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Faro de Vigo

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A Lanzada, donde la naturaleza pisa fuerte

Casi tres décadas de regeneración natural en el istmo

En esta foto se observa perfectamente cómo la arena “se comió” una de las sendas de madera que conducían desde el paseo principal del istmo hacia la playa. | // M. MÉNDEZ

Casi tres décadas después de que empezara a fraguarse el proyecto, la regeneración del istmo grovense de A Lanzada es un hecho incontestable.

Hay que remontarse a 1995 para encontrar las imágenes en blanco y negro de una vieja carretera que avanzaba prácticamente sobre la playa y que algunos plantearon eliminar para desviarla hacia la cara interior del istmo, haciendo realidad los cuatro carriles que hoy en día todo el mundo conoce y utiliza para entrar o salir de O Grove.

Una de las muchas zonas donde la arena empieza a cubrir el sendero principal del istmo. | // M. Méndez

Retirar aquel vial causó enorme conmoción y provocó importantes protestas. Algunos no daban crédito y bajo ningún concepto aceptaban la supresión de aquel vial.

Posturas que solo se explican si se tiene en cuenta que a finales de los años noventa del siglo pasado no existía, ni de lejos, el grado de concienciación, educación y respeto ambiental que existe hoy en día, por mucho que aún queden cosas por mejorar y gente a la que educar.

Una de las rampas de acceso a la playa. M. Méndez

La idea planteada en su momento era retirar la carretera y permitir que la duna se recuperara por sí sola, evitando que los bañistas, surfistas y usuarios en general la pisotearan continuamente.

El resultado salta a la vista, ya que la arena y su vegetación siguen avanzando y ya cubrieron buena parte de las balaustradas y pasarelas de madera que conforman la red de senderos que serpentea a lo largo y ancho del istmo.

Algunos tramos incluso han desaparecido por completo bajo la arena, lo cual solo puede interpretarse como la mejor noticia posible, ya que es la prueba evidente de que la regeneración buscada avanza por el buen camino.

Imagen en la que se ve el crecimiento de la duna, que ya cubre la madera de la balaustrada original. M. Méndez

Otras partes de ese atractivo y concurrido paseo, que reúne tanto a los usuarios de la playa como a turistas y vecinos de O Grove y Sanxenxo que desean hacer ejercicio físico o disfrutar de la naturaleza y el paisaje, tuvieron que ser renovadas en varias ocasiones para elevarlas y permitir que la naturaleza siga abriéndose paso.

2009: la segunda fase

Lo cierto es que si un acierto resultó la fase inicial ejecutada en 1995 y planteada por el Gobierno de España, para regenerar el istmo y salvaguardar la propia playa, no menos efectiva resultó la segunda, ya en 2009.

En aquella ocasión con un presupuesto de 2,5 millones de euros que estaba destinado a abundar en la preservación del espacio natural, incluido en la Red Natura 2000, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), parte esencial de la Reserva Ornitológica de SEO/BirdLife y uno de los últimos reductos gallegos para la cría del amenazado chorlitejo patinegro (Charadrius alexadrinus).

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A Lanzada, un mar de belleza, espuma marina y basura Manuel Méndez

Si en 1995 lo más destacado había sido la eliminación de la vieja carretera que conducía desde Sanxenxo a O Grove para instalar en su lugar el paseo de madera, en la fase iniciada en 2009 primaba la renovación y ampliación de aquella red de senderos, trazando nuevos paseos desde el puente de madera situado al lado de la rotonda de entrada a la vía rápida y desde el aparcamiento sur, en terrenos de Noalla (Sanxenxo).

La plataforma de madera ya ha tenido que ser elevada en varias ocasiones. M. Méndez

También se instalaban nuevos accesos de madera desde el paseo a la playa y se procedía a retirar el tendido eléctrico y sus postes de hormigón y de madera, así como las torres metálicas que había en el propio istmo.

Ya entonces se repuso y amplió toda la valla de madera, para delimitar más y mejor el cordón dunar e impedir el acceso de vehículos.

Fue así cómo se mantuvo con vida, para que siguiera creciendo, este cordón dunar de unos tres kilómetros de longitud y un ancho medio de 500 metros, aunque en alguna zona llega a alcanzar los mil.

Un sistema dunar tanto primario como secundario que abarca alrededor de 103.000 metros cuadrados, al que se añade un sistema terciario o de duna gris de 986.000.

Es por ello que se trata de uno de los ecosistemas dunares más representativos del litoral gallego, dando cabida a una de las playas más populares de España y a importantes especies de flora y fauna.

La duna que se trata de recuperar en O Carreiro. | // M.M.

O Carreiro aspira a lograr algo parecido

El vallado de la duna de A Lanzada hace casi tres décadas, junto con la instalación de señales prohibiendo el paso y la creciente concienciación social vivida desde entonces, hicieron posible que, con el tiempo, ese rico espacio natural pudiera recuperarse, para lucir ahora en todo su esplendor.

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Adro Vello, quién te ha visto y quién te ve Manuel Méndez

Es algo parecido a lo que se busca en otros muchos puntos del litoral gallego. Incluso sin salir de O Grove, porque en O Carreiro se persigue algo parecido, salvando las distancias.

Sobre este cordón dunar en concreto se asienta el yacimiento arqueológico de Adro Vello, de ahí la trascendencia de la operación que se lleva a cabo recuperar la zona y consolidar las diferentes especies de flora y fauna allí existentes.

Cordón dunar de O Carreiro, en el que se encuentra el yacimiento de Adro Vello y donde se colocaron postes de madera y cordeles para favorecer la regeneración natural. | // M.M.

Es un proyecto de la Consellería de Medio Ambiente hecho realidad a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural en el que se invirtieron alrededor de 20.000 euros. Esto permitió colocar postes de madera y cordeles con los que impedir el paso por la duna, propiciando así la ansiada regeneración natural del entorno.

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