    Ventas 2022 38,84 M.€

  • Peixemar

    Plantilla 17 personas
    ERTE ND
    Deuda banca 22,52 M.€
    Ventas 2022 90 M.€