Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Refugiados sí, pero depende

Sociólogos y cooperantes reconocen que la respuesta al conflicto de Ucrania no es comparable a la de otras crisis humanitarias

Izq.: refugiados procedentes de Ucrania, a su llegada a la estación de tren de Przemys, en Polonia. Dcha.: un grupo de subsaharianos, rescatados de una patera cerca de Fuerteventura. E. P.

La invasión de Ucrania ha despertado una gran ola de solidaridad ciudadana e institucional y una condena unánime en España y en Europa no comparable con la experimentada ante otras crisis humanitarias recientes como la de Siria y la de Afganistán o ante el constante goteo de migrantes subsaharianos que intentan alcanzar las costas del viejo continente huyendo de otros conflictos bélicos o del hambre. En España, el éxodo masivo de ucranianos no ha encontrado fisuras en las comunidades autónomas, que se les han brindado, sin excepciones, su hospitalidad, algo que en conflictos anteriores no ha sido siempre así. Mientras, la ciudadanía se ha lanzado a organizar acciones de ayuda y ha salido a las calles para condenar el ataque ruso.

Y en Europa pasa otro tanto de lo mismo. Países como Polonia se han volcado con sus vecinos ucranianos y les ha abierto sus puertas de par en par. Sin embargo, se las cerraron a sirios, iraquís y afganos cuando huyeron de conflictos en sus respectivos territorios. Asimismo, la Unión Europea ha activado, por primera vez, la Directiva de Protección Temporal, acordada en 2001, para facilitar el asilo de la población ucraniana, mientras que casi siete millones de sirios continúan atrapados en campos de refugiados en Grecia, Turquía, Líbano y Jordania en condiciones extremadamente precarias. ¿Hay una doble vara de medir las crisis humanitarias?

José Luis Barreiro

“Está claro que hay refugiados de primera, de segunda y de tercera división”

José Luis Barreiro - Coordinadora Galega de ONGD

decoration

José Luis Barreiro, coordinador de la ONG Entreculturas Galicia-Asturias y miembro de la directiva de la Coordinadora Galega de ONGD, que engloba a 46 ONG, no lo duda: sí. “Está absolutamente claro que hay refugiados de primera, de segunda y de tercera división”, se lamenta.

En su opinión, la actuación de Europa es “un tanto hipócrita”. “Esta crisis ha dejado claro que un conflicto en Europa, con europeos, blancos y de ojos azules, facilita que se abran fronteras y facilita los trámites administrativos para que estén legales y, sin embargo, en la frontera de Melilla golpeamos a los migrantes africanos que intentan acceder en Europa, también huyendo de conflictos, del hambre, y de la injusticia”, sostiene.

Personas migrantes sobre la valla de Melilla intentando cruzar la frontera F. G. Guerrero

En este sentido, el cooperante y periodista lamenta esta disparidad en la reacción de Europa y reivindica el importante papel de los medios en dar visibilidad a las otras guerras olvidadas, que no por ello son menos relevantes, en mostrar las dos caras de la moneda de los conflictos y en combatir los bulos e informaciones malintencionadas que hacen que se mantengan los prejuicios que excluyen a ciudadanos de determinados países. “Todos los conflictos armados son iguales y la dignidad de las personas que huyen de ellos es la misma. Hasta ahora, levantábamos muros y hoy tendemos puentes. Quedémonos con lo de tender puentes”, reclama.

Xesús Lage

“As afinidades encóntrase en que son europeos, brancos e cristiáns”

Xesús Lage - Sociólogo UVigo

decoration

Xesús Lage, profesor de Sociología de la Universidad de Vigo (UVigo), también habla de una doble vara de medir. “A pesar de estar lonxe no leste de Europa, a poboación de Ucraína é vista máis próxima que a de África, Palestina ou Afganistán. A súa invasión polas tropas Rusas e a cobertura de medios de comunicación que esta a ter, curiosamente, está a suscitar moita máis empatía e solidariedade do que aconteceu coa guerras da descomposición da antigas repúblicas iugoslavas, dos 90”, sostiene.

