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Así sale Galicia del estado de alarma: entre el optimismo y la prudencia

Terrazas de bares de A Coruña este sábado, día en que entraron en vigor nuevas medidas en la hostelería gallega.

Terrazas de bares de A Coruña este sábado, día en que entraron en vigor nuevas medidas en la hostelería gallega. M. Dylan (Europa Press)

A partir de hoy, decae el estado de alarma en toda España. Se pone fin, así, a la segunda limitación de horarios sociales y de movilidad en lo que va de pandemia de COVID-19 y a la tercera en la historia del país. ¿En qué situación se encuentra Galicia para dar este paso? ¿Qué sucedió tras el segundo levantamiento de este instrumento excepcional?

La vacunación iniciada a finales de diciembre y su aceleración en las últimas semanas -aunque se prevé un retroceso en la siguiente por la falta de suministro, según ha adelantado hoy el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo-, con sus efectos en la incidencia de contagios y las muertes diarias, es el tranquilizador de la coyuntura actual. Galicia ya ha administrado al menos la primera dosis al 41,6 % de su población susceptible de vacunarse frente al patógeno, lo que se traduce en casi un millón de personas: 982.534 (36.502 más con respecto a ayer) concretamente. Por otro lado, la pauta completa la disfrutan hoy en día 442.393 gallegos, 123 más que este sábado, lo que supone el 18,7 % del total de personas que pueden tomar el compuesto anticoronavirus, según los últimos datos de la Consellería de Sanidade, que ha referido, igualmente, que en las últimas 24 horas se han inoculado 36.630 pinchazos.

Este plan de inmunización ha sido el que ha permitido que las residencias de mayores de Galicia quedasen completamente libres del SARS-CoV-2, puntos neurálgicos en los que el virus atacó sin piedad. Tan solo un brote en el geriátrico lucense de Chantada, que todavía continúa con 11 usuarios y dos trabajadores infectados, surgido el 30 de abril rompió la racha de catorce días sin casos.

Sería engañoso, por todo ello, comparar el final del segundo estado de alarma, vivido el pasado 21 de junio del 2020, con el presente. Las cifras de casos, contagios y hospitalizados de COVID-19 ya no rigen del mismo modo en el que lo hacían durante el comienzo del verano pasado, aunque, del mismo modo, las actuales son optimistas.

Por entonces, Galicia sumaba diez veces menos infecciones activas que ahora, tan solo 340 por las 2.987 (-36) de hoy. Los guarismos en los hospitales eran todavía más óptimos: cuatro ingresados en planta en el conjunto de la comunidad con las ucis yermas. Este noveno día de mayo, se han incrementado en 10 los pacientes para llegar a los 202: 44 en UCI (+1) y 158 en planta (+9) -con una bajada de la media de edad, situada en torno a los 60-65 años-. Lo cierto es que en ese coetáneo solsticio de verano, toda España recogía los frutos de semanas de confinamiento a cal y canto y el posterior gozo de algunas relajaciones, aunque con pies de plomo. La incidencia a 14 días estaba por los suelos: únicamente 1 contagio por cada 100.000 habitantes; ahora es de 93. En cuanto a los fallecimientos, cuatro personas han perdido la vida este mes de mayo en Galicia, ninguna en el último día; en la fecha referida, se había dado cuenta del último deceso el 10 de junio.

Este noveno día de mayo, se han incrementado en 10 los pacientes ingresados para llegar a los 202: 44 en UCI (+1) y 158 en planta (+9)

Esa situación duró hasta el 25 de octubre, cuando se volvió a instaurar el estado de alarma, esta vez, con una novedad: el toque de queda desde las 23.00 horas hasta las 6.00 h. En Galicia fue así hasta el 19 de enero, cuando la Xunta decidió adelantarlo a las 22.00 en un combo de medidas endurecidas en plena resaca navideña con los contagios disparados surfeando la tercera ola. Ese 25 del décimo mes del año, la situación estaba realmente peor de lo que en la actualidad: 6.431 casos activos y 420 personas ingresadas: 371 fuera de gravedad y las 49 en cuidados intensivos. La incidencia a 14 días estaba disparada al alcanzar los 212 casos. 

Con todo, el pasado ha enseñado que bajar la guardia en exceso es sinónimo de una potencial restricción de libertades. Hoy mismo, el presidente Feijóo ha advertido en una entrevista en la radio pública gallega que dentro de dos semanas, cuando termine la vigencia de las medidas acordadas por el ejecutivo regional al albor de la caída del estado de alarma -si bien son aprobadas por el TSXG-, a saber, la ampliación del horario de bares y restaurantes y el fin del toque de queda, se podría volver a la casilla anterior. En el caso contrario, si la pandemia continúa por buen cauce, el máximo mandatario ha señalado la ampliación de aforos en la hostelería, en actividades culturales y en eventos deportivos, entre otros, como los primeros avances. Al hilo, apuntó la posible celebración de conciertos de hasta 10.000 asistentes desde julio.

Pero antes, la Xunta llevará mañana al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) las medidas publicadas ayer mismo en el Diario Oficial de Galicia (DOG) para que las avale. La Justicia deberá aprobar que la administración autonómica tenga la capacidad de volver a imponer un toque de queda entre las 23.00 horas y las 6.00 h, así como los cierres perimetrales en aquellos municipios en máximo riesgo, cinco ahora mismo: Vilanova de Arousa y Cambados (Pontevedra), Cualedro y Laza (Ourense) y Padrón (A Coruña). Para el resto de la región, el TSXG dictaminará sobre la legalidad de prohibir reuniones entre no convivientes en cualquier lugar entre las 1.00 h y las 6.00 h de la madrugada -con algunas excepciones, como parejas, las personas que viven solas y los padres que no comparten domicilio-.

El motivo de esta petición de permiso radica en que el país no dispone de un instrumento legal para determinar estas medidas una vez esté fuera del abrigo del estado de alarma y es cada comunidad autónoma la que toma el mando a la espera de las resoluciones procesales. Para el caso, solo rige una disposición estatal, la Ley 2/2021, que únicamente determina aspectos como el uso obligatorio de la mascarilla, la distancia de 1,5 metros de distancia interpersonal y la capacidad de hoteles, restauración, centros comerciales, espectáculos, centros de trabajo, entre otros aspectos.

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