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Faro de Vigo

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Los niños se cuelgan del móvil al sol

Las consultas psicológicas por problemas de adicción de menores a las nuevas tecnologías aumentan tras las vacaciones | Los expertos abogan por su uso responsable

Dos niñas, mirando su teléfono móvil. Alba Villar

El verano es la época del año más proclive a que los niños se enganchen al móvil. No hay colegio ni actividades extraescolares, por lo que los pequeños están más ociosos, lo que contribuye a que pasen demasiado tiempo delante de la pantalla del móvil, la tableta o la videoconsola.

De hecho, tras las vacaciones estivales, los gabinetes de psicología experimentan un considerable aumento de consultas relacionadas con problemas de adicción de menores a las nuevas tecnologías. “Efectivamente, a la vuelta del verano, y también de Navidad y Semana Santa, aparecen más casos de adición a las nuevas tecnologías en niños, propiciadas por un mayor tiempo de ocio y una falta de control de tiempos por parte de los adultos responsables del menor”, afirma la psicóloga gallega Diana Rodríguez.

La especialista alerta de que la adicción al móvil se traduce en apatía, aburrimiento en ausencia de tecnología, ansiedad, cambio en los horarios de sueño si el uso de dispositivo se prolonga por la noche, y actitudes agresivas o desafiantes si se les retira las pantallas. “En consulta hay niños de seis y de catorce años con conductas agresivas por la retirada de dispositivos. Este es un problema que afecta a la infancia y a la adolescencia”, alega.

“En consulta hay niños de seis años con conducta agresiva por la retirada del dispositivo”

Diana Rodríguez - Psicóloga

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Efectivamente, muchos son los padres que se quejan de que no pueden separar a sus hijos de las pantallas, ni siquiera cuando se encuentran en la playa o en la piscina, de que no quieren ir a los campamentos o de que prefieren quedarse en casa jugando con el móvil o con la consola a salir a la calle. Para evitar que esto suceda, los especialistas recomiendan establecer unas rutinas también en vacaciones, que, aunque no sean tan estrictas como las que rigen durante el curso académico, les sirvan al niño para disfrutar de su tiempo libre pero también para seguir unas normas.

Con relación a esto, José Manuel Suárez Sandomingo, presidente de la Asociación Profesional de Pedagogos y Pedagogas de Galicia, recomienda que la primera semana de vacaciones sea de libertad para los niños, pero no para que hundan la cabeza en el móvil, sino para que puedan explorar qué otros recursos de los que tienen a su alrededor les interesan o qué les gusta hacer. “El niño tiene muy reguladas durante todo el año las horas del día entre la escuela, las actividades y demás. Ahora en verano, todo esto se desregula y hay que tener en cuenta que el móvil es muy atractivo para ellos porque pueden jugar, wasapear, mirar vídeos... No necesitan al amigo que tienen al lado y si les aburre enseguida se lanzan a internet. Otra cosa es lo que tienen que hacer los padres”, argumenta.

“El móvil es muy atractivo para el niño, pero los padres son los que deben regular su uso”

J. Manuel Suárez - Pedagogo

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Suárez Sandomingo rompe una lanza en favor de los niños y asegura que no hay que cargar la responsabilidad del uso abusivo de las nuevas tecnologías sobre sus hombros. “Los padres tienen que ver cómo regulan su uso y no dejarlo al libre albedrío del niño. Mientras los padres estén de vacaciones hay que procurar que el niño haga otras cosas y también implicarse para hacer cosas con ellos. No solo es buscarle amiguitos o actividades externas, sino dedicarles tiempo de calidad”, afirma. En este sentido, añade que, en muchos casos, son los propios padres quienes recurren al móvil como chupete para mantener entretenidos a los niños, favoreciendo así su afición a las pantallas. “La cuestión es: ¿qué se quiere? ¿disfrutar cada uno de su ocio o disfrutarlo juntos?”, inquiere.

