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La ola de problemas mentales dispara las bajas laborales a su máximo: 77 días

Galicia es la segunda comunidad con la media de incapacidad temporal más prolongada. Se mantiene por encima de las 24.000 ausencias del trabajo cada mes debido al COVID

Una mujer se lleva una mano a la cara para cubrirse el rostro Liza Summer

¿Quién no conoce a alguien que haya sufrido episodios de ansiedad, depresión o estrés laboral y haya tenido que tomarse un respiro por prescripción médica? Esa creciente problemática de salud mental se intensificó desde que brotó el coronavirus que causó una pandemia en 2020 que todavía no ha finalizado oficialmente. Esa epidemia de trastornos psicológicos es la principal causante de que las bajas laborales hayan alcanzado una duración nunca vista hasta ahora en Galicia: una media de más 77 días. Es decir, superior a los dos meses y medio.

La Organización Mundial de la Salud estima que la pandemia de COVID-19, que obligó a imponer un confinamiento de tres meses hace dos años, disparó un 28% los episodios depresivos entre la población. A la componente médica se unieron los problemas laborales derivados de la crisis que se inició en 2020 y que a finales del año pasado volvió a aparecer por la inflación desbocada, principalmente por los incrementos del precio de la energía.

El aumento de duración media de las bajas posiblemente se deba a los problemas emocionales y también a los crónicos, que se vieron más desatendidos durante la pandemia y se complicaron”, expone Jesús Sueiro, portavoz de la Asociación Médica Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec).

Son los médicos de Atención Primaria los que firman los partes de baja laboral y, por tanto, los más cercanos a esta problemática, tras un 2021 caracterizado por dos cuestiones. Se mantuvieron las ausencias laborales por enfermedad común por encima de las 24.000 al mes –como el año 2020 cuando irrumpió el COVID–, y se alcanzó el tope de duración con 77,45 días de media, seis jornadas más que en 2020, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. De acuerdo con sus estadísticas, Galicia es la segunda comunidad con las bajas más prolongadas tras los 85 días de Extremadura.

Las bajas laborales en Galicia Hugo Barreiro

“El coronavirus afectó en el número de bajas totales, que aumentó, pero son de 7 o 10 días. Las bajas largas están relacionadas con los trastornos emocionales, las crisis de ansiedad, la depresión... Hemos visto muchísimos casos en el confinamiento, pero también después y el año pasado”, relata Sueiro. Un indicador revela esa pandemia silenciosa de problemas mentales. El consumo de ansiolíticos creció entre un 40% y un 70% durante los dos últimos años, según datos del Ministerio de Sanidad. Es el consumo más alto desde 2011, año marcado por la crisis económica mundial generada por la quiebra de Lehman Brothers a finales de 2008.

Al componente sanitario se unieron el laboral y económico, con miles de personas en ERTE durante el año pasado, cierres parciales de actividades, industrias afectadas por el incremento del precio de la energía... “Vimos personas con miedo, angustia por el fallecimiento de familiares o temores porque estaban en residencias, pero luego vimos problemas relacionados con el tema laboral, ERTEs, precariedad laboral, ajustes de plantilla. La verdad es que hubo un aluvión de gente superada que te decía que no podían más. En algunos casos, eran seis en la empresa y de repente eran tres que tenían que hacer el doble de trabajo”, cuenta Sueiro.

Las cifras ilustran el incremento del absentismo laboral justificado. El año pasado se registraron 289.861 bajas laborales por contingencias comunes entre los asalariados de Galicia, son 9.000 menos que en 2020, año marcado por la pandemia, pero con la diferencia de que se carecía de vacuna. La media de 24.155 partes de ausencia laboral al mes supera la de 22.019 de 2019, año sin COVID. Ese ejercicio el total fue de 264.231.

La duración, sin embargo, nunca resultó tan prolongada, aunque existen grandes diferencias por provincias. A la cabeza se sitúa Lugo, con 83,5 días, seguida de los 82,5 de A Coruña, los 73,4 de Pontevedra y los 62,8 de Ourense, según las estadísticas del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

En 2020, la duración media fue de 71,34 días, por los 62,7 de 2019, los 61,3 de 2018, los 64,6 de 2017, los 61,9 de 2016 y los 61,6 de 2015. En los años previos, nunca se habían superado los dos meses de media.

“En esos casos no es posible saber cuánto durará. Dependerá de cada caso. Algunos se complican y pueden superar los tres meses y otros solucionarse antes”, relata Sueiro, que rechaza los “tópicos” de que se busquen bajas para no trabajar. “Eso es mentira. Cuando alguien viene por una cuestión como esa es porque ya no puede más”, zanja tras criticar al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ensalzó a los políticos como Díaz Ayuso frente a quienes no trabajaban por estar de baja médica al estar infectados por coronavirus.

La administración intentó aligerar las altas en diciembre de 2015, cuando entró en vigor una reforma que obligaba a los médicos de familia a detallar en el parte la duración estimada para evitar que se alargasen más de lo habitual. En el caso de los partes inferiores a cinco días de duración, se facilitaba el alta esa jornada. La primera visita al médico debería ser a los siete días en el caso de duraciones cortas y de medias y a los 14 en las largas.

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