Ritz gastó en astilleros de Santander y Francia 675 millones prometidos para Barreras

El Evrima dejó Beiramar a medio hacer y el Ilma fue ensamblado en Saint Nazaire

La inversión del grupo en la antigua Barreras ascendió, en paralelo, a 813.000 euros

Equipo de Ritz-Carlton y Chantiers, en el corte  de 
chapa para el buque “Luminara”, 3 de la serie.  | // CHANTIERS

Equipo de Ritz-Carlton y Chantiers, en el corte de chapa para el buque “Luminara”, 3 de la serie. | // CHANTIERS / Lara Graña

Lara Graña

Lara Graña

El último barco que completó Hijos de J. Barreras antes de desaparecer fue el buque hotel (flotel) Reforma Pemex, construido para la petrolera mexicana en el año 2016. Es cierto que iniciaría después otras tres unidades complejas, pero no terminó ninguna: no lo hizo con los ferris noruegos Pollux y Polaris y tampoco con el buque de pasaje de lujo Evrima, aún cuando la armadora de este último era también propietaria del astillero.

Se trata de Cruise Yacht YardCo, parte de un entramado empresarial controlado por el fondo norteamericano Oaktree desde Islas Caimán –utiliza Ritz-Carlton Yacht Collection como marca comercial– que había garantizado por escrito al naval vigués no solo la construcción hasta el final del mencionado Evrima (construcción 1705), sino de una embarcación similar en lujos y dimensiones (C-1706). Fue papel mojado: el primer barco se terminó en Astander (Cantabria) y el siguiente se asignó, negociación mediante con el Elíseo y tal y como anticipó FARO, al grupo francés Chantiers de l’Atlantique. La inversión acumulada en ambas instalaciones, y que tenía que haberse ejecutado únicamente en Beiramar, acaricia los 675 millones de euros.

Para obtener esta cantidad ha sido preciso bucear en un extensísimo galimatías societario que se expande desde Malta, Luxemburgo, Liechtenstein o Singapur. En particular, estos datos figuran detallados en las cuentas anuales de OCM Luxembourg EPF IV Cruise Yacht Master Holdco, controlada desde las Caimán por Oaktree pero que tiene entre sus accionistas al billonario canadiense-israelí Mark Scheinberg, fundador de la web PokerStars.

En este punto es preciso separar las inversiones en dos fases. La primera corresponde a la construcción del Evrima en Vigo, que abarca desde el año en que se firmó el pedido (2017) al momento en que, con Douglas Prothero al frente, el barco escapó a Santander (febrero de 2021) con el falso pretexto de someterse, antes de retornar a Vigo para la habilitación final, a trabajos de pintura. No volvió, como había desvelado entonces este periódico. En este primer periodo, Ritz-Carlton abonó facturas a Barreras y auxiliares por importe de 270,84 millones de euros. Su inversión en el astillero, como propietaria, fue de un euro. Uno.

La segunda fase abarca, por tanto, entre la llegada del primer crucero a Cantabria hasta diciembre de 2022 –es el último ejercicio fiscal desde que existen cuentas–, e incluye la finalización del Evrima y la construcción de su gemelo ya en Francia. De acuerdo a esta información oficial, entregada en el Registre de Commerce et des Sociétés de Luxemburgo el pasado 26 octubre (número de registro L230223984), la inversión en los barcos alcanza los 674,42 millones de euros. Todo este importe, en definitiva, es el que se tenía que haber ejecutado en las gradas que hoy explota con éxito una filial de Armón. La inversión en el astillero –debía haber ejecutado trabajos de mejora en maquinaria e instalaciones– se limitó a los 813.000 euros, que se destinaron exclusivamente a satisfacer reclamos judiciales tras el concurso.

Se da la circunstancia, además, de que el primero de los barcos pudo rematarse gracias al respaldo del Estado, tanto a través de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce) como gracias a la aprobación de subvenciones por el Consejo de Ministros. Ninguno de estos apoyos sirvió para obligar a Ritz-Carlton a terminar el Evrima en Vigo ni para evitar que se llevara el proyecto a un astillero francés, controlado además por el erario público galo. Prothero llegara a aventurar la construcción de un tercer barco en Barreras, aunque en este caso no llegó siguiera a contar con un número de casco. Ya en Chantiers, y con el ejecutivo canadiense al margen de la dirección de la naviera de ultralujo, Ritz-Carlton ha avanzado su intención de ensamblar en Saint Nazaire “entre ocho y diez” embarcaciones similares, como ha anticipado su actual CEO, Jim Murren.

El primero: C-1705

El Evrima era el primero de una serie con la que la cadena hotelera Ritz-Carlton quería irrumpir en el negocio de los cruceros de lujo. Tenía que haberse completado en Vigo, pero la armadora –y dueña de Barreras– se lo llevó por temor a embargos y con el falso pretexto de llevarlo a Astander solo para trabajos de pintura.

El segundo: C-1706

Prothero llegó a celebrar una fastuosa rueda de prensa para anunciar la contratación de esta segunda unidad, que llevaría el nombre de <em>Ilma</em> en el casco, como avanzó FARO. Nadie vio en Vigo el proyecto; se lo asignó a Chantiers de l’Atlantique.