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El valor del espacio portuario

Las instalaciones de Vulcano, con la terminal de contenedores detrás FdV

Más espacio a pie de muelle. Es una demanda perenne del Puerto vigués desde que hay memoria. Una necesidad que a lo largo de los años se ha ido satisfaciendo a costa de la Ría, con ampliaciones que han cambiado su perfil natural para siempre, y de la ciudad, del bienestar de sus vecinos, que han visto cercenado su derecho de acceso al mar. Pero los vigueses han dicho “basta”.

Dos son las opciones que tiene ahora el Puerto para crecer, para aliviar esa demanda constante de metros cuadrados basada en el crecimiento de los tráficos. La Plisan, la plataforma logística de Salvaterra, el mayor polígono empresarial del Noroeste, que después de dos décadas de compleja tramitación ha logrado –al fin– despegar con plena seguridad jurídica; y reorganizando aquellos espacios portuarios en desuso o menos rentables.

Con las alternativas que hay en la mesa, no se entiende la obcecación de algunos agentes sociales y administraciones que demandan que los terrenos portuarios que ocupaba la extinta Factorías Vulcano en Teis solo puedan destinarse a actividades relacionadas con la construcción y la reparación naval, un sector con una capacidad instalada sobredimensionada desde hace más de una década en la ría viguesa, como lo demuestra la dramática estampa de gradas vacías en los grandes astilleros.

¿Por qué naval sí y no logística, o industria frigorífica, o cualquier otra actividad empresarial que requiera de verdad estar al borde del agua? El espacio portuario es un bien muy preciado y escasísimo, y por tanto cualquier decisión que se tome sobre su futuro tendrá que tener en cuenta la generación de valor y empleo del proyecto, más allá de la tradición naval de la que Vigo no reniega.

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