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“A mi perro le han tenido que sacar siete clavos del estómago”

Sheila Pérez y su perra Dana, que ingirió veneno, en el parque de Castrelos.

Sheila Pérez y su perra Dana, que ingirió veneno, en el parque de Castrelos. PABLO HERNÁNDEZ

De forma periódica, en distintos puntos de la ciudad las mascotas son víctimas de envenenamiento. Se trata de un fenómeno difícilmente explicable y los motivos que pueden llevar a alguien a intentar asesinar cruelmente a un animal no están claros.

El veneno de mascotas llega al parque de Castrelos y al entorno del Museo Liste: varias han ingerido raticida y carne con tornillos | Hay varios animales afectados y uno ha perdido la vida

“No puede ser solamente que la justificación sea porque les molestan. Detrás de esto tiene que haber mucho más, algún problema de sociopatía, porque sino es completamente inexplicable”, concuerdan veterinarios de Vigo que han atendido a animales con intoxicaciones en los últimos meses. Hace algo más de un año el veneno se llevó por delante a varias mascotas en el paseo de Coia, posteriormente también se dieron casos en zonas como Samil, Hispanidad u O Calvario y ahora los enemigos de los animales han llegado también al parque más grande y más emblemático de la ciudad: Castrelos, donde a diario decenas de personas acuden a pasear con sus perros. En los últimos días se han dado varios casos de intoxicaciones que han provocado la presencia de la Policía Local en la zona y ha habido algún animal que incluso ha perdido la vida.

Sheila Pérez y su perra Dana, que ingirió veneno, en el parque de Castrelos. Pablo Hernández

"Le tuvieron que operar de urgencia y le sacaron hasta siete clavos que tenía en el estómago”

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Los dos procedimientos más utilizados: el matarratas y la carne (especialmente salchichas), con clavos en su interior. Precisamente mediante este segundo método ha estado a punto de perder la vida Dana, la perra mestiza de dos años de la viguesa Sheila Pérez. “Estaba dando una vuelta junto al Museo Liste y vi que se acercaba a probar algo. Estaba comiendo carne semienterrada. Inmediatamente llamé a la Policía y llevé a Dana a una clínica veterinaria. Le salvaron la vida de milagro, le tuvieron que operar de urgencia y le sacaron hasta siete clavos que tenía en el estómago”, recuerda Sheila Pérez.

Cartel de entrada del Museo Liste alertando de la presencia de salchichas contaminadas en el parque Pablo Hernández

Dana ya ha recibido el alta en la clínica veterinaria Vetland de Beade, donde la atendieron, y ahora está en casa convaleciente y recibiendo el tratamiento correspondiente para su recuperación.

“Afortunadamente a Dana la pudimos salvar porque vino al poco tiempo de ingerir la carne con los clavos. Porque hay casos que los dueños de los animales no se dan cuenta en el momento y los primeros síntomas puede que no se manifiestan hasta pasados unos días, con vómitos y demás. Y si pasa mucho tiempo los daños en los órganos pueden ser muy graves y ser demasiado tarde para salvarle”, explican desde la clínica Vetland. Cristina Leiro, veterinaria de la clínica Castrelos, reconoce que también ha atendido recientemente varios casos de intento de envenenamiento de mascotas.

Sheila Pérez (centro) y su perra Dana que ingirió veneno, junto a otras dueñas y sus mascotas Pablo Hernández

En el caso de las intoxicaciones por raticidas, igualmente se recomienda estar atentos a posibles signos sospechosos porque, aunque también depende de otras variables, como la cantidad de veneno ingerido, cuanto más se tarde en suministrar el tratamiento, más posibilidades hay de mortalidad. Es importante que los dueños estén atentos a sus perros para darse cuenta cuándo toman veneno y llevarlo inmediatamente a un profesional. En este caso, las posibilidades de que fallezca son mínimas. Porque en las primeras horas se le practica un lavado de estómago, se le induce el vómito y se le pone el antídoto (vitamina K), que restablece el estado de coagulación normal del animal.

  • ¿Qué hacer?
    1. Estar atento al mínimo síntoma

    En caso de sospechar que un perro ha ingerido cualquier tipo de veneno, es imprescindible llevarlo al veterinario cuanto antes para lograr salvar su vida.

    2. Avisar a la Policía Local

    Para que el culpable haga frente a causas penales, es necesario avisar a la Policía para tramitar la denuncia correspondiente.

Parece que la situación que se está viviendo en Castrelos es similar a la que se vivió hace más de un año en Coia, cuando en el paseo central del barrio varios perros fueron envenenados ya sea con raticida o con salchichas con alfileres. El modus operandi de los vándalos es similar: se sospecha que es por la noche, cuando hay menos gente por la calle, cuando aprovechan para dejar los cebos.

  • El veneno se ceba con los perros de Coia
    Ya han fallecido mascotas por ingerir raticidas- Las intoxicaciones, disparadas en los últimos meses-Los animales no suelen mostrar síntomas hasta pasados varios días

Por aquel entonces en Coia incluso se llegaron a organizar patrullas vecinales para peinar la zona e intentar coger in fraganti a los culpables. Habrá que estar atentos si en los próximos días se dan nuevos casos en el parque de Castrelos y también en el entorno del Museo Liste, pero la voz ya se ha corrido entre los paseantes de perro de la zona y están ya extremando los cuidados para que sus mascotas no ingieran veneno. Incluso ya han aparecido carteles alertando de la presencia de “salchichas contaminadas”.

Posibles penas

El hecho de envenenar a un perro o gato, independientemente de quién sea su propietario, está castigado específicamente por el artículo 336 del Código Penal con penas de dos años de prisión.

En su caso se podría sumar la responsabilidad civil abonando una indemnización y haciendo frente a los gastos de curación, así como a las correspondientes costas judiciales. Además, la colocación de cebos envenenados en vías públicas es una práctica prohibida por la legislación y la normativa autonómica y europea.

No obstante, para que el peso de la ley caiga sobre el responsable de las intoxicaciones de mascotas, es imprescindible la puesta de la denuncia pertinente.

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