Las luces de A Madroa se van apagando conforme se encienden las luces de Afouteza. Así lo refleja el club en el vídeo que han elaborado con motivo de la inauguración de la nueva ciudad deportiva de Mos. Imágenes que combinan la ilusión por las nuevas instalaciones con la melancolía de lo que se deja atrás.

La inauguración de Afouteza se producirá este sábado, en un acto necesariamente condicionado por las restricciones de la pandemia, pero que el Celta pretende que sea lo más brillante posible y que culminará con el primer partido oficial que se disputará en las instalaciones. Será el derbi contra el Deportivo de la División de Honor Juvenil.

El Celta se despide de A Madroa CELTA MEDIA

Quedan muchas obras por hacer en Mos, incluso sin considerar las otras fases de ampliación que el Celta ha diseñado en la versión más ambiciosa de su proyecto, con centro comercial, pabellón e incluso estadio propio. Lo seguro e inmediato son los campos de entrenamiento para el primer equipo, el filial y todos los conjuntos de la cantera. El traslado se irá efectuando de manera paulatina.

Atrás queda A Madroa, instalación de titularidad municipal que en su día supuso un extraordinario avance para el Celta. José Luis Rivadulla, durante su presidencia, las quiso propias e inició el proceso en 1983 con la compra de un solar de 60.000 metros cuadrados.

A las dificultades en la construcción por el conflicto con la asociación de vecinos, se unió la delicada situación financiera del Celta. El Concello acudió al rescate, adquiriendo la ciudad deportiva por 56 millones de pesetas para acto seguido cedérsela al club. Finalmente en 1990 se estrenaba una ciudad deportiva que a lo largo de tres décadas ha ido experimentando mejoras.

Por sus canchas han pasado miles de canteranos y varios de los mejores jugadores de la historia del Celta. El club, en diversos momentos, apostó por la ampliación. Pero la imposibilidad de adquirir los terrenos necesarios condujo al inicio de un proceso que esta semana, de alguna manera, culmina.