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Porta do Sol: Un área patrimonialmente sensible y con ejemplos para preservar

Todas las obras en el entorno han revelado restos, optándose en la mayoría de casos por mantenerlos

Vista aérea de Porta do Sol en la recta final de su reforma ALBA VILLAR

Su ubicación geográfica y hasta cierto punto social ha hecho que el entorno de Porta do Sol sea una de las zonas más sensibles patrimonialmente hablando.

En el último lustro todas las actuaciones urbanísticas a su alrededor han tenido que encajar los restos arqueológicos encontrados durante la marcha, siendo el caso del túnel desde Policarpo Sanz el más complejo de ellos por su longitud, coste, profundidad y características.

Mina de Neptuno

Un área patrimonialmente sensible a preservar Víctor P. Currás

El primer caso llegaría con las escaleras mecánicas prolongadas desde la calle Segunda República hasta la rúa do Pracer. Se trataba del descubrimiento de la Mina de Neptuno, la más antigua de la ciudad. Documentada desde el reinado de Felipe II en el siglo XVI, fue restaurada en 1719 y cegada en 1809 con la intención de obstaculizar la invasión francesa en Vigo.

En 2018 se recuperaba y musealizaba, incorporando paneles informativos que narraban cómo discurrían las aguas desde el castillo de San Sebastián hasta Porta do Sol, siendo custodiadas por una estatua del dios griego Neptuno que a día de hoy se puede observar en el Parque de Castrelos.

Casa de Mora

Un área patrimonialmente sensible a preservar

Pero el mayor de los descubrimientos, relacionado también con la invasión napoleónica, llegaría en junio de 2022 bajo el corazón del casco urbano. La “Casa de Álvarez Mora”, escenario de la revuelta que desembocaría en la Reconquista de la villa, emergería con un “imponente alzado” como señalan los propios técnicos de 5 metros de altura.

Situada varios metros por debajo del nivel actual de la calle, de sus 77 centímetros de ancho destaca el conjunto granítico “bien trabajado y careado” hacia el exterior, que quedaría a un mínimo de 73 centímetros del túnel.

Los distintos niveles y muros son posteriores a la edificación original de los siglos XVIII y XIX y no se ha podido encontrar ninguna planta entera de la misma ni elementos de interés.

Muralla de Carral

Un área patrimonialmente sensible a preservar

Semanas después, la excavación de la calle Carral para la instalación de las rampas mecánicas que prolongarán el eje desde Segunda República hacia la Alameda descubría un segmento de 20 metros de la antigua muralla.

Estos restos se corresponden con la sección entre la Puerta del Sol, desde donde partía la antigua carretera de Castilla, y el baluarte da Lama.

Su musealización no era viable debido a la incompatibilidad con los proyectos y su estado de conservación. Es por ello que se realizaron fotometrías con láseres para recabar toda la información posible del mismo y recrearlos en 3D mientras los originales siguen bajo tierra.

Elduayen

Un área patrimonialmente sensible a preservar

No correrían la misma suerte los restos encontrados en Elduayen a comienzos de 2022.

A pesar de que inicialmente se especuló con que se podrían corresponder con la Capilla de la Misericordia o la desconocida etapa medieval de la ciudad, finalmente serían catalogados como los cimientos de las casas que fueron derribadas en 1888 para abrir este vial al oeste.

Debido a su “muy deficiente estado” y que “no tienen ninguna singularidad especial ni relevante” se continuaron los trabajos.

Los expertos piden equilibrio

Esto agitó el debate social sobre la conservación. Los expertos consultados por FARO rebajaron el tono y reconocieron que este debate es común en las ciudades ya que “la historia es construir unos sobre los otros”.

La arqueóloga viguesa Elisa Pereiras hablaba de una “inflación patrimonial” en la que parece que “todo vale” en cuanto a esta conservación. Y es que no se tienen en cuenta gastos como el mantenimiento o la forma en la que se expondrán los restos después de la excavación.

Al mismo tiempo, cree que se han centrado demasiado los trabajos en el centro urbano cuando hay otros yacimientos por explorar, como podría ser el del Monte de A Guía. Esto lo achaca a que durante años se ha tenido que hacer una “arqueología de urgencia” que se desarrollara en tiempo récord para responder a necesidades concretas, y no un trabajo de investigación.

En la misma línea apuntaba el arquitecto Salvador Fraga, que aseguraba que “no hay que dejarse encarcelar por el pasado” y que de esta manera solo “lo sutil y bello sea lo conservable”.

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