La huelga deja el Cunqueiro al ralentí; los médicos exigen mejor calidad asistencial y más dinero

CESM cifra el seguimiento del primer día de paro indefinido de médicos en un 75% en los hospitales y en un 35% en Primaria | El Sergas lo baja a un 24% de mañana y asegura que su “mano está tendida” al diálogo

Médicos concentrados, ayer, ante el Álvaro Cunqueiro.

Médicos concentrados, ayer, ante el Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar

“Necesitamos calidad asistencial, descansar y estar bien reconocidos”. Así resumía ayer María Montes, la delegada de CESM la treintena de reivindicaciones que llevaron ayer a iniciar un paro indefinido a centenares de médicos del Servizo Galego de Saúde (Sergas) en Vigo. Según el sindicato convocante, la secundaron un 75% de los más de mil profesionales que trabajan en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) y un 35% del medio millar de Atención Primaria –incluyendo a los servicios mínimos como personas en huelga–. La Consellería de Sanidade reduce la participación global de ambos al 23,71% –contabilizando a los mínimos como profesionales que acudieron a trabajar– de mañana y un 1,9% de tarde. Diferencias de cifras aparte, la viguesa fue el área sanitaria gallega en la que la movilización de los médicos de la sanidad pública ha tenido más repercusión. Desde el departamento autonómico insisten en que “la mano está tendida”. Aunque no efectuó ayer ninguna llamada al sindicato subraya que, “cuando quieran dialogar, estamos aquí”.

Sanidade cifra en 39 las cirugías programadas en Vigo que se tuvieron que posponer –ninguna urgente ni prioritaria–. Son casi una cuarta parte de las suspendidas ayer por la mañana en toda la red del Sergas –en concreto, un 24%–. Uno de los motivos fue que, entre los servicios con más seguimiento estuvo el de Anestesia y Reanimación, con más de un 70%, según CESM. Otros fueron Cardiología –casi el 100%–, Traumatología –el 80%– o Pediatría –85%–.

Arranca la huelga indefinida de médicos

Alba Villar

Fuentes sindicales detallan que, en el Hospital Álvaro Cunqueiro, donde se realizan las operaciones de mayor envergadura, se cerraron 7 de los 19 quirófanos programados y que en los 12 con actividad se llevaron a cabo solo 16 de las 28 intervenciones previstas por la mañana. Todas fueron oncológicas salvo una. En el Meixoeiro calculan que pudo afectar a casi la mitad de la actividad quirúrgica.

En consultas externas, más de un millar de pacientes se marcharon de los hospitales sin ser atendidos por el especialista. En concreto, la consellería cifra en 1.163 las citas suspendidas. Representan el 31% de las postergadas en toda la comunidad. La media diaria del 2021 rondaba las 2.400, según la memoria del Sergas en Vigo. Además, se aplazaron 101 pruebas, una cuarta parte de las que se dejaron de hacer en toda Galicia.

En la concentración que ayer por la mañana reunió a casi 200 facultativos –desde doctores en formación a jefes de servicio– en la entrada principal del Cunqueiro, un grupo de radiólogas explicaba que lo que a ellas les ha llevado a movilizarse es el deseo de “recuperar los derechos perdidos por las crisis”. Destacan la reducción de la jornada de 37,5 a 35 horas semanales. Esas dos horas y media a mayores suponen que las guardias que hacen uno de cada tres sábados no empiecen a cobrarlas hasta las 15 horas. “La mayoría de las comunidades ya la tienen de 35”, subrayan.

“Nos gusta trabajar, pero no somos una ONG; queremos que tanto los descansos como la remuneración estén acordes a nuestra responsabilidad”, apunta un grupo de cirujanos plásticos, que cuenta que en su servicio solo trabajaron ayer los mínimos. Una de las principales reivindicaciones de CESM es la subida del precio de las guardias hasta alcanzar la media nacional actualizada y que se regularicen las localizadas. “No puede ser que te llamen, vengas a operar horas y te las paguen como si estuvieras en casa”, reprochan estos cirujanos. También demandan “derecho al descanso como cualquier trabajador”. En este sentido, el sindicato pide la libranza tras una guardia de fin de semana o víspera de festivo, la de declaración del 24 y el 31 de diciembre como no laborales al igual que en el resto de la función pública y la recuperación de los tres días libres que la Xunta les retiró en la crisis de 2018.

Un grupo de pediatras destaca que “es la primera vez que está casi el servicio al completo” en una movilización. Lo hacen porque todas las reivindicaciones de los convocantes les parecen “muy sensatas y lógicas”. Como lo de que se generalice el complemento específico, de 890 euros al mes, que no cobra el 15% de los médicos por compatibilizar su actividad con la privada. “A igual trabajo, igual retribución”, sostienen. Pero la demanda que consideran más importante es la de “poder trabajar con calidad”. Piden más medios para sus compañeros de los centros de salud, donde el seguimiento ha sido más bien escaso. “Su sobrecarga repercute en nosotros”, resaltan y explican que “colapsa la urgencia hospitalaria” y también se traduce en más derivaciones a consultas externas donde estiman que están alcanzando sus máximos históricos en demoras con “hasta un año” de espera.

