La lucha de los extrabajadores de Alfageme: piden poder construir viviendas sociales en los terrenos de la factoría

Más de 80 antiguos empleados que pelean para cobrar 6,1 millones de euros proponen que se les adjudique parte del aprovechamiento urbanístico de los terrenos de la factoría de Bouzas

Extrabajadores de Alfageme que iniciaron esta lucha, en enero ante la factoría de Bouzas.

Extrabajadores de Alfageme que iniciaron esta lucha, en enero ante la factoría de Bouzas. / Ricardo Grobas

Marta Fontán

Marta Fontán

A principios de este 2023 un nutrido grupo de antiguos trabajadores de la ya desaparecida conservera Bernardo Alfageme dieron inicio a una lucha con el claro objetivo de cobrar el dinero que se les adeuda desde la extinción, en 2010, de la que en su día fue una próspera industria viguesa. La batalla tiene dos frentes: uno es el judicial y el otro es el municipal. Y en este último acaban de mover ficha mediante el envío de un escrito dirigido a la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento en el que proponen impulsar un convenio urbanístico en el marco del nuevo PXOM en tramitación –entrará en vigor en 2024– para que se les adjudique el 10% del aprovechamiento urbanístico de asignación municipal de los terrenos de la factoría de Bouzas como compensación por las plusvalías prometidas por el pleno del Concello por la recalificación de esa parcela. El objetivo es crear una asociación de antiguos empleados de Alfageme para materializar dicha adjudicación y construir viviendas sociales: ellos serían los promotores y a la vez los beneficiarios de las mismas.

“En 2010 hubo un acuerdo plenario aprobado con la unanimidad de todos los miembros de la corporación en el que se hizo constar que las plusvalías generadas por la recalificación de dicho terreno pasarían a ser propiedad del personal de Bernardo Alfageme. En aquel momento se partía de una posible recalificación del suelo como urbano consolidado, algo que no llegó a suceder. Con el actual PXOM los terrenos se incluyen como suelo urbano no consolidado, por lo que las plusvalías van a ser mucho menores que los 26 millones de euros que se establecían en aquel acuerdo plenario”, arranca Tomás Santodomingo, abogado que representa a los 83 extrabajadores que firman el escrito –en algún caso lo hacen sus herederos– y a los que, en total, se les adeuda 6.176.888 euros en indemnizaciones por despido y cantidades salariales.

Área de reparto

Los terrenos de la fábrica de Bouzas se incluyen en el área de reparto AR-SUNC 237 Camiño Barciela-Esturáns-Tomás Alonso y, de dicho ámbito, las plusvalías que se generen pasarían a favor de los titulares de la propiedad de la parcela, correspondiendo al Ayuntamiento solo las que se materialicen en el 10% del aprovechamiento de esa área. Eso es lo único que, afirma el letrado, se podría materializar a favor de los extrabajadores como compensación por aquel acuerdo plenario de hace 13 años, algo que, a la luz de la legislación vigente, ve “jurídicamente viable”.

Fachada de la factoría de Bernardo Alfageme en Bouzas.

Fachada de la factoría de Bernardo Alfageme en Bouzas. / Marta G. Brea

¿Cómo? La Ley del Suelo de Galicia, en su artículo 134.3, dice que los municipios podrán “ceder gratuitamente” los bienes incluidos en el patrimonio público del suelo [la calificación que con el nuevo PXOM tendría el 10% de dicho ámbito] “observando su finalidad urbanística con destino a vivienda de promoción pública o para usos de interés social”. “La solución que proponemos para que los extrabajadores de Alfageme se vean de alguna forma compensados es que se les adjudique dicha parte del aprovechamiento urbanístico para que, mediante una cooperativa o asociación, promuevan viviendas sociales; es la única forma, dada la situación actual, en la que pueden ser indemnizados por lo que les prometió el pleno en su día en relación a dicha parcela”, afirma el abogado vigués, que recuerda que el pasado marzo el Concello, tras una reunión en la Gerencia de Urbanismo, ya se comprometió a buscar una solución técnica.

Rendición de cuentas

Junto a la batalla urbanística, los extrabajadores de la conservera se personaron en el concurso de acreedores que aún sigue abierto en el Juzgado Mercantil de Vigo, en el que se han opuesto a la conclusión del mismo y, más concretamente, a la rendición de cuentas presentada por los tres administradores concursales al ver “injustificados” los 3,4 millones de euros que percibieron como honorarios.

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El 16 de abril de 2010 la conservera Bernardo Alfageme, que contaba con cuatro centros de producción en Vigo, Ribadumia, Vilaxoán y O Grove, fue declarada en <strong>concurso de acreedores</strong>. Sin posibilidad de remontar la crisis en la que estaba inmersa, en 2011 llegó la fase de liquidación, que se prolongó durante años con la subasta de numerosos bienes, entre ellos marcas como “Eureka”, “Peña” o “Miau” o la fábrica de Bouzas, que salió con una valoración de 35 millones de euros pero que finalmente se la quedaron los bancos titulares de la hipoteca que pesaba sobre la misma por 11,2 millones. Este concurso que acabó siendo declarado culpable continúa a día de hoy abierto en el juzgado vigués, motivo por el cual los 83 extrabajadores representados por Tomás Santodomingo se han personado como acreedores en su lucha por cobrar lo que se les adeuda, que complementan con su batalla en el ámbito urbanístico en relación con los terrenos de la vieja factoría.

A los antiguos empleados que han emprendido esta vía judicial y urbanística se les debe en total 6,1 millones de euros. Es la suma de la deuda reconocida a todos ellos por las indemnizaciones por despidos y cantidades salariales que aún no han cobrado. Solo obtuvieron lo que recibieron del Fogasa. Las cuantías para cada trabajador oscilan entre los 5.071 y los 218.773 euros. La batalla en la que están inmersos guarda similitudes con la que en su día protagonizaron casi 200 antiguos empleados de otra empresa histórica de Vigo, el <strong>Grupo de Empresas Álvarez (GEA)</strong>, quienes en 2022, tras años de pleitos en varios frentes, recibieron por fin las cantidades que se les debían.