07 de abril de 2019
07.04.2019

El Celta se entrega a la épica

Los celestes aprenden sobre la marcha de sus errores para doblegar a la Real y sumar siete de los últimos nueve puntos posibles

07.04.2019 | 21:51
Aspas es ya el rey de esta reconquista celeste en LaLiga. // A. Villar

Llueve con fuerza en Vigo, pero para el celtismo vuelve a salir el sol. El Celta sale del charco en el que se había enfangado gracias a enlazar tres partidos en positivo, algo que no sucedía desde el mes de diciembre. Los tres puntos que otorga el triunfo de esta tarde frente a la Real Sociedad empujan al equipo celeste fuera de las posiciones de descenso. Iago Aspas fue nuevamente el pilar que todo lo sostuvo y también el ariete que todo derribó. Hoy provocó un penalti y marcó dos tantos para voltear el marcador. Desde su regreso no ha dejado de sumar. Una semana en la que el Celta ha dejado de ser un muerto viviente impulsado por la calidad y la fe del moañés. El encuentro contra la Real es otra prueba de ello. Vapuleado en el primer tiempo por un rival superior que se marchó con ventaja al descanso, los vigueses supieron volver a conectar con Balaídos y remontar el partido a base de arrojo y coraje. Con Aspas a la cabeza de un equipo que vuelve a creer, el Celta acumula siete puntos de nueve posibles.

Retoques

La baja de Brais Méndez y los problemas defensivos que achacó el Celta en Huesca obligaron a Fran Escribá a hacer dos pequeños retoques en su formación. Jozabed Sánchez fue el elegido para reforzar la medular. Su presencia liberó a Boufal, menos anclado a la banda que en otras ocasiones, pero abrió una autopista por la izquierda a la Real Sociedad. Theo Hernández, siempre en superioridad junto a Willian Jose frente a Hugo Mallo, fue un quebradero de cabeza constante para los celestes en la primera mitad. Por el otro lado Olaza tampoco disfrutaba de una tarde plácida contra Oyarzabal y Zaldua. La línea defensiva, de la que se cayó Hoedt y entró Araújo, solo pudo achicar balones durante los primeros cuarenta y cinco minutos. La Real Sociedad de Imanol Alguacil supo leer mejor el inicio del encuentro, encontró ventajas en todas las líneas, manejó el balón a su antojo y neutralizó a un Celta al que solo concedió una ocasión, fruto de un regalo de Mikel Merino, a Aspas.

Indigno arbitraje

Melero López sobre el césped y Martínez Munuera ante las pantallas volvieron a hacer patente la mala aplicación que se está haciendo del VAR en muchos partidos de la Liga. Dos errores del colegiado principal, uno en contra del Celta, otro en contra de la Real; mancharon un partido de fútbol en la que los locales se jugaban la permanencia y los visitantes los puestos europeos. Dos errores de Melero López ratificados desde el pinganillo por Martínez Munuera, que con todas las repeticiones del mundo no fue capaz de ver que Olaza no había cometido penalti sobre Oyarzabal y que Willian Jose no debía ver la roja por una supuesta agresión a Okay. Dos errores con los que primero perjudicó a los celestes y luego les compensó. Dos errores que con toda la tecnología que hay sobre la mesa no deberían producirse.

Remontada en Balaídos, y van dos

Desde que se activó el plan "#ANosaReconquista" en Balaídos, el Celta y su afición han decidido entregarse a la épica. Partidos accidentados no recomendados para los que padecen del corazón. Porque nada está escrito, ni aunque los celestes se pongan 0-2 ante el Huesca o empiecen perdiendo como hoy contra la Real o el sábado pasado ante el Villarreal. Esta tarde tocó irse perdiendo al descanso y con malas sensaciones. Pero Fran Escribá supo ajustar el centro del campo y cambiar las fuerzas del partido. Retrasó la posición de Boufal y surtió a Mallo de ayudas. Un plan que funcionó antes de tener tiempo a ponerse en marcha al provocar Aspas un penalti a los pocos segundos de sacar los guipuzcoanos de centro. El moañés, frío como un témpano, transformó desde los once metros y comenzó la remontada. Bajo una intensa lluvia, con un rival en inferioridad numérica, con Balaídos encendido y el equipo lanzado, el desenlace feliz para los intereses vigueses parecía cuestión de tiempo.

Aspas no está solo

Todos los focos apuntan al genio de Moaña. Él es alma de este Celta, pero una jornada más estuvo bien respaldado por un equipo que cuajó una segunda parte notable. Hugo Mallo fue de menos a más. Después de sufrir en el primer periodo, se hizo dueño de la banda derecha y suyo fue el centro del segundo tanto de Aspas. Rubén Blanco, al igual que en los dos partidos anteriores, volvió a salirse bajo los palos. Evitó el empate de la Real con dos paradores a Sangali y Zubeldia. Okay y Lobotka, desapercibidos en el arranque del choque, terminaron destruyendo y reconstruyendo a su favor, Olaza ha irrumpido para quedarse en el once, Boudebouz asiste saliendo desde el banquillo, Maxi sonríe a base de goles. La revolución que ha desatado Iago Aspas se hace extensible a todos los demás. Será necesario. El astro celeste no estará el próximo partido ante el Atlético de Madrid después de forzar la quinta amarilla.

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