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La crisis del acero frena encargos para la industria viguesa: “Se pierden empleos”

Una de las últimas piezas enviadas por Citic Censa para el sector “offshore”

Una de las últimas piezas enviadas por Citic Censa para el sector “offshore”

“Hablamos de un momento negativo histórico”

Enrique Mallón - Secretario general de Asime

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El aumento del precio del acero que pilló a la industria con el pie cambiado en la primera mitad del año no ha mejorado. El costo de un material clave para la producción de la automoción, el naval o, en general, las estructuras metálicas, está dificultando la actividad de las empresas. Tanto, que en estos momentos ya se están empezando a perder contratos por el desfase que provoca en los presupuestos y por los plazos de entrega, que llegan incluso a los seis meses. “Es un problema muy gordo. Hablamos de un momento negativo histórico; se pierden empleos”, lamentan desde la patronal del metal, Asime.

El incremento del 50% en el precio, que se intensificó entre los meses de marzo y abril, se estancó. Dependiendo del tipo de acero, las firmas pagan entre un 40% y un 50% más que antes de que se iniciase esta crisis de las materias primas, que afecta a otros componentes como el aluminio, zinc, estaño o cobre. El problema llega principalmente de la alta demanda tras los confinamientos, especialmente del mercado asiático.

“Hablamos de que si antes pagábamos 600 o 700 euros por tonelada ahora es incluso más de 1.100”, explica Cándido González, gerente de Ganomagoga. La empresa de Ponteareas, especializada en la fabricación de torres eólicas, señala que la situación “es exagerada”. “No se pueden hacer ofertas con una previsión decente”, explica.

Un trabajador en la planta de Citic Censa en O Porriño R. Grobas

La misma situación se vive en Citic HIC Gándara Censa. La calderera de O Porriño, que recientemente cerró el mayor pedido de su historia por 17 millones de euros (para una minera rusa), se ha visto obligada a frenar un proyecto de 3 millones de euros para la reforma completa de una cementera de Portugal, una carga de trabajo que además se iba a extender a la industria auxiliar con la subcontratación de dos tercios de la fabricación. El alza del precio obligó a renegociar el contrato por los “graves problemas tanto en plazo como en coste”. “El acero que hay ahora es carísimo, el precio está desatado”, lamenta el consejero delegado y director general de la firma, Juan José Agulla, que espera poder retomar el encargo con un posible descenso de los costes ante la relajación de la demanda.

Las empresas, que en algunos casos hicieron acopio, temen que otras firmas con menos limitaciones (especialmente de Asia) se hagan un hueco en sus nichos. “El que tiene acerco económico o estable al final tiene ventaja. Cuando hablamos de estos pienso sobre todo en países como China”, comenta González.

Desde la patronal del metal, sector que emplea a 57.000 personas en Galicia, reconocen que este tipo de problemas empiezan a ser comunes. “Es cierto y es un problema muy gordo”, apunta su secretario general, Enrique Mallón. El responsable de Asime señala que “era imposible prever esta escasez” de materias primas, que en el caso del acero hacer que “en muchos casos no se consigue un plazo razonable”. “Habrá casos en los que esos contratos no se van a poder recuperar”, avisa.

Fondos COVID

Para Mallón lo primordial sería que la Unión Europea aproveche los fondos Next Generation para repatriar la producción de componentes clave para la industria. “Asia se ha posicionado para las próximas décadas y nosotros llegamos tarde”, critica el secretario general de la patronal, que cree que “es necesario apoyar los proyectos de inversión”.

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