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Faro de Vigo

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La huelga silencia el pulmón industrial gallego

El conflicto fuerza los primeros ERTE en Vigo, de hasta seis meses de duración | Las pérdidas superan los 8 millones de euros solo en pesca fresca, con 275.000 kilos sin comercializar | La alimentación, al límite: “El ‘stock’ se acaba”

Diferentes actividades industriales y logísticas de la ciudad afectadas por huelga. Alba Villar / L. G.

Un desfile de puertas cerradas y verjas por la mitad. Un panorama casi de confinamiento en Jacinto Benavente, Beiramar, Bouzas, Balaídos, Julián Estévez, O Berbés o Guixar. Los principales puntos calientes de la actividad industrial y logística de la ciudad vivieron este viernes una jornada festiva por la fuerza. “Seguimos sin poder cargar, llevamos toda la semana sin salidas, salvo pequeñas entregas locales. Si no somos capaces de sacar, está claro que tendremos que parar la producción”, lamenta el director gerente de Freshcut, Eusebio Méndez. Elaboran purés, cremas y platos vegetales. No todos sus productos tienen caducidades próximas, pero, añade, “no tiene sentido estar fabricando para no poder comercializarlo”. Como sucede con el granito, que hace días que no llega al puerto, el stock hay que financiarlo y “se acaba”. El abastecimiento de proveedores de proximidad es lo único que ha permitido que algunas empresas de Vigo –las de menores volúmenes– hayan podido mantener encendidas las máquinas con relativa normalidad y sin echar mano de reservas. En las demás, ralentí. La falta de materias primas, primero, y el torniquete de los paros en el transporte, después, han silenciado al pulmón industrial de todo el Noroeste español.

Palés vacíos, ayer, en uno de los mayores frigoríficos de Vigo. / L.G.

Y llegan las primeras suspensiones de empleo, derivadas de las consecuencias de la invasión bélica de Ucrania y la escalada sin fin de los costes energéticos. “Están entrando ya muchos ERTE”, constata Pablo Mallada, abogado del departamento Laboral del despacho Lener. “Son, sobre todo, de empresas de transporte de mercancías”, que están en primera línea de afectación por los paros en la factoría de Stellantis (antes PSA-Vigo). En su caso, no tramitará los expedientes bajo el amparo del llamado Mecanismo RED, que ofrece una serie de condiciones a empresas y trabajadores similares a los ERTE-COVID. “Iremos a un expediente por causas productivas”. Mallada trabaja en suspensiones de trabajo de hasta seis meses, durante los cuales la plantilla se vería forzada a cobrar una prestación de desempleo una semana de cada mes. Estos primeros ERTE de guerra –se les conoce así porque son expedientes espoleados por el conflicto lanzado por Vladimir Putin– en los que trabaja este despacho de Vigo entrarán en vigor el 1 de abril. “Nos vamos a un escenario muy complejo. No es sostenible que una plantilla entera vaya al paro una semana de cada tres, pero sin carga de trabajo no pueden hacer otra cosa”.

Muelle de reparaciones de Bouzas, sin actividad. / L.G.

“Se ha pedido la activación del Mecanismo RED para los sectores del transporte, la pesca y la industria transformadora que, tras la reforma laboral, solo lo puede iniciar el Gobierno”, complementa el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), Jorge Cebreiros. “La activación permitiría plantear ERTE por fuerza mayor, con ayudas para las empresas en las cotizaciones sociales, que ayudaría, sin duda, a contrarrestar la difícil situación actual y evitaría el cierre de empresas a corto, medio y largo plazo”, zanja. De momento, el Ejecutivo central no ha dado ningún paso en este sentido; los sectores más afectados no van a esperar a que lo haga.

La comercialización de pescado cumplió una semana de parón. ALBA VILLAR

Sin pescado

La planificación de descargas de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi), solo de Gran Sol, incluía una docena de camiones –procedentes, principalmente, de Castletownbere (Irlanda)– y un arrastrero (el Susa Uno). Pero no ha habido actividad desde el martes como consecuencia de los piquetes. En suma, y solo con las capturas de este caladero, las pérdidas han superado los ocho millones de euros, entre el negocio de la lonja y el derivado de los frigoríficos de fresco y las comercializadoras. Se han dejado de distribuir más de 275.000 toneladas de pescado. La venta en los mercados minoristas (O Calvario o Teis) se ha mantenido sin mayores contratiempos, de nuevo, gracias a los proveedores de proximidad. “Esto nos está ahogando”, claman desde la dársena de O Berbés, ya golpeada por la reducción de actividad de flotas como el cerco. Si el coste del gasóleo cerró 2021 a 0,44 euros de media en el poste marítimo de Vigo, esta semana superaba sin dificultad los 1,15 euros. “Es una catástrofe”.

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