Galicia alcanza su mayor saldo exportador de electricidad de los últimos cinco años

Las renovables aportaron el 71% de la producción tras la recuperación de la hidráulica

El consumo creció un 8%, pero sigue un 20% por debajo de los niveles prepandemia

Parque eólico de Naturgy en Cabo Vilán, Camariñas.

Parque eólico de Naturgy en Cabo Vilán, Camariñas. / Cedida

Sara Ledo

Meteorológicamente, en Galicia hubo dos octubres. La temporada de verano se estiró hasta casi toda la primera mitad del mes, caracterizada por temperaturas muy elevadas y sin gota de agua. Luego llegó Aline, primera borrasca oficial del otoño, con vientos superiores a los 100 kilómetros por hora, precipitaciones intensas y un desplome muy brusco de los termómetros. Ni una esquina de la comunidad se libró de la alerta, roja incluso en buena parte de las localidades de costa, reactivada de nuevo al paso del temporal Bernard pocas horas después. Llovió tanto que, a pesar de ese arranque caluroso, fue un mes extremadamente húmedo en Galicia, el segundo octubre con más precipitaciones de la serie histórica que se inició en 1961. De media, llovió el doble de lo normal con picos de 112,8 litros por metro cuadrado el día 25 en la estación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el aeropuerto de Vigo. Lo mal que sentó eso en la calle y la tranquilidad que, en cambio, tanta lluvia y tanto viento dieron al recibo de la luz, con días a 0 euros el megavatio hora (MWh) en varios tramos por la fortísima aportación de las renovables.

Las tecnologías limpias en Galicia aportaron casi el 80% de la producción de electricidad en octubre, encabezadas por la eólica (48,7% del total) y la hidráulica (26,5%). No estaba siendo un año excepcional para las energías verdes por la prolongada sequía heredada ya del pasado ejercicio. Pero el regreso de las lluvias, y sin contar todavía la dosis extra de noviembre –se llegaron a superar los 31 días consecutivos de precipitaciones–, devuelve el mix de generación regional a la normalidad.

En los diez primeros meses del año se superaron los 18.100 gigavatios hora (GWh), un 7,2% más que en el mismo periodo de 2022. El 71,3% de la producción vino de las renovables y prácticamente un tercio de total se exportó al resto de España y el norte de Portugal, el mayor saldo de intercambio de los últimos cinco años, según el balance que acaba de actualizar Red Eléctrica de España (Grupo Redeia).

Galicia fue la tercera comunidad con mayor cuota de fuentes verdes en la generación eléctrica hasta octubre, solo por detrás de Castilla y León (87,6%) y Aragón (80,3%). Destacaron también Castilla-La Mancha (67,2%), Andalucía (57,3%) y Navarra (51,9%). En el conjunto del país, la inyección de las renovables rondó el 49%. La prolongación de las borrascas hasta bien entrado este mes llevó al sistema eléctrico nacional a alcanzar el pasado día 17 un acumulado de 116.844 GWh de generación renovable en lo que va de año, superando ya la cifra de todo el 2022.

Todo apunta a que los datos de noviembre reforzarán el protagonismo de las renovables en el sistema en Galicia. Hasta el mes pasado, la eólica consolidó su posición de líder en la comunidad con un 39,5% de la producción, a pesar de que su contribución bajó un 4,1% con respecto al ejercicio anterior. La actividad de las hidroeléctricas se duplicó y concentran cerca del 30% de la generación este año. Los ciclos combinados de gas mermaron un 21,3% su contribución y se quedan con el 18% del mix en lo que va de año. El carbón quemó sus últimas existencias en la central de Endesa en As Pontes y se despide definitivamente del sistema eléctrico autonómico con el 3,8% de la producción. La cogeneración sigue bajando con fuerza (30,5% menos) y se sitúa en el 5,4%.

El otro gran actor principal en el escenario eléctrico de este año en Galicia es el consumo. Se frena el incesante retroceso de los últimos años, una tendencia previa incluso al estallido de la crisis del coronavirus por las paradas de grandes industrias electrointensivas, especialmente Alcoa. La demanda interna rondó los 12.400 GWh entre enero y octubre tras un alza del 8% en comparación con los mismos meses de 2022. Aun así, es un 20% inferior a los niveles prepandemia.

España repartirá 1.100 millones en ayudas directas para la industria de las renovables

La Comisión Europea ha dado luz verde a España para que destine 1.100 millones de euros en ayudas directas a la industria renovable. En concreto, las ayudas se deben dirigir a los fabricantes de baterías, paneles solares, turbinas eólicas, bombas de calor y electrolizadores, así como de los componentes o materias primas críticas necesarias para fabricar estos productos. Esta ayuda, que podrá ascender a un máximo de 350 millones de euros por empresa, se enmarca dentro del marco temporal de crisis aprobado a raíz de la guerra de Ucrania y se financiará con cargo a los fondos Next Generation. El Gobierno aprobó en junio una adenda al Plan de Recuperación que incluye nuevos compromisos de inversión y de reformas para atraer a España 94.300 millones de fondos europeos hasta 2026, que se suman a los 70.000 millones de la primera fase. Es en esta modificación, en la que se incluye esa partida de 1.100 millones de euros destinada a la cadena de valor renovable con la que España trata de “compensar las deficiencias del mercado” y “apoyar tecnologías estratégicas”.

El objetivo es, según recoge Bruselas, crear el “ecosistema necesario para acelerar las inversiones en la cadena de valor para la producción de este tipo de productos”. La secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, celebró el aval de la Comisión durante su discurso en la apertura del Congreso Nacional de Energía Renovable, organizado por APPA Renovables, en el que también subrayó la necesidad de actuar para fortalecer la “autonomía estratégica” de la capacidad energética e industrial del continente. El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) será el encargado de gestionar esos 1.100 millones de euros destinados a la fabricación renovable, así como de convocar el concurso con el compromiso de que se resuelva antes del 31 de diciembre de 2025. Entre las condiciones que impone Bruselas está que las compañías soliciten la ayuda antes del inicio de las obras y que esta no supere, de forma general, el 15% de los costes subvencionables ni sea superior a un total de 150 millones de euros por empresa. Sin embargo, en algunas zonas –aquellas designadas en el mapa de ayudas regionales 2022-2027– se podrá incrementar la tasa entre el 20% y el 35% y el total ascender a entre 200 y 350 millones de euros. En el caso de las compañías más pequeñas podrá incrementarse en 20 puntos porcentuales y para las medianas en 10. En todos los casos, el beneficiario se deberá comprometer a mantener las inversiones “en la zona en cuestión durante al menos cinco años, o tres años en el caso de las PYME”, que se empezarán a contar al finalizar la inversión.