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Los concellos medianos y con mar tiran del negocio inmobiliario por el “efecto COVID”

Imagen de fondo: Edificio en construcción en Vilagarcía Iñaki Abella / FDV

La comparecencia del presidente del Gobierno en el mediodía del 14 de marzo de 2020 para detallar la aprobación del primer estado de alarma en un Consejo de Ministros extraordinario abrió oficialmente el largo y duro período de 49 días de confinamiento estricto para frenar la expansión del coronavirus. “Como saben, España se enfrenta a una emergencia de salud pública que requiere decisiones extraordinarias –remarcó Pedro Sánchez–. Una pandemia que es mundial y que supone un serio perjuicio para el bienestar del conjunto de ciudadanos”. El 2 de mayo se abrieron las calles para los primeros paseos, aunque la llamada “nueva normalidad” no llegó hasta varias semanas después, estrenada en Galicia el 15 de junio. Las casas se convirtieron en refugio ante la crisis sanitaria y el confort subió como la espuma en la lista de prioridades de las familias. De hecho, los productos de casa y el bricolaje fueron un oasis en el desierto del comercio durante todo este tiempo. Un ejemplo: su actividad tras la reapertura de las grandes superficies en la desescalada de la tercera ola se disparó un 42%, según los últimos datos del gasto con tarjeta y los TPV de Abanca en Galicia. El “efecto COVID-19” se extiende por el mercado inmobiliario.

La venta de viviendas cayó un 17% Vigo y A Coruña en 2020 | En Lalín se disparan un 131%, un 42% en Nigrán y el 273% en Negreira

Hay un nuevo perfil de demanda en la comunidad con la búsqueda de alternativas residenciales en localidades más pequeñas y mayor contacto con la naturaleza y los espacios abiertos, especialmente el mar. Ahí está el epicentro del negocio ahora. Las ventas de viviendas en los siete concellos más poblados de Galicia, en cambio, bajaron con fuerza en el año de la pandemia.

En Galicia se comercializaron 19.465 inmuebles en 2020, un 4,9% menos que el ejercicio anterior, según los datos que acaba de publicar el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Hay dos tendencias claramente opuestas en función del tamaño de los municipios. La aparente atonía del mercado es cosa solo de los de mayor dimensión, donde el retroceso fue del 12%. Vigo, A Coruña, Ourense, Santiago, Lugo, Pontevedra y Ferrol sumaron 7.754 transacciones de vivienda, unas 1.000 menos que en 2019 (8.833).

Las caídas llegan al 17% en el caso de A Coruña (2.117 unidades vendidas el año pasado) y Vigo (1.968). Ourense acumula un descenso del 5,9% (821); de casi el 13% en Lugo (811); un 9,8% en Santiago (695); del 6,7% en Ferrol (598); y en Pontevedra las ventas bajaron un 21,7% (544).

Si quitamos a las siete ciudades gallegas de la ecuación, el negocio inmobiliario no solo no mermó, sino que aumentó en casi un centenar de inmuebles, hasta los 11.711. No significa que todo el resto de ayuntamientos cerrase el ejercicio al alza, pero sí son mayoría y, además, con incrementos muy, muy intensos.

Entre los que se mueven por encima del centenar de viviendas destacan Lalín (225), con una subida del 132%; Nigrán (176), un 42% más que en 2019; Negreira (127), un 273%; y Barreiros (123), donde el ascenso fue del 108%, como recoge el balance del departamento dirigido por José Luis Ábalos.

Oleiros elevó la comercialización de viviendas un 19,8%, hasta las 424; un 10,7% aumentaron en Cambre (206); cerca del 18% en Viveiro (184); un 11% en Marín (136); un 17% en Ares (117); y un 29% en Cedeira (115). Aunque con porcentajes más contenidos, en ese grupo de concellos con tirón de la demanda inmobiliaria en plena pandemia están también Culleredo (4,8%); Baiona (3,3%); Redondela (6,8%); Teo (9%); y Vilalba (6,9%).

Hay, por supuesto, excepciones. Y algunas muy llamativas. Sanxenxo, epicentro del turismo en las Rías Baixas, pasó de 314 viviendas vendidas en 2019 a 259 el pasado 2020, lo que supone una caída del 17,5%; y en Narón se redujeron un 23,4%, hasta las 239.

La cotización del metro cuadrado de vivienda libre en Galicia acabó el pasado año alrededor de los 1.206 euros, el mayor precio de los últimos siete años. A la cabeza del coste está A Coruña, con 1.833 euros, seguida de Santiago (1.666) y Vigo (1.504). Mientras en los dos últimos casos el precio se mantiene más o menos estable en comparación con finales de 2019, en la ciudad herculina la vivienda se encareció un 6,7%. Lugo es la ciudad con mayor subida anual, un 12,5%, hasta los 1.019 euros el metro cuadrado; y las dos únicas localidades de más de 25.000 habitantes donde se abarataron los inmuebles son Culleredo, con un descenso del 4,6%, y Ourense, del 4,1%.

Vigo releva a A Coruña como la ciudad con el alquiler más caro de Galicia: 527 euros al mes

En el mercado del alquiler en Galicia no queda duda de que la recuperación tras el estallido de la crisis del coronavirus es esa “V” a la que se agarran todos los expertos para espantar las recesiones. Entre enero y abril de este año, en el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) se depositaron más de 10.200 fianzas por arrendamientos tras un incremento del 32% respecto a los mismos meses de 2020, claramente condicionados por el estallido de la pandemia. En marzo del año pasado, y especialmente en abril, el confinamiento pasó factura al sector, con 1.806 y 491 fianzas, respectivamente. Nada que ver con las más de 2.600 del actual 2021.

Con el debate abierto sobre la idoneidad o no de que la nueva ley de vivienda que prepara el Gobierno incluya la regulación de los precios de los alquileres –“idóneo” en algunos casos, pero no la panacea para solucionar el problema, según comentaba la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, en una entrevista la pasada semana en FARO–, el coste en Galicia no para de aumentar. El importe mensual alcanza los 435 euros, un 2,4% más que la media de abril del pasado ejercicio (424,8 euros), según los últimos datos del organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda.

El precio de los arrendamientos en las principales urbes de la comunidad se sitúa en la mayoría de casos bastante por encima de la media. Especialmente Vigo, que acaba de relevar a A Coruña, en lo más alto del ranking del coste de los alquileres en Galicia. Son 527,3 euros después de un encarecimiento anual del 2%. En la ciudad herculina el importe medio al mes son 526,2 euros, un 1,3% menos que en abril de 2020. En Pontevedra alcanza los 487 euros, lo que supone una subida del 3,7%; en Santiago la mensualidad media bajó un 0,5%, hasta los 456,7 euros. En Ferrol creció un 8% (380 euros); un 7,4% en Lugo (397,1 euros); y un 5,2% en Ourense (421,5).

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