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Florentino mantiene plantilla un año después de anunciar el ERE

En su factoría de Lalín se concentra administración, logística y arreglos | La mitad de sus 100 empleos es personal de tiendas

La firma lalinense abrió este año una tienda en la calle Calvo Sotelo de A Estrada. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La firma lalinense abrió este año una tienda en la calle Calvo Sotelo de A Estrada. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La icónica marca Florentino se mantiene como la única de las otrora pujantes del textil lalinense en activo dentro de un sector en el que ya la anterior crisis económica global hizo mella y provocó que muchas empresas, en toda España, echasen el cierre. La competencia del gigante asiático y los cambios de hábitos del consumidor hicieron inviables a decenas de firmas, que veían como los costes de producción de una prenda eran casi superiores a los que marcaba su etiqueta en tienda.

Bajo esta amenaza, la histórica empresa lalinense anunciaba hace un año su intención de despedir a medio centenar de sus 150 empleados. A partir de ahí comenzaron las negociaciones con los sindicatos para la aplicación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que se acordaba a finales de julio. Las centrales estimaban que cada trabajador despedido recibiría una compensación económica de entre 19.000 y 21.000 euros, dependiendo de la situación de cada uno. Transcurridos doce meses desde que el fundador de la compañía, Florentino Cacheda, anunciaba la decisión, la textil mantiene su estructura y empleos, sin previsión de más recortes. Así lo indica el hijo del modisto, Tino Cacheda Pampín, quien trabaja ya desde hace tiempo codo con codo con su progenitor en la gestión de la empresa. “Hubo que adaptar la estructura de costes al mercado y acometer ajustes para sobrellevar mejor la gestión”, comenta. El joven gestor afirma que en la sede central de la compañía, en el parque empresarial Lalín 2000, se mantienen los departamentos de administración, logística y arreglos. La producción, conviene recordar, había sido deslocalizada en Portugal. Ahí desempeñan su puesto de trabajo medio centenar de personas y las otras 50 son empleados de más o menos medio ciento de tiendas que la empresa mantiene por la geografía española. En este censo de locales se incluyen las asentadas en los centros de El Corte Inglés.

Tino Cacheda Pampín. // Bernabé/Javier Lalín

Tino Cacheda Pampín. // Bernabé/Javier Lalín

El ERE pilló a la compañía en plena pandemia y cuando el impacto de la crisis sanitaria sobre la economía todavía en cierto modo era una incógnita. Por eso este año fue más complicado, también, para un sector afectado por la caída de ventas por cuestiones obvias. En todo caso Cacheda Pampín muestra un cierto optimismo en una reactivación del consumo a medio plazo.

La pandemia no ayudó, pero esperamos que esto vuelva a repuntar

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“La pandemia no nos ayudó, pero esperamos que esto vuelva a repuntar, aunque creo que no lo hará de manera inmediata”, manifiesta. Y, a su juicio, es momento para apelar a la prudencia. Asimismo, asegura que entre sus planes no figuran cierres de tiendas aunque pueda surgir alguno, pero a la par podrían darse casos de nuevas incorporaciones. Precisamente entre las recientes aperturas está un outlet en el núcleo urbano de A Estrada este mismo año. La decisión se tomó teniendo en cuenta la entidad poblacional y el “dinamismo” de la capital de Tabeirós y ahí surgió la idea en base a sus potencialidades comerciales.

Comercio electrónico

Florentino, como otras textiles, no es ajena al fenómeno del e-commerce y desde hace tiempo el cliente puede elegir y comprar sus prendas a través de su plataforma web. En este sentido, Cacheda Pampín admite que en los últimos cuatro o cinco años se detecta un fenómeno creciente en la venta online. No obstante, a su juicio, se trata de un mercado complementario al tradicional por el que continúa apostando la compañía para preservar los valores del trato personalizado con el cliente en tienda que, entiende, no deberían perderse y mucho menos descuidarse.

Sindicatos

La sindicalista Lourdes Diz participó en el proceso de negociación del ERE por UGT, central que mantiene representación en el comité de empresa. “Por lo que sabemos, las cosas a Florentino no le van mal y actualmente no existe conflictividad laboral; se están cumpliendo las razones esgrimidas por la empresa para presentar la regulación de empleo”, dice. Y confía en que la situación incluso mejore.

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