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Antonio Touriño

Mirador de Lobeira

Antonio Touriño

¡Cuidado con las bicis!

Un circuíto para bicicletas y monopatines por el centro de la ciudad parece una buena idea cuando se trata de favorecer la movilidad en un centro urbano. El Gobierno de Varela recogió el guante con decisión y en breve salir a pedalear debería ser más seguro para ciclistas y conductores, aunque queda mucho por hacer pues la pista apenas supone un par de calles a orillas de O Con y a orillas del mar.

Indiscutible es la tendencia pues ya hay muchas ciudades que apuestan por esta ecologista opción de mejorar la seguridad de los que circulan sobre dos ruedas, háblese de A Coruña por poner un ejemplo próximo.

Pero la construcción de esta costosa infraestructura debería ir acompañada por instrucciones al usuario, explicar muy bien quién puede usar esta pista y cómo recorrerla sin peligros añadidos, pues son muchos lo que ya ven en el diseño un espacio para disfrutar de sensaciones fuertes en medio de la urbe.

Y eso conlleva riesgos que están ahí porque la tentación de una carrerita entre amigos es plausible y que se entremezclen patinetes motorizados una opción que tampoco nadie puede descartar. Es entonces cuando este tipo de ofertas de movilidad puede transformarse en un boomerang que lleve a más de uno al hospital, sin ánimo de ser agoreros al respecto.

Con esta hipótesis parece razonable volver a la primera premisa, es decir, diseñar un manual de instrucciones en el que se determine con precisión quién, cómo y cuándo se puede hacer uso del circuíto.

Y para ello, el Ayuntamiento tiene que establecer velocidades máximas, recomendaciones de adelantamiento, cuándo deben ceder el paso, qué maniobras están autorizadas, si se puede circular sobre una sola rueda o si los triciclos y tándems tienen preferencia sobre los que lleven sidecar, pero también si se les permite viajar en ambas direcciones o se pueden hacer derrapajes sobre la pintura.Quizás digan que debe hacerse caso del Reglamento General de Circulación o que el sentido común también debe regir en este tipo de conductas, pero no todo el mundo tiene la educación tan bien incorporada cómo los que gobiernan.

Y habrá entonces que pensar en que el Gobierno de Varela deberá elaborar un catálogo de sanciones coercitivas, es decir en las multas, prohibiciones o incluso en la posibilidad de confiscar el vehículo de quien incumpla los criterios del buen ciudadano.

Como es tan claro lo que puede pasar, parece también razonable que el Ayuntamiento dote a la plantilla de la Policía Local para que vigile los desmanes de las bicis, porque también los hay.

Cierto que en breve se incorporarán cuatro policías. Lo decía recientemente el BOE pero eso significa solo uno más por turno en una localidad de casi cuarenta mil habitantes. Y piensen, señores, que perseguir a un ciclista puede ser igual o más difícil que a otro tipo de conductor. Quizás no estaría mal que por este circuíto especial se exija placa de matrícula o una identificación oficial que sea sencilla, pero también habilitar más aros en la ciudad para poder aparcarlas.

En suma, demasiadas tareas pendientes para que el nuevo carril funcione bien desde el primer día. Ojalá no pase lo mismo que con la Vaibike! o con las patrullas en unas bicis guardadas en un almacén. Mucho por contar.

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