“La más moderna tecnología aplicada a la seguridad”. Así resume el alcalde, Abel Caballero, una de las características capitales del nuevo túnel de Lepanto, que comunicará el centro con la AP-9 desde el 12 de diciembre si se cumplen los plazos anunciados. La infraestructura superó con éxito el examen de seguridad: se realizó un simulacro en su interior que comenzó con el incendio de un vehículo. Esta acción es necesaria para estrenar el vial, ya que el Concello vigués debe aprobar y comprobar el Plan de Autoprotección antes de recibir oficialmente la obra.

Según explicó el regidor, el conductor implicado en el incidente tiene que activar la alarma utilizando uno de los postes SOS existentes en el túnel. Esta llamada llega a la central de comunicaciones de la Policía Local, que avisa de la emergencia al 112 y al servicio de bomberos y desplaza las unidades que resulten pertinentes para que evalúen las primeras medidas de auxilio a las víctimas y de control del tráfico del entorno. Al mismo tiempo, entra en funcionamiento la Policía Local a través del aviso de la Sala de Control de Tráfico. El incidente se detecta, de forma automática, por los dispositivos electrónicos existentes, lo que da mayor seguridad, y así es cómo se activa la emergencia, a través del cable de detección de incendios y el software de gestión del túnel, que se ejecuta de forma automática.

Presencia de los bomberos durante el simulacro del túnel de Lepanto. FdV

Para blindar la seguridad de la infraestructura, se ponen en marcha varias medidas: la iluminación del túnel se lleva a su máxima intensidad, se encienden las luces de emergencia, se activa el panel de información variable del tráfico existente en la intersección de las calles Urzáiz y Lepanto con el mensaje de “túnel cerrado”, se enciende el panel situado en la entrada del paso subterráneo para indicar que está cortado, se baja la barrera en el acceso para impedir el ingreso de vehículos y la galería de evacuación activa un sistema de presurización para no permitir la entrada de humo en la misma.

Caballero puso en valor el sistema de seguridad del túnel, que presume en toda su extensión de cámaras de vigilancia que graban las 24 horas todos los días del año bajo la supervisión de la Sala de Tráfico de la Policía Local. Las cámaras disponen de un software que detecta automáticamente situaciones preestablecidas como los accidentes, la presencia de peatones, los vehículos parados u objetos en la calzada. Si algo de esto ocurre, generan un aviso en la Sala de Tráfico para que se active el plan o planes pertinentes.

En cuanto se comunica la emergencia, la Policía Local emitirá mensajes hacia el interior del túnel a través del sistema de megafonía para ordenar a los usuarios su desalojo y pondrá en marcha la actuación de los bomberos del parque de Teis, que deben llegar en 6 o 7 minutos. El paso subterráneo debutará en breve, pero se cortará desde mediados de febrero hasta mediados de marzo por las obras del Halo.