“Queríamos ser solidarios”, alegan las cetáreas que pagaron 830 euros por una pareja de centollos

Una de las piezas subastadas en las jornadas promocionales ya ha sido saboreada; la otra ejerce de mascota en la empresa que la compró

Los hermanos José y Rebeca Casal, con la centolla ganadora.

Los hermanos José y Rebeca Casal, con la centolla ganadora. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Días después de que se celebrara el concurso de centollos vivos en la lonja de contratación de O Grove, donde se marcó el registro histórico de 830 euros por una pareja de centollos, aún hay gente que se pregunta qué lleva a alguien a pagar 430 euros por un macho de 4,3 kilos de peso, o a entregar 400 euros a cambio de una hembra de 2,350 kilos.

Al igual que algunos quieren saber qué fue de esa pareja de crustáceos identificados y diferenciados con la etiqueta “Centolo do Grove” que fueron proclamados los mejores del concurso organizado por la cofradía de pescadores San Martiño, al abrigo de las jornadas de exaltación del “rey de los mariscos” que promueve Emgrobes y finalizan el domingo.

Pues bien, respecto a lo primero, hay que decir que los dos compradores sostienen que gastaron tanto dinero única y exclusivamente “por ser solidarios”. “Sabemos que hay familias de O Grove que lo están pasando mal y que Cáritas está haciendo una gran labor para tratar de ayudarlas, por eso quisimos colaborar participando en la subasta benéfica de los centollos ganadores del concurso”, explica Rebeca Casal.

Ella fue la encargada de pagar 400 euros por la centolla que había capturado el barco 'René Segundo', actuando en la subasta solidaria como responsable de la cetárea De la ría al Plato, una empresa familiar asentada en Laxe de Rons (O Grove) especializada en clientes mayoristas, que atesora más de 16 años de experiencia y realiza envíos diarios de todo tipo de mariscos a grandes superficies, pescaderías y restaurantes.

“Pagar 400 euros por una centolla puede parecer un exceso, pero la causa bien lo merecía”, sentencia Rebeca Casal, antes de explicar que ese laureado ejemplar ya fue degustado. “Se la regalé a mi madre para que la comiera, y puedo decir que era una centolla de un calidad excelente”, asegura.

Instalaciones de la cetárea “De la Ría al Plato”.

Instalaciones de la cetárea “De la Ría al Plato”. / FdV

Mejor suerte ha corrido, al menos de momento, el centollo de 4,3 kilos que capturó el barco 'Chapeliño', del vicepatrón mayor Antonio Otero.

Aunque acabará corriendo la misma suerte, y muy probablemente será cocido pronto, hasta ahora ha estado viviendo, a modo de mascota, en uno de los viveros de Mariscos Trelles, la cetárea de San Vicente do Mar que lo adquirió en la subasta benéfica.

Lola Campos, a la que muchos conocen popularmente como Lola Trelles, por el apellido de su marido, fue la encargada de cerrar la compra.

Y cuando se le pregunta por qué gastó 430 euros en un centollo, también responde que “hay que ayudar a la gente, y esta es una forma de colaborar con los más necesitados, a través de Cáritas”.

Lo cierto es que se trata de una colaboración habitual, ya que a excepción del concurso del año pasado, cuando no asistió porque el mismo día de la subasta había fallecido su madre, Lola Campos suele adquirir alguno de los ejemplares ganadores de cada edición.

“No es que el centollo valga en realidad 430 euros, como esta vez, y tampoco se trata de buscar publicidad, ni nada por el estilo; simplemente es la forma que tenemos de apoyar el concurso, promocionar nuestro centollo y ayudar a quienes lo necesitan”, reflexiona la responsable de Mariscos Trelles, una empresa familiar que vende marisco desde 1987.

Una cetárea con importante presencia en la lonja de O Grove –entre otras muchas– y una amplia tradición en la comercialización de todo tipo de mariscos vivos, presumiendo de “una clara apuesta por la calidad, la higiene y la transparencia en nuestro método de trabajo diario”.