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El precio disparado de luz y gasóleo lleva la inflación a máximos en 13 años en Galicia

La factoría de Stellantis en Vigo notó los primeros problemas por la sequía de los semiconductores en febrero. El suyo fue un caso atípico, el único gran polo de la industria del motor en España que creció en plena pandemia, batiendo incluso récord de producción mientras el resto de plantas encadenaban ERTE tras ERTE. Ahora también para Balaídos porque la crisis de los chips es insoportable. Tanto creció la demanda para la elaboración de productos de electrónica de consumo por el auge del teletrabajo y la digitalización de las empresas, que la oferta da para poco más. Una tormenta perfecta que arrecia contra muchas otras materias primas, desde los metales a los cereales, por la resurrección de golpe de la economía tras el largo periodo de parón y la ruptura de las cadenas de suministro globales a causa del COVID-19. Cuesta más fabricar y la vida se encarece. Después de 10 meses consecutivos en números rojos, la inflación empezó a remontar en el arranque de este 2021, acelerada desde que se juntaron los cuellos de botella en los materiales y la escalada alcista en la energía. El Instituto Galego de Estatística (IGE) pronosticó una subida anual del 4,6% en el Índice de Precios al Consumo (IPC) en la comunidad, la más alta desde 2008. Lo calcó. Su previsión para el cierre de octubre es del 5,7%. Si llega ahí, la inflación en se colocará en su mayor nivel de los últimos 29 años.

La inflación se dispara al nivel más alto en 13 años Agencia ATLAS | Foto: EP

Galicia está siendo una de las regiones más inflacionistas en la etapa poscoronavirus. La variación del IPC respecto a septiembre del año pasado es seis décimas superior a la del conjunto del país, el 4%. Solo subió más en Castilla-La Mancha (4,8%). El avance mensual en la comunidad llegó al 0,7% y el incremento acumulado en lo que va de año se sitúa en el 3,3%.

¿Cuál es producto que más tensiona los precios en Galicia? La electricidad. De la subida total del IPC el mes pasado, ese 4,6%, algo más del 2% viene de la partida de la electricidad, el gas y otros combustibles para la vivienda, que se disparó un 36,6%. El balance del IPC no detalla el porcentaje de ascenso de la luz para cada autonomía. Sí lo hay del total nacional: un 44%. El encarecimiento para el ciudadano contrasta con las fortísimas subidas que se dieron en el mercado mayorista de la electricidad, el pool, donde el precio del megavatio hora (MWh) llegó a multiplicar por tres y por cuatro la cotización de hace un año por el golpe de la cotización del gas y de los derechos de emisión de dióxido de carbono. ¿Por qué? Porque no todos los clientes tienen una factura vinculada directamente al comportamiento del pool. Sí están más expuestos el millón de contratos aproximadamente que hay en Galicia del Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC). Y porque, además, las rebajas fiscales impuestas por el Gobierno central buscan, precisamente, que la virulencia del MWh en el mercado mayorista no se traslade con la misma intensidad al recibo.

Aunque la electricidad se lleve toda la mala fama en los últimos meses, el resto de energías no se queda atrás cardando lana, especialmente los carburantes. El estirón de sus precios –el barril de Brent cotiza en 80 dólares, cuatro veces más que no hace ni dos años– se mantiene en un segundo plano más discreto, aunque prácticamente tiene tanta culpa como la luz en la carrera de la inflación. Del 4,6% de la subida anual del IPC en Galicia, los combustibles de automoción aportan el 1,945% tras un encarecimiento del 24% en septiembre.

Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lo confirman. El litro de gasóleo alcanzó los 1,328 euros durante la última semana del mes pasado, algo que no sucedía desde hace siete años. En comparación con los mismos días de 2020, el incremento es del 25,9%. El alza en la gasolina fue del 23,8%, hasta los 1,462 euros por litro.

La escasez de suministros no afecta solo a las manufacturas pesadas. El índice de precios de los alimentos elaborado por Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO por sus siglas en inglés, toca su valor más alto en diez años por la escasez de la oferta y la fuerte demanda de productos básicos como el trigo y el aceite de palma. Falta saber cómo evolucionan las nuevas cosechas de cereal en EE UU y Ucrania, el granero europeo. Por el momento, el precio del aceite en Galicia en septiembre aumentó un 25%. En la cesta de la compra destacan también los encarecimientos del agua mineral, refrescos y zumos (9,2%), los huevos (7,8%), el azúcar (5,1%) y las frutas frescas (4,9%). Los servicios de alojamiento elevaron sus tarifas en la comunidad el mes pasado un 8,8% y el sector del mueble un 3,5%.

Pensando en cómo puede evolucionar la electricidad, “la principal fuente de volatilidad de la inflación” en estos momentos, los expertos de la Funcas recogen dos escenarios posibles para lo que queda de 2021: un 4,8% de alza en diciembre si el precio de la luz se estabiliza y un 5,3% si la escalada del gas no se detiene

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