La Xunta limita la negociación para captar la fábrica de Dicastal a “contactos breves”

Asegura que no hubo “oportunidad real” de atraer la inversión y reconoce que sabía desde mayo de ‘victoria’ de Portugal

Alude a una mala gestión de Madrid en política energética

Interior de una factoría en las que Citic Dicastal fabrica llantas de aluminio.

Interior de una factoría en las que Citic Dicastal fabrica llantas de aluminio. / Citic

Lara Graña

Lara Graña

Aunque los científicos descubrieron ya en el siglo XVIII que los diamantes estaban compuestos de carbono, no fue hasta 1954 cuando la ciencia fue capaz de crearlos de manera artificial en un laboratorio. Fue en el denominado proyecto Superpressure, ejecutado por General Electric, con un negocio hoy en crecimiento que sirve para abastecer la demanda global y, de paso, reducir la dependencia de redes criminales. Una actividad, por cierto, que también ha optado en las últimas semanas por asentarse en suelo portugués. En Covilhã, en el centro del país, una compañía india invertirá más de 400 millones de euros, como destacó el presidente de esta Câmara Municipal, Vítor Pereira, el pasado 24 de noviembre.

Es la mayor operación de inversión extranjera en suelo luso anunciada en lo que va de año; la segunda es la que ha ido a parar a Águeda, que ha arrebatado a Galicia una factoría de 180 millones de euros para la fabricación de llantas para automóviles, como ayer avanzó FARO. Un enorme revés para la comunidad, que aspiraba a romper una sequía de más de una década sin captar nuevos fabricantes de componentes para automoción. Fuentes de la Xunta apuntan a que solo se produjeron “contactos breves” con la promotora, la gigante china Citic Dicastal. “No hubo una oportunidad real de negociar”, exponen fuentes de la Consellería de Economía, Industria e Innovación.

Citic Dicastal es una de las inmensas ramificaciones del holding asiático, presente desde hace más de una década en Galicia a través de la planta de Citic Censa (O Porriño). Este vínculo no sirvió para forjar unas negociaciones serias para lograr esta fábrica de llantas, de acuerdo a las explicaciones ofrecidas por el Ejecutivo gallego. El grupo sí se interesó por desembarcar en la comunidad y consultó, en concreto, por la oferta de suelo industrial en un polígono de Narón y la Plataforma Logística Salvaterra-As Neves (Plisan). En este último parque –promovido por la Autoridad Portuaria de Vigo, Xunta y Zona Franca– ya estaba entonces asentada la conservera Hijos de Carlos Albo, propiedad de otro conglomerado controlado por Pekín (a través de Shanghai Kaichuang Marine International).

“Pese a los esfuerzos de la oficina de proyectos tractores por interesarse por la inversión”, abundan las mismas fuentes oficiales, no hubo retornos formales desde China. Es más, la victoria de la ciudad lusa de Águeda no pilló por sorpresa al equipo de María Jesús Lorenzana, que el pasado mayo ya fue informado de que la decisión de Citic estaba tomada, si bien desconocía si se trataba de esta planta de llantas u otra “más pequeña de componentes”. En todo caso, desde la salida de Francisco Conde de la consellería, no hubo avance alguno en este sentido.

Economía sostiene que los problemas de costes y suelo son de carácter estatal

En la Xunta no especulan con los motivos que decantaron la multimillonaria inversión en favor de Portugal, aunque sí admiten una “influencia” de los costes laborales y del suelo. Pero son factores que, abundan, son de carácter nacional, que trascienden a Galicia. Lo que sí reprochan una vez más desde Santiago es la política energética del Gobierno central, a su juicio clave para que proyectos como los de Citic Dicastal no recalen en suelo gallego. “Necesitamos un desarrollo de las renovables sosegado pero decidido para alimentar los proyectos industriales a los que aspira Galicia, e inversiones en la red eléctrica que están muy por debajo de las necesidades actuales (Stellantis Vigo) y futuras (Altri o As Pontes)”.

  • La empresa de llantas aborda negocios con BYD, por cuya fábrica también espera Galicia

    Citic Dicastal recibió, a mediados del pasado mes de noviembre, el premio Socio Estratégico Destacado de la fabricante de coches china BYD. La ceremonia de entrega del galardón auspició un encuentro entre sus dos máximos responsables, Zhu Zhihua y Wang Chuanfu, respectivamente, en la que abordaron la posibilidad de ejecutar proyectos de “profunda cooperación” en negocios tanto nacionales como en el extranjero. BYD es, además, la compañía cuya factoría ambiciona Galicia. Aunque ya se habría decantado por construir su planta en Hungría, su responsable para España, Jordi Cuesta, aseguró la pasada semana que el país todavía es “un candidato importante para las inversiones”. (En la foto, el presidente de BYD, Wang Chuanfu, con el director general de Citic Dicastal, Zhu Zhihua, este pasado noviembre)

Del “total low cost” a la estratosfera: de los 12,5 euros metro cuadrado de Monçao a los más de 180 en Mos

En el portal de la sociedad Xestión do solo de Galicia (Xestur) figuran dos únicas parcelas disponibles en el parque empresarial de A Veigadaña, en Mos. La de mayor tamaño tiene 3.420 metros cuadrados y se oferta a un precio de 554.040 euros; corresponde a 162 euros por m2; la segunda se encarama hasta los 180 euros por metro cuadrado. En el de A Reigosa (Pontecaldelas) hay mayor disponibilidad y a un coste más económico: un terreno de más de 21.000 metros cuesta 2,045 millones de euros (sale a 95 euros m2) y otro de 9.200 metros cuadrados se comercializa a algo más de 100 euros.

Son solo dos ejemplos que evidencian, en comparación con el coste del suelo en Portugal, la distancia sideral que separa ambos territorios a la hora de captar nuevas inversiones. Con ejemplos de escándalo: Tomar, en el distrito de Santarém, está ofreciendo parcelas a hasta 50 céntimos el metro cuadrado. Los terrenos que Citic Dicastal ocupará en Águeda le saldrán a diez euros el metro cuadrado, por los 10,22 euros que pagará la compañía india que fabricará diamantes sintéticos en Covilhã.

“Este país no se puede permitir el lujo de que los trámites administrativos sean eternos, de que no haya suelo industrial a precios competitivos”, lamenta el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), Jorge Cebreiros. “Nuestro territorio tiene talento y personal cualificado suficientes para atraer inversiones que fortalecen nuestro tejido industrial y crean empleo de calidad”, abunda.

Claro que el factor suelo low cost no es el único que escora la balanza en favor del otro lado de la raia. El salario mensual líquido en el conjunto del país cerró el segundo trimestre de este año en los 1.044 euros, según los datos de la Comissão de Coordenação e Desenvolvimento Regional do Norte (CCDR-N). Cebreiros va más allá y recuerda problemáticas como las que está enfrentando Grupo Copo, que este diciembre decidirá si continúa en Mos o busca otro emplazamiento por su litigio con los comuneros. “Encima no se ponen en marcha los Perte y las ayudas de los fondos no llegan. Espero que no tengamos que arrepentirnos de no hacer nuestras tareas a tiempo, infraestructuras incluidas”, zanja el líder de la CEP.