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Así se eliminó el COVID de las residencias de Galicia

Elena Pérez, casi centenaria que superó el COVID; Nieves Cabo, la primera vacunada en Galicia; regreso de los usuarios de las residencias llegados a Patos; un efectivo de la Brilat en tareas de desinfección en los geriátricos gallegos.

Elena Pérez, casi centenaria que superó el COVID; Nieves Cabo, la primera vacunada en Galicia; regreso de los usuarios de las residencias llegados a Patos; un efectivo de la Brilat en tareas de desinfección en los geriátricos gallegos. Brais Lorenzo / Álvaro Ballesteros (Europa Press) / Marta G. Brea / Bernabé | Javier Lalín

El COVID comenzaba a sonar en medio de una suerte de temor e incertidumbre allá por marzo del 2020 y los casos iban tornando de aislados a numerosos en los hogares gallegos, pero repicaban con un estruendo todavía más fuerte los contabilizados en las residencias de mayores. Toda España se preguntaba por qué el SARS-CoV-2 se atrincheraba en su peor versión en esos centros: lugares llenos de personas en edad avanzada y, muchos de ellos, con enfermedades previas. La falta de infraestructuras, capacidad de personal y protocolos internos agravó la avalancha. Desde ese fatídico mes, tan solo en julio se vivió un respiro con cero casos de coronavirus en los geriátricos tanto en usuarios como en trabajadores. Tras la finalización del proceso de vacunación en los asilos gallegos a mediados de febrero del 2021, ayer viernes se volvió a recibir la misma óptima noticia.

Las residencias de mayores y los centros de personas con algún tipo de discapacidad, en los que habitan más de 24.000 personas, permanecen desde este viernes completamente libres de COVID-19, un objetivo al que se ha llegado tras una larga odisea de altibajos en las cifras de infectados, con intervenciones de la Xunta, traslado de pacientes sanos a otros complejos y el lamento de cerca de 800 personas.

El primer caso detectado en Galicia en un geriátrico gallego fue el 20 de marzo en Hermanitas Ancianos Desamparados de Caldas de Reis (Pontevedra). Se trató de un hombre que permaneció aislado en su habitación bajo protocolo. A partir de entonces, se vivió un cúmulo de contagios hasta llegar al pico máximo de la pandemia: 466 usuarios enfermos el pasado 24 de enero, según los datos aportados por la Consellería de Política Social. El patógeno se llevó por delante la vida de exactamente 790 ancianos, 355 de ellos en los propios centros y 435 derivados a hospitales. En total, el virus ha dejado ya 2.371 muertos.

Nieves Cabo Vidal, de 82 años, primera vacunada del coronavirus en Galicia. FARO DE VIGO

Los hogares de los mayores fueron la diana del proceso de vacunación de la Xunta de Galicia, que comenzó para ellos, encetando la inmunización general en Galicia- el 27 de diciembre con la aplicación de la de Pfizer a Nieves Cabo, de 82 años, y remató el 14 de febrero. Desde el 25 de enero, los casos fueron cayendo, con algunos brotes detectados, como el de la residencia de Silleda, hasta estos días.

Entretanto, tras más de un año de pandemia, se sucedieron un cúmulo de circunstancias alrededor de estos centros. Tocó de lleno el corazón de miles de familias el ‘modus operandi’ de los lugares confiados para dejar a sus mayores, como fue el caso de DomusVi -en toda España, no solo en la comunidad gallega-. Es el caso, por ejemplo, de la nieta de una usuaria de la residencia de Monforte bajo la responsabilidad de la susodicha empresa, que presentó una denuncia por negligencia, y fue admitida a trámite el pasado mes de marzo. Su abuela “entró caminando" y salió dos meses después "habiendo perdido la movilidad, teniendo que hacer uso permanente de pañales, con un gran deterioro cognitivo, desnutrición severa y úlceras necróticas de grado IV", relató la mujer.

En otros casos, fue la propia Xunta de Galicia quien se vio en la obligación de intervenir los centros. Los primeros fueron los de, precisamente, DomusVi Vigo y Cangas, ya en marzo del 2020. Fueron sonadas las protestas semanales de los familiares de los usuarios de la segunda para exigir responsabilidades. Igualmente permanecerá en el imaginario la presencia de los efectivos de la Brilat para desinfectar los habitáculos de Galicia como si de una película se tratase, una sensación recurrente.

En la memoria colectiva y no tan aciaga queda el traslado de los usuarios libres del patógeno de las residencias de Aldán y Barreiro hacia la de ocio y tiempo ocio de Patos, y, sobre todo, el emotivo regreso tras más de dos meses de cuidados.

Así fue la despedida de los mayores de la residencia de Patos. MARTA G. BREA

Tampoco se olvidará jamás el rostro de felicidad de Elena Pérez el día de su 98 cumpleaños, residente de un asilo de Celanova que le plantó cara con todas las de la ley al COVID. El fotoperiodista Brais Lorenzo supo capturar el momento, merecedor de varios premios.

Elena Pérez, rodeada de sus cuidadoras el día de su cumpleaños. Brais Lorenzo

En la actualidad, Galicia cuenta con 2.590 pacientes de COVID-19 tras nueve jornadas consecutivas de ascensos y después de la ampliación del toque de queda a las 23.00 horas a la par del servicio de restaurante en la comunidad. La otra cara de la moneda la marcan los decesos, ausentes desde el miércoles.

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