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En el castro de Chandebrito ya se reciclaba

La excavación en el monte de O Castro

La excavación en el monte de O Castro Marta G. Brea

La cultura del reciclaje viene de lejos. Mucho antes de que residuos tan nocivos como los plásticos invadiesen los océanos y obligasen a la humanidad a ponerles freno, los habitantes del castro de Chandebrito ya reutilizaban los envases.

Una insólita ánfora romana con tapa hallada en la excavación demuestra que sus habitantes reutilizaban envases y corrobora que comerciaban con el Mediterráneo

Así lo demuestran las últimas piezas halladas entre los restos del poblado prerromano más importante del Val Miñor. Los arqueólogos de la cooperativa Árbore, encargados de la excavación que Concello de Nigrán y comunidade de montes promueven con una ayuda de la Diputación de 11.000 euros, han localizado una “sorprendente” tapa elaborada en piedra que encaja perfectamente con los restos de la boca de una ánfora romana de cerca de un metro de alto y que viene a demostrar que fue reutilizada para guardar alimentos.

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Son varias las piezas de ánforas cerámicas halladas en el castro nigranés en esta última intervención, que finalizará esta semana. Lo que confirman inicialmente estos recipientes es la existencia de un floreciente comercio de los pobladores de Chandebrito con el Mediterráneo prolongado en el tiempo. En ellas se transportaba vino, aceite y hasta pescado en las bodegas de los barcos.

Las anteriores excavaciones habían sacado a la luz materiales como una cuenta de collar púnico que situaba los intercambios con los pueblos del sur de Europa y el norte de África ya en el siglo VIII antes de Cristo, cuando se cree que arrancó la vida en el castro. Los nuevos hallazgos romanos no solo indican que esas relaciones se mantuvieron durante los mil años que el poblado estuvo habitado, hasta el siglo II de nuestra era, sino que se reciclaban tanto a nivel doméstico como constructivo, ya que fueron encontradas como parte de una “escombrera” en la cara interior de la muralla, según confirma Darío Peña, el arqueólogo que dirige el proyecto.

El arqueólogo Darío Peña sostiene la boca de la ánfora hallada con una tapa en Chandebrito. | // MARTA G. BREA

Precisamente la actual excavación arrancó con la intención de dejar al descubierto 110 metros de la pared que rodeaba el asentamiento castrexo. Se amplía así el primer museo al aire libre de Nigrán, que permitirá comprender la estructura del asentamiento fortificado y la forma de vida de sus primeros pobladores a simple vista y con la ayuda de paneles informativos.

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El reciclaje ya existía en el castro de Chandebrito Marta G. Brea

Entre las piezas localizadas en esta tercera intervención destaca también un molino circular de piedra de uso manual empleado para hacer la harina de manera doméstica, lo que viene a dejar claro “que los castrexos de Chandebrito no andaban todo el día vestidos de guerreros con el casco y la espada, sino que los podemos imaginar como agricultores con una vida normal”, señala el investigador.

Molino circular de piedra de uso manual empleado para hacer la harina, encontrado en esta tercera intervención Marta G. Brea

Una especie de piedra de afilar, piezas cerámicas de cocina y otros materiales certifican esa vida cotidiana alejada de las tareas de defensa del territorio que se suponen tras la robusta fortaleza semiderruida por el desgaste de los siglos.

La excavación, con la ría de Vigo al fondo MARTA G. BREA

El próximo proyecto destapará 400 metros2 de poblado

La primera excavación del castro de Chandebrito arrancó en 2008 y acabó antes de lo previsto por falta de fondos y con conclusiones incompletas que situaban su actividad entre los siglos VI y II antes de Cristo.

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La investigación iniciada en 2019 por los arqueólogos de Árbore, a instancias de Concello y comunidad de montes tras la oleada de incendios que arrasó la superficie forestal de la parroquia, amplió la ocupación del VIII antes de Cristo al siglo II de nuestra era con solo 58 metros cuadrados de cata, según las decenas de piezas halladas y los miles de fragmentos de cerámica de diferentes etapas de la Historia localizados alrededor de tres construcciones.

La actual investigación viene a confirmar los mil años de vida del castro y a descubrir detalles sobre el modo de vida agroganadero de sus habitantes. La siguiente fase, y “la más importante”, afirma el alcalde, Juan González, llegará en los próximos meses. La Corporación ha reservado en el último pleno 14.000 euros para contratar la redacción de un proyecto de excavación más amplio, que sacará a la luz 400 metros cuadrados para dejar al descubierto muchas más estructuras. “La meta es situar este castro como un referente etnográfico en toda Galicia”, subraya el regidor.

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