Subrayan también la necesidad de reconocer la figura del tutor de residentes. “No te pagan ni te dan horas, tienes que sacarlas de tu tiempo libre”, lamenta una. Un grupo de MIR de Medicina de Familia, que rotan por los servicios de todo el hospital, también se queja de problemas en la formación. “A veces somos muchos residentes en servicios pequeños, donde hay pocos adjuntos o faltan, y hemos llegado a estar cuatro en una misma consulta. Así no se puede”, censuran. Las radiólogas denuncian también contratos precarios en cuanto a temporalidad para los que empiezan. “No son atractivos y se van”, reprochan desde un servicio que tiene muchos problemas para cubrir sus bajas.

Casi 200 doctores, desde MIR hasta jefes de servicio, protestaron en Beade

La oftalmóloga Rita Blanco, que está cerca de la jubilación, señala que sus condiciones “no han hecho más que empeorar” y su motivo fundamental para protestar es su hija, que acaba de terminar Medicina: “No quiero que viva esto”. Critica que en Primaria no puedan disponer de 10 minutos por paciente. Explica que en su servicio los tienen para la primera cita, pero no para las sucesivas. Un dermatólogo coincide: “Tengo solo 6 minutos para las revisiones y no son más fáciles porque solo se vuelve a ver a los complejos”.

¿Y de huelga hasta cuándo? “Lo que tenga que durar”, dicen pediatras. “Hasta que nos den lo que queremos”, concretan plásticos. “Hay ánimo para continuar”, aseguran en Radiodiagnóstico y los MIR lanzan un deseo: “Esperemos que se mantenga, es nuestro futuro”. 

El Chuvi es el más afectado de Galicia por la huelga con 39 cirugías y mil consultas atrasadas

El Chuvi es el más afectado de Galicia por la huelga con 39 cirugías y mil consultas atrasadas / Marta G. Brea

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Trabajadores de Povisa iniciaron ayer el calendario de protestas previo a la convocatoria de huelga en demanda de “un convenio justo”. Fueron convocados por el comité de empresa –salvo el sindicato médico O’Mega–, que hoy se sentará de nuevo a negociar con la Dirección. Los médicos, por su parte, anunciaron avances en su negociación particular y se ponen la primera semana de mayo como fecha tope para un pacto.

principales reivindicaciones

  • 1. Jornada de 35 horas semanales

    Piden bajar de las 37,5 horas actuales, como ya pasa en otra decena de comunidades.

  • 2. Subida del precio de las guardias

    Además de igualar la media nacional, quieren que las localizadas que acaban en presencia se paguen como tal.

  • 3. Complemento de exclusividad

    Demandan que no se penalice sin este plus a los doctores que trabajan también en la privada.

  • 4. Recuperar descansos y más libranzas

    Piden los 3 días libres que la Xunta les retiró por la crisis de 2018 y librar tras guardias después de fin de semana.

Los pacientes

Los más afectados en la jornada de ayer fueron los pacientes que vieron cómo se suspendía la consulta, prueba o cirugía por la que habían acudido al hospital. “Es lo único que nos da rabia, que vengan de lejos y se encuentren con esto”, lamentan los pediatras. Pero hay pacientes que les comprenden, como Fernanda María Martins, que acudía ayer al Cunqueiro con su hijo Leonardo, de 11 años, por un seguimiento en la consulta de endocrinología infantil. “Entiendo que es para mejorar la situación y, como madre, me preocupa que los médicos estén contentos para que se refleje en la atención que dan”, sostiene y destaca que, hasta ahora, siempre ha sido muy buena. Eso sí, le fastidió haber sacado del colegio tanto a él como a su hermana de 5 años, África Ariana, porque o iba a llegar a recogerla en la parada del bus.

“Entiendo que es para mejorar la situación”

Fernanda María Martins con sus hijos Leonardo y África Ariana

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Tampoco a Lola Campos la atendieron en la consulta de Pediatría que tiene cada seis meses por el asma que padece. “Me fastidia porque he sacado a la niña del colegio y he tenido que salir del trabajo”, cuenta su madre, Lourdes Guillén. Le han dicho que le llamarán para reubicar la cita.

Yaiza Alonso lleva seis meses esperando por una consulta de Traumatología para conocer los resultados de una resonancia y saber qué hacer con la lesión que tiene en la rodilla. Quiere saber si ya puede ejercitarla, si puede volver a bailar. “Para la gente no es justo, además de que pedí el día en el trabajo”, lamenta su madre, Eva María Alonso. 

“Llevamos seis meses esperando unos resultados de la rodilla. Mientras, no puede bailar”

Eva María Alonso con su hija Yaiza Alonso

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En las salas de espera de algunos servicios, las TCAE o las enfermeras salen a avisar a los pacientes de que el médico que les corresponde está de huelga y no va a pasar consulta. Pero no sucede en todos y en otras zonas los pacientes han aguardado largas esperas hasta que alguien ha ido a preguntar porque su número no avanzaba en los monitores.

En el mostrador de reclamaciones se sucedían las protestas. Allí estaba María Rodríguez a la que ya le habían pospuesto dos veces una infiltración en el tobillo desde el mes de noviembre. “Como no es a ellos a los que les duele”, se queja. Ella esperó durante una hora a que la llamaran, hasta que preguntó

A Noa Carrera, embarazada de casi 37 semanas, también le anularon la cita de la consulta en la que le harían una de las pruebas necesarias para el día del parto. “Me dicen que ya me citarán”, cuenta. Una de las cosas que más le molestó fue la respuesta que recibió cuando comentó que podían haber avisado: “Así no tendría efecto”.