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Faro de Vigo

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San José de Campolongo a cielo abierto

Las obras en la iglesia avanzan a buen ritmo y obligan a trasladar las misas al local parroquial anexo | Todavía hacen falta 140.000 euros para cubrir el total de gastos

Aspecto del interior de la iglesia de Campolongo, ya sin techo. // GUSTAVO SANTOS

Las obras en la iglesia parroquial de San José de Campolongo de Pontevedra avanzan a buen ritmo. Tanto es así que estos días ofrece una insólita imagen a cielo abierto, ya que se está procediendo a cambiar el techo, que era el que realmente provocaba los problemas de infiltraciones y goteras que se sufrían en el interior.

A raíz de la retirada de la vieja uralita y el amianto, y por razones obvias de seguridad, se han tenido que trasladar las misas al local parroquial anexo, en el que habitualmente se ofrecen los desayunos solidarios de los fines de semana. En este salón hay cabida para unas 50 o 50 personas, aproximadamente. El cambio en el lugar de celebración de las misas se produjo ayer mismo, ya que hasta ahora se estaban llevando a cabo en una zona acotada en el interior de la iglesia. En cuanto se coloque el nuevo techo, con paneles de sándwich se podrán retomar en esa ubicación.

Más de 300.000 euros

El párroco de San José, Casimiro Fernández, se muestra satisfecho con el ritmo de los trabajos y espera que estén listos como mucho en un par de meses.

Hay que recordar que las obras suponen un gasto de más de 315.000 euros y que la parroquia ha logrado hasta el momento alrededor de 175.000 a través de donativos de los feligreses, fondos parroquiales, la venta de una plaza de garaje y una aportación de 30.000 euros del Arzobispado de Santiago. Todavía quedan otros 140.000 por conseguir. “El objetivo ahora son unos 40.000 euros”, indica el sacerdote, que ya cuenta con que la parroquia tenga que pedir un préstamo para los 100.000 euros restantes.

Y todo ello siempre y cuando el avance de los trabajos y los imprevistos propios de este tipo de intervenciones no obliguen a ampliar el presupuesto, como ocurre con frecuencia. A día de hoy todavía queda por terminar el techo, pulir el suelo y pintar.

La obra se inició con el desmontaje de la actual cubierta de uralita y teja, con todos los accesorios y remates para realizar una nueva cobertura con paneles sándwich de chapas de acero y aislamiento térmico en su interior.

Se renovarán los dos canalones que recorren el techo de la iglesia desde el altar hasta los torreones rematados con sendos campanarios, de tal modo que, con el nuevo diseño se garantice una mayor capacidad de recogida, almacenamiento y evacuación de agua de lluvia.

Y es que con la vieja cubierta había numerosas infiltraciones que generaban desperfectos también en el interior del edificio y afectaban al normal funcionamiento de la iglesia. Se completará la obra con un falso techo de panel acústico autoportante de lana de roca instalada con perfilería vista, colgada de la estructura existente. El acabado será similar al anterior falso techo y con alta absorción acústica.

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