10 de julio de 2019
10.07.2019

Así de bien lucen las butacas donadas por el Celta en Zaragoza

Una petición que se inició en Twitter y que conmovió al Celtismo

10.07.2019 | 12:25
Butacas en el estadio del Alhama. // UD Alhama

Los asientos ya están en su nuevo hogar y preparados para recibir nuevos partidos. El UD Alhama ya tiene instaladas las nuevas butacas que podrán disfrutar sus aficionados gracias al club celeste. A partir de ahora "un pedazo de Celta siempre estará en El Vivero de Alhama de Aragón", como escribió un seguidor.

El pasado 16 de mayo el club aragonés de un municipio de Zaragoza con poco más de 1.000 habitantes, necesitaba sillas nuevas para su pequeño estadio que solamente las tenía de hormigón, ya habían pedido también a la Real Sociedad y al Éibar las suyas, porque "el ayuntamiento nos ha prometido que el año que viene va a cerrar la grada, y el objetivo es conseguir unos asientos. La Real Sociedad y el Éibar nos han dicho que ya tienen todos repartidos", comentaban desde el equipo.

Lo que dio de sí un mensaje


Todo empezó con un tweet en el que el pequeño equipo pedía las butacas sobrantes del grupo Celeste y las redes hicieron lo suyo. El mensaje se volvió viral y los aficionados del Celta mostraron su apoyo al equipo zaragozano.

Pero no todo fue un camino de rosas, los problemas burocráticos pronto aparecieron y los aficionados del Celta les recordaron que el estadio era propiedad municipal no del equipo, y era con ellos con quién deberían hablar.

Y dicho y hecho, el Celta con el consentimiento del Concello les donó las 130 butacas que necesitaban. El equipo en señal de agradecimiento decidió que en la camiseta de su 50 aniversario llevarían la palabra "Afouteza".

El agradecimiento no acaba ahí


Pero los gestos de agradecimiento no acaban ahí, el Alhama también anunció que el club ha decidido bautizar la grada como "Grada de Río" como homenaje. Así el campo de El Viveiro, campo del Alhama, estará siempre unido al equipo vigués en un gran gesto de solidaridad.

Después de algo más de 700 kilómetros, unas siete horas y media de viaje, los zaragozanos llegaban a Vigo para recoger su regalo.

Un sueño hecho realidad y un gesto solidario por parte del equipo celeste que sin duda tardaran en olvidar.

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