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El transporte marítimo asedia al mueble gallego y dilata las entregas a 150 días

Empleados de Muebles La Peña, cargando enseres para un reparto Ricardo Grobas

La falta de componentes producidos en Asia paraliza la fabricación de tableros, estructuras claves para el sector

La crisis de suministro que afronta la industria, y de la que tanto se ha escrito en automoción o construcción, llega al sector del mueble. Los problemas de abastecimiento de ciertos artículos agotan a un sector, ya de por sí exprimido por la elevada demanda que experimentó durante los meses de pandemia. Así es que ahora, la escasez de determinados componentes retrasa los tiempos de entrega de los productos. Todo en un contexto de alza de precios de materias primas tan claves para el sector como puede ser la madera. “Las entregas van más lentas que en otras épocas. Hay falta de aprovisionamiento de ciertos materiales”, confirma Felipe de la Iglesia, gerente de muebles La Peña.

Los plazos de entrega al cliente pueden oscilar entre los 30 y 45 días para aquellos que trabajan con proveedores nacionales, pero, de tratarse de cadenas de valor internacionales, este periodo puede estirarse entre 100 y 150 días, aseguran fuentes del sector. El colapso del transporte marítimo a nivel mundial prende la llama de un sector desabastecido tanto por la elevada demanda de la pandemia, como por los cortes en la cadena de suministro a los que hizo frente durante la misma. E interviene en este pulso de fuerzas una nueva dinámica de mercados, instaurada con el pujante consumo de la sociedad china.

La casuística afecta a pequeñas y grandes empresas. El gigante sueco Ikea está “explorando las oportunidades de aumentar nuestra oferta de productos procedentes de Europa”, explican fuentes de la compañía la estrategia puesta en marcha para afrontar la volatilidad y las limitaciones de la cadena de suministro. “Seguimos trabajando para mitigar los efectos de las interrupciones de la cadena de suministro en nuestras operaciones”. Y es que el grupo reconoce que, si bien “la oferta global sigue siendo la misma”, la disponibilidad “nuestros productos puede variar entre los distintos mercados e incluso las distintas tiendas de un mismo país”.

“Estos grandes volúmenes de madera están yendo a China y EE UU”

Ricardo González - Clúster da madeira

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Las fábricas del sector del mueble aquejan la falta de telas, como los tejidos con los que se fabrican los sofás, cualquier material que incluya elementos metálicos como herrajes tipo bisagras o tiradores o estructuras de acero. Tampoco el abastecimiento de madera opera con normalidad y lo que más lastra al sector es la falta de componentes químicos: aquellos cuyo origen se encuentra en Asia, que no aportan demasiado valor al proceso, pero que son indispensables en el mismo, como colas o lacados. Algo similar a lo que ocurre con los chips. “Aún que el fabricante de esa cola sea alemán, el componente para fabricarla procede de China. Son componentes muy específicos”, aclara el gerente del Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia, Ricardo González.

El sector del mueble atraviesa una coyuntura que guarda un estrecho paralelismo con la crisis de los semiconductores del sector de la automoción. La deslocalizada producción de componentes químicos para colas, barnices y otros derivados para la madera ha puesto en jaque la fabricación de determinados elementos de la industria del mueble como los tableros.

El impacto del colapso del transporte marítimo en Asia es transversal a todos los sectores. “Los barcos circulan de forma lenta. Hay un atasco brutal de pedidos. Es muy complejo volver a arrancar el circuito. Esto ralentiza todos los procesos”, razona González. Y ante un escenario en el que faltan componentes esenciales, la industria del tablero, que usa mayores cantidades de colas, acabados lacados o productos químicos que proceden de Asia encara parones de producción en Europa. El suministro de DM, tablero de densidad media, es el más comprometido en la actualidad. “Se usa para formar el esqueleto de muchos muebles”, apunta González.

“La escalada de precios puede parar pero volver atrás va a ser complicado”

Teresa Parga - Interiorista

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La subida del precio de materias primas en el sector es generalizada, si bien es especialmente importante en el caso de la madera, un indispensable del mueble. “Los precios finales para el consumidor final pueden haber subido hasta un 20% desde principio de año”, explica la interiorista Teresa Parga, cofundadora del estudio Tema Interiores. “La escalada de precios puede parar pero volver atrás va a ser muy complicado”, analiza.

Y es que entra en juego una nueva dinámica de mercados que traslada el epicentro de la ley de la oferta y la demanda. Se están produciendo cambios en los flujos de comercio de la madera a nivel internacional. No afecta tanto a la producción local como a la importación. “Viene mucha de Centro Europa, del norte de Europa, de Francia, Chile y Brasil”, aclara González. “Estos grandes volúmenes de madera están yendo a China y Estados Unidos, lo que provoca escasez de materia prima, que contribuye al retraso en las entregas y al incremento de precios”, enumera González. El gigante asiático está envuelto en una vorágine de desarrollo interno que alienta el consumo en todos los sectores. Esto unido las altas tasas de crecimiento del sector de la construcción en el mercado estadounidense, por el empuje de la vivienda residencial, confluyen en una elevada demanda de madera de los grandes mercados mundiales. 

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