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Faro de Vigo

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La pandemia empeoró “mucho” la salud mental de más de 154.000 gallegos

Catorce mil son jóvenes de entre 16 y 29 años

La pandemia de COVID ha mutado en otra epidemia: la de la salud mental. El confinamiento y las restricciones han dejado secuelas: más depresiones, trastornos de ansiedad, fobias, problemas para dormir... Los expertos ya advirtieron de un recrudecimiento de este tipo de problemas y se está confirmando. La salud emocional de más de 154.000 gallegos ha empeorado “mucho”, según la última encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE) que analiza el impacto provocado por la pandemia de COVID-19. Aunque la mayoría de los afectados son personas de más de 45 años, los jóvenes no se han librado de esta ola de problemas psiquiátricos: son uno de cada diez casos (14.500 gallegos de 16 a 29 años).

La falta de contacto social, el aislamiento, el miedo a contagiarse junto a las interrupciones en los tratamientos y las terapias durante los meses más duros de la pandemia de COVID han agravado los problemas mentales que ya sufría una parte de la población, al tiempo que se diagnosticaban nuevos casos.

Simón Espinosa

Simón Espinosa

Simón Espinosa

Y el problema no se terminó con el levantamiento de las restricciones, pues la ola de casos ha generado enormes listas de espera para acceder a un psiquiatra no solo en la sanidad pública, sino también en la privada donde tienen las agendas llenas durante meses. La falta de atención a estos enfermos agrava el problema.

Soledad

La salud emocional del 36,5 por ciento de los gallegos empeoró tras la pandemia, según el IGE. El caso más grave es el de los 154.000 que admiten que su estado mental se agravó “mucho”.

La soledad es un factor clave. Cuatro de cada diez gallegos se sintieron más solos durante la pandemia. Y, de hecho, los porcentajes de problemas de salud mental se incrementan entre quienes viven en núcleos unipersonales o monoparentales.

Vivir en una ciudad también es un factor de riesgo: el 8 por ciento de las personas que viven en municipios de más de 50.000 habitantes reconoce que su salud emocional empeoró mucho frente al 5,6 por ciento de los que viven en concellos pequeños de menos de 20.000 vecinos.

Casi el 40 por ciento de los afectados (58.070) tiene entre 45 a 64 años, pero también hay 54.400 jubilados que reconocen problemas graves de salud mental y 14.500 jóvenes de entre 16 y 29 años.

De hecho, los problemas psicológicos entre los más jóvenes han hecho saltar las alarmas. La pandemia ha aumentado los factores de riesgo asociados al suicidio, especialmente en los adolescentes. La Xunta ha aprobado un Plan de Bienestar Emocional para prevenir posibles problemáticas derivadas de la pandemia entre el alumnado.

Pero la salud física también se resintió. Dos de cada diez gallegos señalan que están peor que antes. En concreto, hay 84.596 que apuntan que su salud física empeoró “mucho”.

Durante estos dos últimos años el COVID ha desbordado los servicios sanitarios, que han tenido que dar prioridad a la pandemia y aplazar consultas y operaciones. En Atención Primaria se generalizó la consulta telefónica. Según el IGE, el 25 por ciento de los gallegos que necesitaba acudir al médico no lo hizo por culpa de la pandemia.

El encierro y el aislamiento social afectó también a la convivencia de los hogares, sobre todo de los monoparentales, donde el 7,47 por ciento reconoce problemas.

Un tercio de los hogares gallegos vieron mermados sus ingresos

Además de la crisis sanitaria, el COVID derivó en una crisis económica que ha afectado también a los bolsillos de los gallegos. Uno de cada tres hogares (289.000) vieron mermados sus niveles de ingresos en 2020 por causa de la pandemia, según la encuesta del Instituto Galego de Estatística. Pontevedra fue la provincia donde un mayor porcentaje de hogares perdieron recursos (el 29,65 por ciento). La mayoría, unas 90.775 familias, obtuvieron entre 1.000 y 2.500 euros menos al año, pero también hay 8.300 hogares con pérdidas superiores a los 15.000 euros.

Una de las razones es que hubo 177.426 personas que tuvieron que acogerse a un ERTE, a otras 28.873 les redujeron la jornada y a 24.800 les bajaron el sueldo. De hecho, según los cálculos del IGE, hay 9.000 gallegos más en riesgo de pobreza por culpa de la pandemia. Sin el COVID, serían 421.000 los ciudadanos con penalidades económicas, pero con el impacto del coronavirus aumentan a 430.236. La pandemia ha ralentizado el crecimiento económico gallego.

El PIB de Galicia creció solo un 0,7 por ciento en este primer trimestre del año respecto a finales de 2021. Al respecto, el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, aseguró que “los meses que vienen por delante” van a ser “muy complicados” pero destacó que la economía gallega tiene “unos pilares sólidos” y unas “bases” que permitirán “soportar mejor” esas dificultades.

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