Marín despide con dolor a Rubén y Brais: “Vivir esto es horrible para las familias”

Adiós en la intimidad a los dos menores fallecidos en el accidente del sábado

Escenas de dolor ante el tanatorio de Marín.

Escenas de dolor ante el tanatorio de Marín. / Rafa Vázquez

Tras dos días de luto oficial en el municipio, Marín despidió ayer a Rubén Farto Mariño, de 16 años, y Brais Sestelo López, de 17, que el pasado viernes fallecieron en un trágico accidente de tráfico ocurrido en la curva de Coirados, en la carretera PO-313 que comunica este municipio con Moaña.

Sus cuerpos fueron incinerados en la intimidad familiar, tras un multitudinario duelo en los tanatorios San Marcos y Albia de Marín, donde desde la tarde del sábado se vivieron escenas de gran dolor, rabia y consternación, entre los numerosos amigos y compañeros de estudios y de clubes deportivos que se acercaron para acompañar a las familias.

La curva de Coirados en la PO-313, entre Marín y Moaña, lugar del accidente mortal. |   // RAFA VÁZQUEZ

La curva de Coirados en la PO-313, entre Marín y Moaña, lugar del accidente mortal. / RAFA VÁZQUEZ

En el caso de Brais Sestelo, hoy se oficia un funeral en su memoria, desde las 12.00 horas, en la iglesia de San Jorge de Mogor.

Numerosos vecinos y representantes de la sociedad marinense acompañaron a las familias antes de la partida de los féretros para su cremación.

En el barrio de Mogor, Teresa García, vecina de la familia de Brais Sestelo destacaba del fallecido que “era un chico muy educado, buenísimo, un chaval buenísimo, de estos que ya les ves que son buenos, y la hermana igual”.

“Vivir esto es horrible para las familias, nadie querría verse en esa situación”, añade esta mujer, consternada por el dolor de sus vecinos.

También Alfredo Fuentes, del mismo barrio de Mogor, apuntaba a su lado que “hay chavales educados, pero como él (Brais) ninguno; siempre buen chaval, hablaba con todos”. Este hombre recordaba que los hermanos Sestelo “andaban siempre por aquí, desde pequeños, jugando, después en el campo de fútbol, siempre hablamos con toda la familia”.

“Con cualquiera que hables que sea de aquí te dirá lo mismo, que era un chaval buenísimo, como la hermana, también muy buena chica, porque ellos se criaron aquí y ya lo ves, todo el mundo te puede decir que era muy bueno”, subraya Alfredo Fuentes.

Teresa García y Alfredo Fuentes en las calles de Mogor. |   // RAFA VÁZQUEZ

Teresa García y Alfredo Fuentes en las calles de Mogor. | // RAFA VÁZQUEZ / F. Martínez

Tanto en Mogor como en el entorno de la calle Alcalde José del Río, donde residía Rubén Farto Mariño, se recordaba con cariño a estos jóvenes en todas las conversaciones.

En el caso de Rubén Farto, su familia gestiona el kiosco de la Finca de Briz, por lo que son muy conocidos y queridos en este barrio del casco urbano de Marín. En el entorno del kiosco se citaron en los últimos días numerosos amigos y allegados para recordar a Rubén, un chico que según todos los que le conocían destacaba por su buen carácter y su vitalidad. Los vecinos de más edad lo recuerdan siempre jugando en la calle o en el parque, también practicando fútbol, que era su pasión, y últimamente acompañado de su amigo Brais, iniciándose ambos en la práctica del “skate”.

“El niño con la sonrisa eterna, siempre tan cariñoso e increíble”, apuntaba sobre Rubén en las redes sociales María de la Peña.

En el barrio de su amigo Brais, en Mogor, Teresa García contaba apenada que “me llamó mi hija a primera hora de la mañana para decirme que murió el hijo de Maica, yo aún estaba en la cama, menudo disgusto me dio”. Esta mujer rememoraba que Brais era un chico alegre que “aún el año pasado sacó en el Facebook una canción de rap; le dije a su abuela un día que me la encontré que era muy listo para esas cosas; que pena más grande”, añade Teresa.

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La investigación sobre las causas del accidente ocurrido poco antes de las 21.30 horas del pasado viernes continúa abierta. Según la Policía Local de Marín, que instruye las diligencias, un exceso de velocidad del vehículo en el que viajaban los menores fallecidos es la causa más probable del accidente. Los fallecidos viajaban en la parte de atrás de un Volskwagen Golf que en esta curva sufrió una colisión frontolateral con un Nissan Qashqai que circulaba por el otro carril. Hacían uso del cinturón de seguridad y el conductor del Golf, Hugo O., de 20 años, dio negativo en el control de alcohol y drogas.

En todo caso el Concello comunicó ayer que el atestado no está todavía cerrado y que se informará del mismo en cuanto se presente en el juzgado.