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La automoción lanza un SOS por la “caída sin precedentes” de la industria en España

Ceaga y otros siete clústeres del país se unen para advertir que la crisis actual lleva a la posible “destrucción” del tejido empresarial | Más de 2 millones de empleos, en juego

La automoción lanza un SOS por la “caída sin precedentes” de la industria en España Marta G. Brea

La guerra en Ucrania, los efectos económicos que deja la pandemia de COVID, el drástico bajón en las ventas, la inflación, el fin de los motores a combustión... La industria languidece en algunas de sus ramas ante un escenario ya demasiado largo de golpes e incertidumbres y la automoción, que solo en Galicia genera más de 23.500 empleos directos, está siendo de los más dañados. Por ello, y coincidiendo con la reunión hoy del Consejo de Medio Ambiente en el que se ratificará la prohibición de los vehículos térmicos en 2035, la industria española dice basta. Los clústeres de automoción de todo el país, incluyendo el gallego Ceaga, lanzaron ayer un SOS conjunto para alertar de la “caída sin precedentes” y la “destrucción” del sector. La declaración institucional de las ocho agrupaciones avisa que “la nueva realidad” a la que se enfrentan “puede borrar, o cuando menos difuminar para siempre, la riqueza que aportamos al PIB que equivale a un 8,5% y los empleos de casi 2 millones de personas”.

El sector de la automoción se encuentra en estos momentos en una situación de transición hacia el vehículo eléctrico, lo que está haciendo que los grandes fabricantes inviertan en nuevos modelos y fábricas y lo que eleva la presión sobre los proveedores de las principales marcas ante el incremento de costes que supone fabricar un coche electrificado. De hecho, según los cálculos de la Asociación Europea de Proveedores Automovilísticos (Clepa), y tal y como publicó FARO, esta transición deja en el aire uno de cada diez empleos gallegos en esta industria.

"Los motivos para la alarma", dicen, "no son solo macroeconómicos"

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Sin embargo, esta realidad, que lo será todavía más hoy tras la votación del Consejo, no es la única que pone en jaque la supervivencia de la automoción española tal y como la conocemos. Según los clústeres, la situación actual es la de “máximo riesgo e inestabilidad vivido en los últimos 20 años” en el sector. Para empezar, porque la pandemia ha hecho que las ventas de los vehículos nuevos caigan “en picado” en todos los mercados.

“A esta crisis de la demanda”, dicen Ceaga y sus homólogos de Valencia, Cataluña, La Rioja, Navarra, Aragón, Cantabria y Castilla y León, “debemos añadir otros elementos para tener una fotografía más completa como son los fuertes incrementos de precios en materias primas, la escalada de los precios de la energía, la elevación de los costes del transporte o el desabastecimiento generalizado de elementos esenciales”.

La declaración está firmada por:

CEAGA (Galicia)

ACAN (Navarra)

AEI La Rioja (La Rioja)

AVIA (Valencia)

CAAR (Aragón)

CIAC (Cataluña)

FACYL (Castilla y León) 

Sobre esto último, los clústeres ponen énfasis en el problema que supone la guerra en Ucrania, proveedor con Rusia de muchas de las materias primas críticas para la automoción. “Ucrania es imprescindible por ser el mayor exportador de gas neón del mundo, básico para la fabricación de semiconductores y, por lo tanto, de chips”, recuerdan.

“Pero los motivos para la alarma no son solo macroeconómicos”, explican los clústeres, que critican la “enorme variedad de mensajes” que recibe el consumidor y alertan que “muchos de ellos no van a tener capacidad de acceso a las nuevas formas de movilidad que se les presentan”.

“Pues que nos encontramos ante el escenario ideal para una destrucción progresiva del sector, focalizada especialmente en las pymes, si la situación actual se mantiene durante más tiempo”, resumen las organizaciones, pese al “esfuerzo titánico” ralizado por la industria “para adaptarse a este contexto” gracias a una “flexibilidad” que, añaden, “puede verse fuertemente dañada debido a la reforma laboral” por lo que “los ERTES pueden convertirse en ERES”. “Lo que está en juego no es la configuración del sector de automoción, sino su supervivencia y la de nuestro modo de vida actual. No lo olvidemos”, sentencian.

Transición

Al tiempo que los clústeres lanzaban este SOS, los proveedores europeos hacían lo propio en lo que respecta a la transición hacia el coche eléctrico. La secretaria de Clepa, Sigrid de Vries, defiende que el sector apuesta por una combinación de tecnologías “inteligente y sensata”. Una estrategia que impulse la venta rápida y generalizada de vehículos eléctricos y que cuente con un uso medido de soluciones alternativas que implican tecnología avanzada de motores de combustión interna con combustibles renovables sostenibles.

“Una que mantenga las opciones y la asequibilidad de los consumidores, que mitigue la pérdida de empleo a medida que se produce la transición a la electrificación y que mantenga la competitividad de la Unión Europea”, explica.

Sigrid de Vries insiste en que el problema no son los motores de combustión, una tecnología que “todavía puede desempeñar un papel importante en la descarbonización”, lo son los combustibles fósiles.

El Consejo adoptará hoy el fin de los vehículos térmicos en 2035

Tras el acuerdo del pasado 8 de junio en el Parlamento Europeo para el fin de los nuevos vehículos de combustión para el año 2035, hoy es el turno del Consejo de Medio Ambiente. Los Estados deberán validar la medida y, pese a la reticencia de algunos países como Alemania, se da por sentado que saldrá adelante, tal y como también avisó la semana pasada la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La aprobación definitiva de la propuesta pondrá fin en 2035 a la venta de vehículos nuevos con motores térmicos con el objetivo de potenciar una transición definitiva a los coches eléctricos, con la idea de que a partir de 2050 los coches a combustión ya no puedan circular.

Este cambio forzado dejará una profunda huella en el sector de la automoción, como avisan las patronales y sindicatos. Solo en Galicia se prevé que uno de cada diez empleos en esta industria quede en el aire.

Junto a ello, existe una treintena de proveedoras de componentes asentadas en la comunidad, que suman una fuerza laboral de más de 4.000 trabajadores, que se dedican a procesos vinculados con los motores de combustión. En algunos casos, éste es el core de su actividad, de modo que deberán afrontar una plena transformación para evitar el cierre.

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