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Faro de Vigo

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Doscientos médicos de familia con más de 65 años que no cuelgan la bata

Son uno de cada diez facultativos de Atención Primaria

Personas haciendo cola para citas médicas en un centro de salud. MARTA G. BREA

La sobrecarga que sufre la Atención Primaria debido al déficit de facultativos podría ser mucho peor si todos los profesionales decidiesen retirarse al cumplir los 65 años. El Sergas permite que prorroguen su vida laboral hasta los 70 años y esto alivia la tensión que puede producirse en las plantillas por la jubilación masiva de doctores. Ahora mismo en los centros de salud gallegos siguen trabajando 225 médicos de familia que han decidido prorrogar su vida laboral más allá de los 65 años. Son el 9 por ciento de todos los facultativos que hay en Primaria.

Si hubiesen tomado la decisión de marcharse, las plantillas de los ambulatorios hubieran quedado seriamente mermadas puesto que suponen uno de cada diez facultativos de Primaria. De hecho, según datos de la Consellería de Sanidade, el 80 por ciento de los médicos de familia que llegan a la edad legal para jubilarse opta por aplazar su retiro y seguir pasando consulta.

No siempre los médicos tuvieron la opción de prorrogar su vida laboral hasta los 70 años. En 2012, en plena crisis económica, una de las medidas de austeridad adoptadas por la Administración autonómica fue obligar a todos los empleados públicos, incluidos los facultativos, a jubilarse a los 65 años, una forma de reducir las plantillas públicas y contener el gasto en personal.

Un total de 252 facultativos ejercen en Primaria de tutores de residentes

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Este límite empezó a flexibilizarse a partir de 2016, de manera que se abrió la puerta a que los facultativos aplazasen su jubilación hasta los 67 años. Y a partir de ese momento, se fue ampliando progresivamente la edad obligatoria para retirarse hasta los 70 años, en línea con lo que reclamaban los colegios de médicos.

Evaluación

Los facultativos que solicitan la prolongación de su actividad deben acreditar que reúnen las capacidades necesarias para ejercer la profesión. El órgano encargado de expedir la autorización es una comisión formada por otros profesionales sanitarios que evalúan el estado físico, psíquico y sensorial de los solicitantes. Si dan el visto bueno, se les concede una prórroga por un período máximo de un año, que se puede renovar hasta el límite de 70 años.

Hace tres años eran 165 los médicos de familia que continuaban ejerciendo después de cumplir los 65 años. Ahora son un 35 por ciento más: de los 2.480 profesionales que hay en Atención Primaria aplazaron su jubilación un total de 225.

Esto contribuye a paliar el déficit de profesionales agudizado por unas plantillas cada vez más envejecidas. De hecho, según el estudio del Ministerio de Sanidade que analiza la “Oferta-Necesidad de Especialistas Médicos 2021-2035” cuatro de cada diez facultativos de Primaria gallegos ya supera los 60 años de edad.

El relevo está en los MIR, pero se necesitan médicos para formarlos. En comunidades como Madrid la sobrecarga que sufren los facultativos de los centros de salud ha desencadenado una cascada de renuncias para tutelar a los residentes. La Consellería de Sanidade asegura que en Galicia no ocurre. Hay 252 tutores en ejercicio con una media de algo más de dos residentes por cada uno.

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