Javier Farto, hermano de Rubén: “Era muy alegre y disfrutaba del deporte”

“Llevaba toda la vida jugando al fútbol; ya de pequeño salía a la calle a darle patadas al balón”, recuerda el único hermano del joven de 16 años

Javier Farto, hermano de Rubén, ante el kiosco de la familia. |   // R.V.

Javier Farto, hermano de Rubén, ante el kiosco de la familia. | // R.V. / F. M.

F. M.

Lógicamente conmocionado tras lo que acaba de vivir su familia, Javier Farto Mariño, hermano de una de las víctimas del accidente de Marín, se hacía fuerte ayer para recordar que Rubén era, ante todo, “un chaval alegre, que disfrutaba del deporte, apasionado del fútbol de toda la vida” y desde hace unos años también del skate, afición que compartía con la otra víctima mortal de este siniestro, Brais Sestelo.

“Esto es algo que no te esperas nunca; por mucho que puedas imaginar algo así, hasta que te pasa no sabes lo duro que es”, razonaba Javier, único hermano de Rubén, quien todavía ayer ordenaba el kiosco que la familia gestiona en el parque de la finca de Briz, para evadirse un rato de la tragedia que vivía la familia y todos sus amigos. “Es un golpe terrible, como no te puedas imaginar”, explica.

Javier Farto recordaba que su hermano Rubén “disfrutaba jugando al fútbol y montando en patín, jugaba desde hace pocos años en el Villa de Marín, pero la verdad es que jugando al fútbol llevaba toda su vida, desde que ya de pequeño salía a la calle a darle patadas al balón”.

Afición por el “skate”

En la actualidad, además de estudiar, Rubén se preparaba para ser marinero, explica su hermano, quien en estas difíciles horas no olvida lo que está pasando también la familia de Brais Sestelo, el otro chico fallecido en el accidente, con quien su hermano Rubén compartía sobre todo la afición de ambos por el “skate”. Era habitual verlos juntos haciendo saltos con sus patines y evolucionando al mismo tiempo en la práctica de este deporte, tanto en la calle como en las pistas de patinaje de Marín.

Todo se truncó en la noche del pasado viernes, cuando ambos amigos se dirigían con otros compañeros a cenar en la casa de un amigo común situada en A Pardavila. Les quedaban pocos metros kilómetros para llegar al destino, explica Javier, quien apunta que se decidió a realizar estas declaraciones principalmente para agradecer todas las muestras de cariño que en estas horas le están llegando tanto a él como a sus padres, Javier y Beatriz, y a toda la familia.

Javier Farto espera que “con el tiempo”, se pueda llegar a asumir el duro golpe sufrido por la familia.