Profesores aconsejan más plantilla y más razonamiento para mejorar en matemáticas

Educadores apuntan que el COVID pasó factura y algunos avisan que el temario impide profundizar en la materia

Urgen fomentar la comprensión desde edades tempranas

Una alumna en una clase semipresencial por el COVID.

Una alumna en una clase semipresencial por el COVID. / María Fernández Jara / EP

Carmen Villar

Carmen Villar

Galicia logró escalar 9 puntos a lo largo de una década en matemáticas en PISA, pero ese avance no fue suficiente para compensar los 12 puntos de bajada en 2022, el mayor retroceso de las competencias analizadas. Su alumnado se quedó en una media de 486 en una prueba que precisamente se centró en matemáticas. Docentes de la asignatura creen que la pandemia tuvo que ver, pero también ponen el foco en la necesidad de trabajar más la comprensión y el razonamiento desde edades tempranas y en trabajar con menos alumnado.

Para Julio Rodríguez Taboada, presidente de la presidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas y docente en el IES As Barxas, de Moaña, “bajar” era “esperable” por la pandemia, pero lo “preocupante” es que Galicia lleva tiempo “estancada”. En matemáticas “como mínimo”, dice, se precisa una reflexión, un cambio”. Porque “tradicionalmente”, alega, “siempre se atendió mucho a los procedimientos, de cálculo, de resolución de ecuaciones..., más que a la comprensión de los conceptos”. Pero para eso, afirma, “hace falta tiempo y currículos menos cargados que permitan al alumnado reposar los conocimientos”. “No es tan importante saber hacer cuentas más grandes; tal vez lo es más saber qué quiere decir la multiplicación o por qué aquí se multiplica y no se suma; poner el foco más en la comprensión y en ser capaces de relacionar más las matemáticas con el contexto”, explica. Se trata, insiste, “sobre todo, de un problema de comprensión” y para abordarlo alude a “una buena formación del profesorado” a la vez que ve “fundamentales unas ratios más bajas”. Eso y tiempo, recalca, que el sistema educativo debe “vencer inercias”.

Docentes como David Rodríguez, del IES de Teis, ponen el foco en la “disonancia” entre docentes y alumnos. Los primeros, dice, van hacia una metodología “muy basada en abandonar la memorización y en apoyar el razonamiento”, “justo” como opera PISA. Sin embargo, el alumnado va en sentido “opuesto”: “Son cada vez más inmediatos a la hora de razonar. Los razonamientos complejos los llevan cada vez peor”, sostiene, un fenómeno que no sabe si asociar a la pandemia o a que viven inmersos en un entorno de redes sociales y vídeos muy cortos, donde “todo es muy inmediato, se cansan a los dos segundos”. Por otro lado, percibe un problema de comprensión lectora: “Les gusta calcular, pero si la ecuación está encerrada en un problema con texto y deben extrapolar la información, ahí fallan”, explica. No ve soluciones inmediatas, sino a largo plazo, y entiende que pasan por trabajar desde el principio con el razonamiento y con la interpretación de la información. Ratios más bajas en clase darían “mucha más facilidad para trabajar el razonamiento”.

El rol de la pandemia

Antón, que imparte clase en el IES Álvaro Cunqueiro, entiende que la caída generalizada en el examen es efecto de la pandemia. Con todo, yendo al caso de matemáticas, cree asimismo que “el alumnado lee cada día menos; se nota una falta de comprensión lectora” y percibe que las nuevas tecnologías, no solo en los adolescentes, suponen tener al alcance una herramienta “infinita de entretenimiento que es más rápida que leer un libro”. Además, como apuntaba Rodríguez, tiene la sensación de que en matemáticas se dan “demasiados contenidos” y tal vez eso implique que falte tiempo para “profundizar” cuando eso es lo que exige PISA: los enunciados son largos y piden reflexión, comprensión profunda, de ahí que abogue por trabajar en la reflexión y la atención desde edades tempranas y para profundizar también él aluda a las ratios.

Emma Janeiro, del IES ROU, opina que la pandemia afectó “muchísimo al rendimiento en matemáticas” y también su “resaca”, lo que quedó, teniendo en cuenta que luego “se recortó” la plantilla de la que se dispuso al principio y que permitió trabajar con menos alumnos. Si la ratio es “fundamental”, señala, el profesorado también –“el gallego es muy bueno”, recalca– y la presencialidad, más en su materia, con muchos conceptos. Con todo, para Janeiro “bastante bien” lo hicieron los alumnos teniendo en cuenta que no se preparan para una prueba que es puramente competencial y a ordenador y en Galicia no se trabaja así, además de que para los chicos no es un examen “importante” y por eso tampoco estarían “motivados”.

Más flojos en geometría que en interpretar y evaluar resultados

La competencia matemática es la estrella de PISA 2022. Es la que se analiza en más profundidad y se divide en partes para dictaminar cómo se las apañan los escolares en diferentes procesos, como el razonamiento o la capacidad para emplear conceptos, y según los contenidos, desde los más cuantitativos a los vinculados con la geometría. Hay ocho indicadores para los que el informe desglosa las puntuaciones medias obtenidas y estas reflejan que al alumnado gallego se le da mejor interpretar y evaluar resultados matemáticos, por ejemplo, que el área de espacio y forma. Este último parámetro, de hecho, es el único en el que Galicia se queda por debajo de la media de la OCDE y de la UE, aunque supere la media estatal.

En lo que respecta a la capacidad para identificar conceptos matemáticos en situaciones reales, los gallegos se quedan de séptimos de las comunidades, con 478 puntos, el mismo puesto que obtienen, pero con nueve puntos más, en el área relativa a la cantidad, a números y estimaciones. La mejor posición en el ranking estatal, sexta, la alcanzan en el capítulo que valora su destreza para interpretar y evaluar resultados matemáticos, donde se pone a prueba su capacidad para reflexionar sobre posibles soluciones y determinar si los resultados son razonables matemáticamente y se explican en el contexto del problema, como detalla el informe. En ese indicador, la media es de 492 puntos. En el capítulo relativo a incertidumbre y datos, que comprende probabilidad y reconocimiento de errores en inferencias relacionadas, también se sitúan en el sexto puesto, pero logran llegar a los 495 puntos, su mejor resultado.

En razonamiento, en el que docentes consultados detectan debilidades, los estudiantes gallegos se quedan en el noveno puesto de rendimiento de la tabla autonómica, con 488 puntos, y en el octavo si se analiza cómo van en ecuaciones y funciones relativas al cambio, tras obtener 486 puntos. En lo que se refiere a emplear conceptos y procedimientos, que incluyen cálculo e interpretar tablas y gráficos, son también octavos, con 483 puntos. En cambio, retroceden otra vez al noveno lugar si se analizan propiedades de objetos, visualizaciones espaciales, desplazamientos y anticipación de acciones en el espacio, y su rendimiento medio se traduce en 469 puntos.