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El furtivismo agrava la escasez de pulpo y nécora

Nécora a la venta en la plaza de abastos de Vilagarcía, ayer.

Nécora a la venta en la plaza de abastos de Vilagarcía, ayer. M. Méndez

Vender sin pasar por lonja. Es una práctica ilegal que funciona desde tiempos inmemoriales en los puertos gallegos. Esta acción, que permite comercializar pescados y mariscos de forma fraudulenta, contribuyendo así a la esquilmación de los recursos y generando competencia desleal con los profesionales del sector que sí respetan las jornadas, parece haber cobrado más fuerza, si cabe, en el último año.

Es cierto que la presión ejercida por Gardacostas de Galicia durante la última década, junto a la creciente concienciación del sector y el consumidor, habían limitado de manera notable la acción de los pescadores ilegales y/o furtivos.

Nécora de O Grove en la plaza de Vilagarcía, ayer. M.M.

Pero también lo que es que, últimamente, esa práctica fraudulenta vuelve a despuntar, contribuyendo de manera decisiva al declive de especies como el pulpo la nécora.

Y eso es algo que saben, y reconocen, casi todos. Desde los propios pescadores y los armadores hasta los vendedores de las plazas de abastos, pasando por los dueños y los cocineros de restaurantes, bares o taperías en los que se sirven las principales especies comerciales de Galicia, como es el caso del pulpo y la nécora, cuya actividad se retomaba en la comunidad hace apenas una semana.

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Las plazas presumen de nécora y pulpo Manuel Méndez

Al igual que son conscientes de la existencia de ese furtivismo muchos de los clientes de los propios negocios de hostelería, los compradores de mercados de abastos y pescaderías y los consumidores que adquieren directamente la mercancía sin pasar por lonja.

Y claro, la consecuencia inmediata es que, como coinciden en señalar en puertos, plazas y lonjas, “el pulpo sigue escaseando y hay muy poca nécora”.

Lo que ocurre, insisten unos y otros, es que “a causa de la crisis hay cada vez más economía sumergida, de ahí que se vendan estos y otros productos sin control alguno”.

Abundando en esta reflexión, vendedores de la plaza de abastos vilagarciana confesaban ayer que “en las lonjas hay poca nécora porque algunos pescadores ya la venden directamente sin pesarla ni controlar topes de captura ni horarios de trabajo”.

“A causa de la crisis hay cada vez más economía sumergida, de ahí que se vendan estos y otros productos sin control alguno”

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Lo que quieren decir es que “abastecen directamente a sus clientes, tanto particulares como restaurantes, despachando el producto de forma ilegal y sin pagar impuestos, como hacen con el centollo, camarón, percebe, navaja y tantos otros productos, de ahí que puedan vender más barato, por eso siempre tienen clientes que quieren evitarse facturas a los que colocar la mercancía”.

Uno de los puestos de la plaza en los que ayer se vendía pulpo.

Uno de los puestos de la plaza en los que ayer se vendía pulpo. M.M.

Lo cierto es que, a pesar de la vigilancia ejercida por Gardacostas, Guardia Civil y policía, con controles por tierra, mar y aire, “en puertos como Cambados, A Illa, Vilanova, O Grove o Ribeira, como sucede en otros de las rías de Pontevedra y Vigo, aún resulta demasiado sencillo comprar marisco sin pasar por lonja”, explican restauradores y responsables de pescaderías.

La expectación con la nécora va en aumento. Abella

Se trata de “mercancía sin papeles, por eso no queda constancia de que haya sido desembarcada y vendida, lo cual lleva después a los propios pescadores a decir que unos u otros productos escasean por causas que desconocen”, reflexionan los vendedores consultados ayer en las plazas de abastos.

El “furtivo legal”, una “amenaza silenciosa”

Los responsables de todo esto son los conocidos como “furtivos legales”, que no son más que grandes depredadores. Se les considera una de las principales amenazas que pesan sobre el sector pesquero, sobre todo porque son difíciles de controlar, al “camuflarse” dentro de la propia flota.

Este tipo de furtivo no tiene nada que ver con el furtivo profesional, el vacacional, marginal, recreativo o el doméstico.

Efectivos de Guardia Civil y Gardacostas en Galicia en un operativo llevado a cabo en A Illa.

El “furtivo legal” es todo aquel armador, mariscador, marinero, pescador o como quiera llamársele, que aprovecha los permisos de explotación y demás autorizaciones para capturar ejemplares de talla inferior a la permitida o en veda. Es el mismo que supera los topes máximos de captura, el que recoge el producto en zonas prohibidas, el que lo obtiene fuera de los horarios autorizados y/o vende sin declarar sus capturas, evitando el control de las lonjas.

En definitiva, que el “furtivismo legal”, como lo define el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, es el que practican quienes se aprovechan de su condición de pescadores o mariscadores profesionales para colocar en el mercado capturas ilegales.

Hace muchos años que se advierte de esta acción, que ahora parece despuntar de nuevo y que llevó a la Guardia Civil a incidir en que “algunos pescadores no dudan en aprovechar su actividad diaria para recoger especies en veda o productos que venden directamente al regresar a puerto”.

Especies como el centollo y la nécora que también almacenan en jaulas y salabardos a la espera de que finalice la veda o hasta que llegue el momento idóneo para su comercialización fraudulenta.

Tal y como se recoge en el informe titulado “El furtivismo marino y su incidencia en la Comunidad Autónoma de Galicia”, encargado por la Fiscalía General al Seprona –hace ya una década–, se trata de “un furtivismo silencioso, que pasa más desapercibido, pero no por ello carece de importancia, ya que poco a poco, y dada la continuidad de su práctica en el tiempo, se alcanzan unos niveles altos de fraude”.

Nécora a la venta en Vilagarcía, ayer. M.M.

Las plazas ya presumen de nécora, a 45 euros, y pulpo, a 15

Su escasez hace que los precios del pulpo y la nécora en las plazas de abastos sean elevados. Ayer, sin ir más lejos, el cefalópodo se vendía entre 13 y 15 euros el kilo en el mercado municipal de Vilagarcía, donde el crustáceo oscilaba entre los 35, 40 e incluso 45 euros, dependiendo del tamaño y la procedencia.

Casi todos los vendedores coincidían en señalar que “hay poca nécora” y que “el pulpo, aunque hay más que el año pasado, también escasea”.

Entre los placeros los hay que explican que “el problema es que muchos venden por fuera, sobre todo la mejor nécora, y cuando vas a alguna la lonja ya no la hay”.

En el puesto de Pescados y Mariscos Sabarís, su propietaria, Peregrina Abad, vendía ayer la nécora grande, comprada en la lonja de Vigo, a 40 euros, al igual que sucedía en el de Óscar López, mientras que despachaba el pulpo a 15.

En Pescados Couto colocaban la nécora comprada en la rula de O Grove a 25 y 32 euros el kilo, dependiendo del tamaño, y vendían el pulpo a 14.

En el puesto que atiende Begoña Fidalgo y en el de Eva Torrado, la mejor nécora salía a 45 y la mediana, a 35; en el segundo caso con el pulpo a 13 euros.

Otra vendedora, Rosi Martiñán tenía nécora de Ribeira a 25 y 37 euros, aunque aclaraba que “estos día es difícil encontrarla para vender por debajo de 40”. Susana García la tenía ayer a 35.

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