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Faro de Vigo

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Un centenar de montes elevan sus ingresos con la venta de aire limpio a empresas

Compañías que contaminan invierten en estos terrenos para compensar su huella de carbono

Un tractor desbrozando un monte en Galicia Noé Parga

Una nueva fuente de ingresos se abre para los propietarios de los montes: la venta de aire limpio. Las nuevas plantaciones forestales no solo reportarán las ganancias fruto de la venta de madera, sino que sus dueños podrán comercializar también el potencial que tienen esas masas arbóreas para absorber CO2 y venderlo a empresas que contaminan para compensar su huella de carbono. Aunque este mercado está regulado desde 2014, no ha sido hasta el último año cuando realmente ha despegado. En Galicia ya hay un centenar de proyectos forestales inscritos en el registro del Ministerio de Transición Ecológica que ofrecen la captación de dióxido de carbono, pero hay otro centenar de planes en tramitación, según fuentes del sector.

“Es una segunda oportunidad para restaurar montes. Los ingresos que se obtienen por el carbono les ayudan a pagar una parte importante de los costes de los trabajos que se ejecutan”, explica Daniel Rodríguez, economista de la Asociación Forestal de Galicia.

El ministerio establece una equivalencia entre las toneladas de madera y el carbono que puede absorber. Un monte normal de pinos, por ejemplo, puede captar entre 450 y 500 toneladas de CO2 por hectárea. El precio al que las empresas compran siempre es negociable y depende del mercado de carbono, que ahora está más caro, lo que favorece a los propietarios. “Lo normal serían entre 20-30 euros por tonelada”, explican desde la Asociación Forestal de Galicia. Esto traducido a cifras supone entre 9.000 y 15.000 euros por hectárea.

Pueden entrar en este mercado los proyectos de restauración de montes quemados y la reforestación de superficies que estuvieran desarboladas desde 1989. En todo caso, la Organización Galega de Comunidades de Montes presentó una queja ante la Oficina Europea de Cambio Climático para que se amplíe a todo tipo de plantaciones. “Nos han dado la razón y han instado a los estados miembros a hacer este cambio en el próximo Plan de Desarrollo Rural. No tenía sentido que para vender carbono tuviese que estar quemado el monte. Eso es fomentar el negocio del fuego”, explica el presidente de la Organización Galega de Montes Veciñais en Man Común, Xosé Alfredo Pereira, que advierte que con esta ampliación se incrementará significativamente el número de montes inscritos en el Ministerio de Transición Ecológica para captar CO2.

Por provincias

Ahora mismo Pontevedra está a la cabeza con 43 proyectos registrados, seguido de Ourense con 29, Lugo con 20 y A Coruña con 9. Son en la mayoría de casos terrenos de comunidades de montes, pues para que salga rentable se necesita una superficie mínima. “Hay que contratar un técnico y hacer un proyecto de absorción y cada cinco años dar fe de vida de que la plantación sigue ahí, que no se ha cortado. Sin son superficies pequeñas no compensa”, explica Daniel Rodríguez.

Ahora mismo resulta viable en terrenos de más de 4 hectáreas, aunque el técnico de la Asociación Forestal de Galicia advierte que debido a que la tonelada de CO2 se está pagando un poco más alta en el mercado, podría llegar a resultar rentable incluso para superficies superiores a 2 hectáreas.

Los proyectos que optan a vender absorción de carbono tienen que mantener la plantación por un periodo mínimo de 30 años: no pueden cortar los árboles antes y solo podrán talar lo necesario para hacer clareos que garanticen el crecimiento de la masa forestal.

La ventaja de vender aire limpio es que los propietarios no tendrán que esperar esos 30 años a obtener ingresos. Cuando inscriban el proyecto en el registro de huella de carbono podrán comercializar ya el 20 por ciento de las toneladas de CO2 que puedan absorber. Y el resto lo cobrarán a medida que vayan creciendo los árboles.

“Te permite recuperar la inversión antes de la corta. Cambia mucho el resultado económico del monte”, explica Daniel Rodríguez.

Mecenazgo

¿Y qué empresas compran? No son las más contaminantes. Esas firmas están en el mercado regulado de CO2 y solo pueden comprar derechos de emisión a otras compañías. La absorción de carbono en los montes está dirigida pues al resto de empresas. “Es un mercado voluntario. No tienen obligación de compensar su huella de carbono”, explican desde la Asociación Forestal de Galicia. Invierten en los montes como una especie de “mecenazgo” para compensar lo que contaminan. “Lo hacen por imagen, por marketing o simplemente por compromiso medioambiental”, explica Daniel Rodríguez. Por ejemplo, una industria láctea que estampa en sus envases que compensa su huella de carbono, lo que de cara al consumidor le da un plus.

Pero además el Gobierno ha acordado ya introducir en sus pliegos de contratación progresivamente como criterio de adjudicación que se prime a las empresas que inviertan en absorción de carbono en los montes.

El sector advierte de contratos “abusivos” con empresas intermediarias que se quedan con el 50%

Lo que puede ser una oportunidad para dinamizar el monte corre el riesgo de quedar empañado por la aparición de empresas intermediarias que, según el sector, firman contratos “abusivos” con los propietarios de los montes quedándose con hasta el 50 por ciento de los beneficios de la absorción de carbono que venden. Estas empresas llaman a las puertas de los propietarios de montes y les ofrecen tramitar el proyecto de absorción de CO2 ante el Ministerio de Transición Ecológica. Se encargan de la gestión y se quedan con el 50 por ciento del dinero por la venta del carbono.

“No es solo que las comunidades de montes dejen de ingresar un dinero, sino que se pierde la esencia de esto, que es inyectar dinero al monte para que haya más plantaciones”, denuncia Daniel Rodríguez, de la Asociación Forestal de Galicia. Según denuncia, una empresa que hace los trámites “tiene que cobrar por ello pero no un porcentaje tan abusivo”. Además, la comunidad de montes “pierde el control” sobre a quien le vende.

Pero hay otro modelo de contrato con las comunidades de montes. Algunas empresas se ofrecen no solo a tramitar el proyecto de absorción de carbono ante el Ministerio sino a realizar la plantación forestal. La empresa asume un proyecto de reforestación, sin coste para el propietario, a cambio de que se le cedan todos los derechos sobre el carbono. La empresa puede vender esos derechos como quiera, quedándose con todos los ingresos que logre. “Es una trampa, es montar un negocio con una tierra que no es de ellos”, explica el presidente de la Organización Galega de Comunidades de Montes, Xosé Alfredo Pereira.

Este tipo de prácticas, según explican desde el sector, son bastante frecuentes, sobre todo en el interior de Galicia, donde los propietarios están más desvinculados del monte. “Se aprovechan del desconocimiento de alguna gente”, explican. La recomendación de la Asociación Forestal de Galicia es que sean las propias comunidades de montes las que tramiten el proyecto de absorción de carbono sin intermediarios con la ayuda de un técnico. “Así pueden decidir el precio al que venden y a quien le venden y no darle la sartén a otro y que decida como hace la comida”, explica Daniel Rodríguez.

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