El pedagogo, miembro de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS) y de la Asociación Española de Orientación Educativa y Psicopedagogía y de Unicef, sostiene, en cualquier caso, que no hay que demonizar las nuevas tecnologías, que tienen también muchos puntos a su favor. “No se trata del móvil, sino de qué uso se le da”, insiste.

La pornografía, un gran peligro para los adolescentes

El móvil es la entrada al consumo de pornografía para muchos adolescentes. De hecho, la mitad de los menores ha visto porno en sus teléfonos, según el estudio “Net Children Go to Mobile” realizado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). A este respecto, los especialistas gallegos recomiendan a los padres estar alerta sobre el consumo que hacen sus hijos en internet y advierten de que contenidos como la pornografía normaliza y perpetúa las desigualdades de género y la violencia sexual contra las mujeres y las niñas.

“Los adolescentes no tienen la capacidad de asimilar este tipo de contenidos, por lo que se crean una imagen distorsionada de las relaciones entre hombres y mujeres y pueden llegar a pensar que pueden tener una relación con cualquiera solo porque lo desean”, alerta José Manuel Suárez Sandomingo.

Para evitar que se inicien en el consumo de este tipo de contenidos, Diana Rodríguez aconseja tratar estos temas con ellos. “Lo ideal es el diálogo, la educación sexual desde niños, tratar el tema abiertamente”, afirma la psicóloga, que también recomienda controlar la edad para la que están recomendados los videojuegos, poner el ordenador en una zona común y observar si el menor tiene una autorregulación emocional y conductual buena o si, por el contrario, su nivel de frustración cada vez es mayor, las actitudes más agresivas o desafiantes, o la apatía se incrementa. “En este caso hay que actuar si no queremos que se genere una adicción”, explica.

Por su experiencia en consulta, no cree que un férreo control sea efectivo. “He tenido muchos casos en los que los padres ponían aplicaciones de control parental y ellos encontraban la ‘app’ para saltársela. En este sentido tienen mucho mayor conocimiento que nosotros”, advierte.

Cinco pautas para un uso correcto de los dispositivos

La psicóloga Diana Rodríguez propone cinco consejos básicos para evitar que el uso de las nuevas tecnologías no acabe siendo adictivo:

1. Predicar con el ejemplo

Como en cualquier otro aspecto que afecta a los niños, una de las medidas más efectivas –si no la más– para evitar y modificar conductas es predicar con el ejemplo. Los expertos advierten de que no se puede exigir a los niños que hagan o renuncien a hacer algo que suponga lo contrario de lo que ven en casa. “Hay que dar ejemplo y como adultos reducir nuestro tiempo en pantallas”, apunta.

2. Tiempos establecidos

Marcar unos tiempos para el uso de las nuevas tecnologías. Respecto a este punto, Diana Rodríguez propone o bien establecer unos horarios diarios inflexibles, es decir, invariables, o bien decidir un número de tiempo máximo para consumir tecnología, siendo el horario más flexible. Se trata, en definitiva, de establecer ciertas rutinas y reglas, al igual que tiene el niño durante el curso escolar.

3. Alternativas de ocio

Muchas veces, la adicción al móvil viene causada por el aburrimiento. Si no tienen nada más interesante que hacer, el niño cogerá el móvil. Por esto, la mejor manera de que dejen de estar pegados a este dispositivo es proponerles actividades entretenidas. Ir a la playa o a la piscina, quedar con amigos, hacer deporte y dar un paseo son buenas opciones. Además, evitan el sedentarismo, un problema derivado del uso de las tecnologías muy perjudicial para su salud.

4. Tiempo de calidad juntos sin pantallas

Las vacaciones de verano puede ser una época fantástica para disfrutar de los hijos sin que medien las pantallas. Mejor un paseo que una partida a la videoconsola.

5. Tecnologías fuera de la habitación

Los especialistas recomiendan dejar los dispositivos electrónicos fuera de la habitación para controlar el tiempo de uso de los mismos y los contenidos que consumen los menores. Además, un estudio de la Universidad King’s College constata que los niños y adolescentes que usan el móvil justo antes de dormir corren más riesgo de sentirse cansados al día siguiente o incluso de sufrir insomnio. 

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