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El álamo negro de la capilla de As Angustias, a punto de desplomarse

El emblemático árbol está sujeto por una suerte de cinchas para que no se resquebraje

El álamo negro de la capilla de As Angustias de Xil, soportado por dos grandes vigas. | // FDV

El emblemático árbol que, circunvalado por una verja metálica ornamental, preside la plazoleta de la capilla de As Angustias en Broullón (Xil), sigue languideciendo para agotar sus más 200 años de vida, tiempo que refieren los lugareños como legado de la memoria de sus antepasados.

Ante ello, algunos vecinos trasladan la preocupación de que este singular árbol acabe de fracturase provocando un derribo de parte de su estructura, con el consiguiente riesgo para viandantes y público que suele hacer uso de la terraza dominical del establecimiento hostelero colindante.

Se trata de un álamo negro longevo, con más de dos siglos a cuestas, y cuyo abatimiento se viene manifestando en los últimos años, por lo que ya fue necesario colocar unas vigas de sujeción que lo mantengan en pie.

Ello hizo que ya en el anterior mandato municipal, con Lourdes Ucha en la alcaldía, el Concello interviniera recurriendo a los servicios de Centro de Investigación Forestal de Lourizán, para tratar de salvar el ejemplar, por el significado que tiene su presencia en este entorno.

Pero ya entonces los técnicos que visitaban la zona, advertían in situ de que el álamo había agotado su ciclo vital, por lo que una solución se antoja casi un milagro de la naturaleza.

Este singular álamo negro divide su tronco desde el arranque mismo en dos gruesas ramas, emulando troncos, que presentan en su estructura sendas cavidades que contribuyen a debilitar la madera.

Actualmente, el podar el árbol sin poder alcanzar en torno a los cinco metros de altura resulta casi inviable. Esa abertura desde el arranque fuerza al álamo y le hace amenazar con la fractura de un momento para otro.

Cuando acudieron los técnicos se determinó asegurarlo con la colocación de dos cinchas, una textil y otra metálica, que en torno a los tres metros de altura recorren el perímetro de las dos gruesas ramas actuando a modo de faja para evitar la fractura inmediata, un tensado que debe ser vigilado con cierta periodicidad.

A ello se sumó la instalación de dos varillas metálicas a través de ambos troncos para contribuir a soldarlos. Añadido, y a mayores se colocaron dos vigas de madera en uno de los troncos para contribuir a apuntalar la estructura y evitar el derrumbe.

Aún así, en mayo de 2021, dado el abatimiento del álamo se precipitó al suelo una gruesa rama, aunque sin causar daño alguno, pero que los vecinos entienden como un señal de alerta, por lo que demandan que el Concello actúe en consecuencia.

“Afortunadamente -apunta uno de los vecinos- este invierno suave está ayudando a que no ocurra nada, pero cuando llegue algún temporal cualquier parte del árbol puede resquebrajarse, venirse abajo y causar una desgracia que haya que lamentar”, expresan con preocupación.

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