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La industria alimentaria gallega afronta los precios más altos de materias primas en diez años

Cosechadora en un campo de cereales Oliver Berg

El coste de las importaciones de cereales, aceites y leche se dispara por la incapacidad para cubrir la fuerte demanda global

Después de la intensa sequía del otoño pasado, solo los campos de cultivo de tres regiones del norte y el este de Ucrania arrastran todavía un bajo grado de humedad. El resto, según el centro nacional de meteorología del país, tiene condiciones mucho mejores que en los últimos cinco años y tanto el Gobierno como los agricultores esperan una cosecha récord de cereales con casi 81 millones de toneladas. Todo lo que suceda en “el granero de Europa” se mira con lupa en los mercados de materias primas y en la industria a este otro lado del viejo continente. ¿Por qué? Porque Ucrania es el principal proveedor de cereales y también de aceite para las empresas agroalimentarias de Galicia, dos de los productos que más están tensionando su negocio por la crisis mundial de precios, que en este sector, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO por sus siglas en inglés, están en máximos de los últimos diez años.

Como sucede con otras muchas materias primas, desde los famosos semiconductores que lastran las fábricas de automoción, al aluminio o la madera, en los alimentos hay ahora mismo mucha más demanda, sobre todo de trigo y aceite de palma, que oferta. El índice de precios elaborado por la FAO con las cotizaciones de los cinco grupos de productos básicos más comercializados en el mundo, alcanzó en septiembre los 130 puntos tras un incremento del 1,2% respecto a agosto. La subida anual roza el 33%. Hacía diez años, desde septiembre de 2011, que los costes de los alimentos no eran tan altos.

El arranque de la cosecha en Ucrania y en EEUU, otro de los países de referencia para la exportación de cereales, contrarresta, según la FAO, “buena parte de las consecuencias de las alteraciones portuarias” que incidieron en los precios en los recientes huracanes en Norteamérica. El trigo “será el centro de atención en las próximas semanas, ya que se deberá evaluar la demanda en relación con el rápido aumento de los precios”, explica Abdolreza Abbassian, Economista superior de FAO, en la actualización del índice que ayer publicó la organización.

El trigo es el segundo cereal más importado por la industria agroalimentaria de Galicia. Las compras entre enero y julio de este año alcanzaron los 4,7 millones de euros, un 61% menos que en el mismo periodo de 2020. Las de maíz superaron los 83 millones de euros, según los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Crecen con fuerza este año, pero con una diferencia enorme entre lo que aumentan en volumen (un 29%) y lo que suben en coste (66,1%) porque el maíz arrastra un encarecimiento anual del 38% en los mercados internacionales. Sucede lo mismo con las importaciones a Galicia de productos fabricados con cereales, especialmente de repostería: el importe sube un 154% (9 millones de euros), muy por encima que la cantidad adquirida (101%).

¿Cómo evolucionará el mercado? La FAO prevé una producción récord de cereales en 2021: 2.800 millones de toneladas, un 1,1% más que en 2020. “Sin embargo, a ese nivel, la producción seguiría estando por debajo de las necesidades de consumo previstas para 2021/22, lo que provocaría una reducción de las reservas mundiales”, añade la organización de Naciones Unidas, frente a un ascenso del 1,8% de la demanda mundial de cereales, hasta los 2.811 millones de toneladas.

El aceite lidera la inflación en Galicia tras encarecerse este año un 22%

El alza de precios en los aceites es todavía mayor que la de los cereales. Llega al 60%, indica la FAO, por el incremento del de palma “debido a la fuerte demanda mundial de las importaciones y a la preocupación por la escasez de mano de obra migrante para su producción en Malasia”. También eso, por muy lejos que parezca, afecta a la industria transformadora aquí. El aceite de palma lideró el año pasado las exportaciones de grasas a Galicia, pero en este 2021 se desploman un 93%. Las de aceite de girasol bajan un 8% y, aún así, el coste creció prácticamente un 41%, hasta los 67,5 millones de euros.

La cotización internacional de la leche y sus derivados acumula hasta septiembre un ascenso anual del 15%. La subida es generalizada, aunque más intensa en la leche desnatada en polvo y la mantequilla “por la sólida demanda mundial de importaciones en un contexto de escasa disponibilidad de exportaciones, especialmente de Europa, debido a las bajas existencia y al descenso estacional de la producción de leche”. La situación ha provocado que las compras de productos lácteos foráneos en Galicia aumenten un 27% y el precio de las operaciones lo haga un 77,5% (19,1 millones).

¿Se está notando esto en el supermercado? Sí. Llenar la cesta de la compra cuesta este año un 2,9% más en Galicia, con los aceites y grasas a la cabeza de la inflación (22%). Los precios industriales en el sector rebotan un 3,5%, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), porque al incremento de costes en las materias primas básicas hay que sumar lo que está pasando también en otros materiales –papel, cartón o metales– fundamentales para el envasado. 

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