Los altos precios desploman la compra de alimentos en Galicia al mínimo en 22 años

El consumo de los hogares bajó un 9% en 2022, pero el gasto apenas varió a causa de la inflación | Carne y pescado cayeron el 13% | El coste de leche y derivados se disparó

Una mujer haciendo la compra en un supermercado de Vigo

Una mujer haciendo la compra en un supermercado de Vigo / Gustavo Santos

Julio Pérez

Julio Pérez

Entre las imágenes de los carros llenos hasta arriba en los meses de confinamiento domiciliario y restricciones a la hostelería por culpa del coronavirus y las cuentas que las familias hacen ahora para ahorrar lo máximo posible cuando van al supermercado pasaron solo tres años, pero muy intensos. La pandemia global, el estallido de la guerra a las puertas de Europa y una prolongada sequía sin pinta de mejorar a corto plazo. El sector agroalimentario se ha visto sometido a un nivel de estrés inédito en poquísimo tiempo por los vaivenes de la demanda, las tensiones constantes en las cadenas de suministro y el encarecimiento de las materias primas y la energía. En marzo de 2022, el índice de precios de los alimentos elaborado por la FAO a partir de la cotización de los cereales, los aceites vegetales, los lácteos, la carne y el azúcar en los mercados internacionales alcanzó su máximo histórico, anunciando lo que luego vendría para el bolsillo de los ciudadanos. La cesta de la compra acabó cerrando el pasado ejercicio con una inflación del 15,9% en el conjunto del Estado e incluso superior, el 16,6%, en Galicia.

Como venían anticipando ya los informes de tendencias en el consumo, el subidón de los precios obligó a los hogares a apretarse el cinturón. Cada gallego adquirió de media unos 594 kilos de comida el pasado año, la menor cantidad desde 2000. La demanda se desplomó un 9% en comparación con 2021 y también con respecto a los volúmenes prepandemia. El gasto por persona, en cambio, apenas varió. Disminuyó únicamente el 0,8%, hasta los 1.659 euros, según los datos publicados ayer por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El precio medio de un kilo de alimentos en Galicia rozó los 2,8 euros, cifra récord después de un avance en el último año del 8,9%.

La facturación de los distribuidores rondó los 4.500 millones de euros en la comunidad. En todo el país, alcanzó los 73.900 millones (1.597,6 euros per cápita), un 0,9% menos que en 2021; y el consumo (583 kilos de media por persona) retrocedió el 8,8%. “Es importante destacar que esta fuerte contracción del consumo supone incluso que los hogares han adquirido durante el año 2022 menos cantidad de alimentación y bebidas que en la época previa a la pandemia mundial generada por el COVID-19”, señala el informe del departamento dirigido por Luis Planas. “Incluso teniendo en cuenta que el volumen total de consumo de alimentación para el hogar venía decreciendo ligeramente en los últimos años previos a la pandemia –añade–, el salto en el último año es notable”.

Galicia sigue alejándose progresivamente de los primeros puestos que solía ocupar en el ranking. Pasó de ser la cuarta comunidad con mayor desembolso y más demanda en 2020 a la octava posición en 2022, en medio de una bajada generalizada del gasto entre las autonomías. Destacan las caídas de Cantabria (15,5%), Aragón (12,8%), Baleares (11,6%), Navarra (11,1%) y País Vasco (11%). Los menores recortes en la compra de alimentos están en Extremadura (7,2%), Castilla y León (6,2%) y La Rioja (5,7%).

El consumo de huevos rondó los 8 kilos por persona en Galicia a lo largo del pasado año. Es uno de los ejemplos más claros sobre el desequilibrio provocado por los precios en la cesta de la compra. El gasto aumentó el 1,8% (26,37 euros de media), a pesar de que las compras mermaron por encima del 10%. El consumo de carne en Galicia –288 euros per cápita– descendió el 13%, mientras que el gasto retrocedió el 7%. Afectó más a la ternera (23,5% de caída en la demanda), que en al pollo (11,9%) y al cerdo (11%).

Sucede lo mismo en el pescado. El desembolso se situó en casi 112 euros por persona en 2022, un 8,3% por debajo de 2021. El consumo se aminoró el 13,5%. La diferencia entre pesco y congelado es imperceptible, pero sí se notan variaciones importantes en especies. Las compras de merluza bajaron el 13%; un 26% en lenguado; el 13,7% el bacalao; un 15,8% el rape; y las de atún y bonito se mantuvieron. El gasto en mariscos, moluscos y crustáceos adelgazó el 12,8%, frente a un descenso del 15% del consumo. En conservas, sin embargo, el presupuesto de las familias aumentó el 2,5%, mientras el consumo disminuyó el 8,8%.

Los lácteos merecen un papel protagonista. Se mantuvieron en los puestos altos de la inflación en 2022. Y la respuesta de los hogares está clara. Un 6% menos de consumo de leche, pero con un gasto disparado del 12%; bajó también el 1,2% la compra de yogures, con un alza del 10,6%; y el queso, en prácticamente niveles similares de demanda que en 2021, costó el 12,8% más.

Más pasta y lentejas y muchas menos verduras y frutas frescas

Hay productos en los que habitualmente se refugian los hogares en periodos de escaladas tan fuertes de los precios como este. La pasta es un claro ejemplo. Es de los pocos grandes grupos de alimentación que experimentó un alza de la demanda en Galicia en 2022 (0,8%) a pesar del enorme incremento del coste (25,2%). Otra muestra son las lentejas. Las legumbres, en general, no son un producto especialmente azotado por la coyuntura (las compras descendieron el 3,7%) y en su caso particular las ventas crecieron el 0,7%. Las de arroz bajaron ligeramente, el 0,8%. Nada que ver con lo que está sucediendo con los frescos de huerta. El consumo de verduras y hortalizas en los hogares de la comunidad mermó el 15% y el gasto un 6%. Sobresalen las bajadas en la comercialización de cebollas (20,7%), pimientos (27%), champiñones y setas (22,2%) y brócoli (27%). La adquisición de frutas descendió el 14% –y solo el 2,2% el gasto–, arrastrada por la disminución de los plátanos (17,3%).

El gasto fuera de casa crece más del 11%

El gasto en alimentación fuera de casa ascendió a 33.887,11 millones de euros en 2022, un 11,5% más que el año anterior, tanto a un incremento en el volumen de consumo extradoméstico como al incremento del precio medio, que ha sido un 5,1 % más alto que en 2021. La demanda aumentó el 6,1%, “algo que viene explicado por la vuelta a la normalidad –recuerda el ministerio–. Y es que, durante el año 2022 se han eliminado todas las restricciones tanto horarias como de movilidad, establecidas durante los años 2020 y 2021 a colación de la crisis provocada por la COVID-19”. El gasto por persona fue de 984,51 euros, todavía por debajo de los niveles prepandemia (1.095).

El desperdicio alimentario se reduce el 6%

La otra cara de la inflación alimentaria es su repercusión, en positivo, contra el desperdicio alimentario. Se redujo un 6,2%, pero fueron todavía 1,201 millones de kilogramos/litros en 2022. Unos 12,6 millones de hogares tiraron comida el año pasado en España. Uno de cada tres no lo hizo.