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Ventas al exterior

Un millón de “reinas gallegas” para conquistar (en) Europa

La tomiñesa Viveiros Río Tollo exporta ocho de cada diez camelias que produce en sus 30 hectáreas | Portugal y Francia, principales clientes junto a diferentes países nórdicos

Trabajadoras de Viveiros Río Tollo posan en sus instalaciones con múltiples camelias, imitando “La última cena” de Leonardo Da Vinci, en una instantánea tomada por la artista Mar Caldas en 2019. Parte del proyecto Facedoras, recientemente el CGAC incorporó cinco fotos de esta serie a su colección. Dos de sus imágenes están en la exposición “Camiños III": Argaceira, de A Guarda, y Costureira, de Bueu. MAR CALDAS

“En muchas campañas de marketing, y mismamente aquí, se quiere vender la camelia como la reina del invierno. La flor de Galicia. ¿Y por qué? Porque posee un gigantesco abanico de gamas y fragancias que llenan de color esta estación”. De esas raíñas, Viveiros Río Tollo (Tomiño) produce un millón cada año y exporta cerca del 80%. Y como si esta pequeña localidad pontevedresa se transformase ipso facto en uno de esos vastos campos holandeses, su socio fundador y actual gerente, José Collazo, deja claro que son pocas las plantas que dan flor en invierno: “Su comportamiento, su resistencia a climas húmedos y al frío, hace que despierten cuando el resto aún duermen”.

Sobre las más de 30 hectáreas por las que se expanden los cultivos que impulsa este ingeniero técnico agrícola, el género Camellia se corona para conquistar Europa durante una cosecha que se extiende siete meses: de agosto a marzo. Actualmente, en plena campaña, entre sus principales clientes se encuentran los países vecinos –Portugal y Francia– así como otras regiones del bloque comunitario donde dicha especie se ha ido abriendo paso. Arraigándose a un mercado que lentamente va dando frutos.

Fue concretamente en el año 1999 cuando José –junto a Joaquín, Santos y Soles– iniciaba este proyecto que tiene como principales ingredientes la I+D+i para crecer con éxito. Solamente en investigación e innovación invierten 200.000 euros anuales, con el propósito de “estar al máximo nivel competitivo”. Y en tiempos de crisis, con un alza en los costes de producción de entorno al 10%, dirigen el desarrollo de la empresa hacia una mayor eficiencia. Por ejemplo, con nuevas instalaciones fotovoltaicas para depender menos a nivel energético.

“Lo que hacemos es subsistir, intentando no perder rentabilidad en base al conocimiento y la experiencia”, comenta Collazo, resaltando que antes de exportar sus camelias –que distribuyen con la flor aún no abierta por completo para que el consumidor final “la abra y disfrute de ella en su jardín”– también realizan un exhaustivo control del cultivo: “Todo consumo que se le aplique a la planta tiene que estar perfectamente justificado para que lo que producimos en un metro cuadrado, sea en invernadero o en exterior, tenga el mayor valor posible”.

Como resultado de las 800.000 camelias que distribuyen a diferentes países, la tomiñesa Viveiros Río Tollo factura en torno a tres millones de euros dentro del mercado mayorista, que se expande de las naciones más próximas hasta las nórdicas, donde el frío también reina (aunque lo haga a su modo). En esta línea, abarcan numerosos canales de venta: algún supermercado a nivel europeo, centros de jardinería, cadenas de bricolaje… Todos ellos espacios en los que van mejorando su posición. “Tenemos suficiente demanda y las previsiones de producción para los próximos años bastan para seguir consolidándonos donde estamos”, dice.

A día de hoy, en su página web cuentan con cerca de 80 tipos diferentes de esta especie: según el tamaño, la forma, el color, el margen de sus flores, pétalos y hojas. Ya sean rosas, rojas o blancas, entre un sinfín de tonalidades, otra de sus líneas de negocio es –precisamente– crear variedades genéticamente más rentables para sus cultivos.

Compaginando múltiples aspectos en la producción y focalizándose en una adaptación continua hacia “el cambio climático que estamos padeciendo todos” para salir fortalecidos e innovando, Collazo hace hincapié en que Tomiño, quizá algún día la nueva Holanda, no para frente a la enorme competencia del extranjero. “No estamos quietos. Estudiamos cuales son nuestros puntos débiles en base a los puntos fuertes que tenemos y cada día intentamos ser mejores. Con mucho esfuerzo, trabajo e ilusión”, subraya.

Una botánica rodeada de ejemplares de poinsettia. P.S.

La Flor de Pascua “made in” Galicia arrasa estas Navidades

Otra de las especies florales que reinan en invierno, más en concreto durante las fiestas navideñas, es la poinsettia, llamada comúnmente flor de Pascua. Santiago Ramos, gerente de Planta Ornamental de Galicia, una iniciativa impulsada por la Asociación de Viveristas del Noroeste (Asvinor) junto a la Fundación Juana de Vega que busca distinguir aquellas poinsettias que cumplen una serie de exigentes requisitos en torno a su cultivo, destaca que las cerca de 15.000 flores de Pascua que llevan este sello en la comunidad gallega ya se han acabado prácticamente.

“Tienen una demanda brutal”, indica, señalando que sin este sello en la autonomía se comercializan 50.000 ejemplares. Los mismos, según asegura, mueven un mercado de medio millón de euros: bastante menor que el de la camelia y que, en su caso, es mucho más local o el producto llega del exterior (y no viceversa). A nivel general, no han descendido ni los precios –“es un producto que si subes un poco el precio estás fuera”– ni tampoco su venta.

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