Según el sociólogo, hay una serie de factores que marcan distancias entre los refugiados ucranianos y los de otras nacionalidades. “As afinidades encóntranse en que son brancos, europeos, maioritariamente cristiáns, de tradición agraria, e con valores como o do aprecio das relacións familiares, que son amplamente compartidos polos europeos. Intégranse rapidamente nos pobos de acollida, como veciños, nos traballos e aprendendo o idioma”, opina.

Susana Fernández

“España siempre ha respodido de una forma unánime y sensible a las grandes crisis”

Susana Fernández - Movimiento por la Paz

decoration

Para Susana Fernández, de Movimiento por la Paz, España siempre ha respondido de una “forma unánime y sensible” a las grandes crisis como el tsunami en Indonesia. “El caso de Ucrania ha provocado más de dos millones de personas en apenas diez días, y, aunque es cierto que cualquier conflicto es igualmente grave porque supone una violación de los derechos de la persona, este ha sido muy rápido, lo que hace que su impacto sea mayor”, explica.

No obstante, reconoce que hay “crisis olvidadas”, esas que las que nadie habla porque no acaparan portadas. “Existe una respuesta vinculada a los niveles de información que recibe la población de unos y otros conflictos”, opina. Esta ONG trabaja con personas refugiadas dentro del sistema nacional de protección internacional, financiado por Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, para garantizarles una vida digna en sus lugares de destino. En estos momentos, atiende a unos 70 refugiados de distintas nacionalidades y está preparada para recibir a los ucranianos que se destinen a Galicia.

José Durán

“Una cosa es la empatía que despierta lo que veo y otra asumir la integración”

José Durán - Sociólogo UVigo

decoration

José Durán, profesor de Sociología de la UVigo, explica que en el conflicto de Ucrania la lectura de la realidad es sencilla, con unos “buenos y malos” muy definidos, lo que no sucede en otros conflictos, en los que esta antítesis no resulta tan obvia, lo que facilita la reacción. “Las personas actúan y se movilizan cuando tienen claro los valores que las mueven. Por el contrario, cuando no están suficientemente definidos, se inhibe la acción”, sostiene.

Refugiados ucranianos intentando salir del país ROMAN PILIPEY

En su opinión, en esta respuesta intervienen dos factores. Por una parte, la empatía que pueden despertar las imágenes que trasladan los medios de comunicación y por otra, asumir su integración. “Esto último requiere que tengan un trabajo y que vivan entre nosotros y a veces viven de forma marginal, lo que hace que proyectemos sobre ellos una serie de prejuicios. En el conflicto de Ucrania no hay una experiencia cotidiana más allá de lo que percibimos. Con los migrantes subsaharianos, por ejemplo, si se da esa experiencia y, de ahí que uno y otro tengan distintas respuestas”, explica.

Diana Rodríguez

“Social y culturalmente nos vemos reflejados en los ucranianos, por eso empatizamos”

Diana Rodríguez - Psicóloga social

decoration

Para Diana Rodríguez, psicóloga social, es normal que el conflicto en Ucrania despierte más empatía que otros. No es una cuestión de prejuicios, dice, sino de cercanía. “Empatizamos más porque desde un punto de vista cultural, social e identitario nos vemos más reflejados en esos padres y esos jóvenes que, como los nuestros, ayer estaban de fiesta y subían historias a las redes sociales. Además, estamos hablando de una invasión a un país democrático que podría ser el nuestro”, afirma.

Pero los ucranianos no son las únicas víctimas de este conflicto. “Hay población rusa en Galicia con mucha ansiedad, preocupada porque sus hijos en clase perciben un ambiente hostil. Los niños escuchan en su casa y en los medios que son los ‘malos de la película’ y proyectan esta idea en sus compañeros rusos. Por ello, si hablamos del conflicto hay que saber que no todo el pueblo ruso está a favor de esta guerra y desde los centros y las familias debemos educar en la empatía”, afirma. 

Compartir el artículo

stats