Los prolongados episodios tóxicos inquietan al sector mar industria

Piden que se establezca una póliza de seguro y se subdividan zonas productivas

La conselleira de Mar, Rosa Quintana, observando mejilla durante una jornada de toma de muestras para el Intecmar, en una batea arousana.

La conselleira de Mar, Rosa Quintana, observando mejilla durante una jornada de toma de muestras para el Intecmar, en una batea arousana. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

Manuel Méndez

Manuel Méndez

La Federación Provincial de Cofradías de Pescadores y la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade) cierran filas y piden ayuda a la Consellería do Mar.

Como se avanzaba ayer en FARO, lo hacen después de un par de meses sufriendo cierres generalizados de bateas de mejillón y de bancos marisqueros a causa del episodio tóxico que afecta a las rías gallegas y que se originó a mediados de agosto con una inusual combinación de toxina diarreica (DSP) y paralizante (PSP).

La reunión mantenida en Conxemar entre representantes de las cofradías y Agade. |   //  FDV

La reunión mantenida en Conxemar entre representantes de las cofradías y Agade. | // FDV / Manuel Méndez

¿Pero, cómo ayudar ante un episodio natural? Productores y comercializadores creen que, por ejemplo, subdividiendo las zonas de mayor extensión, ya que en un banco marisquero o un polígono bateeiro especialmente extensos puede que la toxicidad afecte a los productos de un extremo y, sin embargo, no esté presente en el lado opuesto.

Subdivisiones que, en realidad, ya existen en algunas zonas, pero que el sector propone ampliar, siendo necesario incrementar el ritmo y frecuencia de trabajo del Intecmar en cuanto de seguimiento, toma de muestras, analíticas y demás acciones emprendidas en este centro de referencia asentado en Vilagarcía, dependiente de la Consellería do Mar y dirigido por Covadonga Salgado.

Se trata, en definitiva, de “crear subzonas en función de su distinta afectación por los episodios tóxicos para que así, manteniendo los altos estándares de salvaguarda de la salud pública fijados en la legislación, sea posible comercializar el marisco de las subzonas exentas de toxicidad, manteniendo prohibida la extracción en las más afectadas”, reflexiona el sector.

El mismo que solicita una reunión con Covadonga Salgado para que, nuevamente, les explique todo el trabajo realizado por el Intecmar y su adaptación a los nuevos episodios de control químico impuestos por la Unión Europea.

Además de querer conocer en profundidad las características del inusual “cóctel de biotoxinas” del que ya informó FARO DE VIGO hace semanas y que derivó en la actual situación de cierres parece que interminables.

Una póliza que cubra las pérdidas

Paralelamente, Agade y cofradías demandan a la Consellería do Mar “la habilitación de un seguro que cubra los costes derivados de las devoluciones de producto ya extraído cuando se produzca el cierre de una zona abierta”. 

Es decir, que se compensen los gastos que se producen cuando llega una orden de cierre de un polígono o un banco en concreto después de que ya se realizaran trabajos de extracción, puesto que desde el momento del cierre ese producto ya no puede comercializarse, aunque esté camino de ello.

Y pretenden que esa póliza proteja al sector “con independencia de dónde se encuentre el producto una vez materializado el cierre por el Intecmar”.

Todo ello, argumenta el sector, para hacer frente a una situación que considera extremadamente peligrosa, no sanitariamente, sino desde un punto de vista estructural y económico.

A diferencia de otras ocasiones, y de ahí que ahora Federación de Cofradías de Pontevedra y Agade se olviden de viejas rencillas para unir esfuerzos, lo que está sufriendo el sector es un “episodio tóxico excepcional”, ya que “no solo afecta al cultivo de mejillón en batea, como suele ser habitual, sino también a importantes bancos marisqueros de la provincia”.

Mapa que muestra los polígonos bateeiros afectados en las rías de Pontevedra y Vigo.

Mapa que muestra los polígonos bateeiros afectados en las rías de Pontevedra y Vigo. / Intecmar

Una excepcionalidad que, además, obedece “tanto a la intensidad de los niveles de biotoxinas acumulados por los moluscos, como ala extensión temporal y recurrencia de la presencia de fitoplancton productor de biotoxinas en las aguas a lo largo de los últimos meses”.

Situación que provoca aperturas y cierres puntuales de polígonos bateeiros y bancos marisqueros, en ocasiones “de corta duración”, derivando en “una importante reducción en las cantidades de molusco extraídas para su depuración y comercialización”.

Esto, no cabe duda, afecta tanto “a las rentas de las personas dedicadas al marisqueo, de una manera dramática en zonas concretas de la provincia”, como a “las empresas depuradoras de moluscos, que también se ven seriamente afectadas al encontrar grandes dificultades para abastecer a sus mercados tradicionales”, en algunos casos siendo “incapaces de cubrir la demanda habitual” de sus clientes.

De ahí que, aún siendo este problema consecuencia de un fenómeno natural “contra el que poco se puede hacer”, cofradías y Agade entiendan necesario “adoptar algunas medidas” que, como las expuestas, “contribuyan a minimizar o paliar los efectos de las prohibiciones de extracción”.

Y lo plantean cuando la situación tiende a mejorar, como se constató ayer. Por la mañana permanecían cerrados 31 de los 52 polígonos bateeiros de la comunidad.

Sin embargo, a las dos de la tarde el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar) levantaba la prohibición de extracción en los polígonos bateeiros Sada 2, Grove A, Vigo A y Cangas F, H, C y D, además de autorizar la captura de moluscos infaunales en la Zona I de la ría de Pontevedra, y la de navaja y longueirón en la II de Muros-Noia y en la III de la ría pontevedresa.

Esto supone un alivio considerable, aunque se mantenga la prohibición de extracción en 8 de los 24 polígonos bateeiros de Arousa, en uno de los dos de Ares-Betanzos, en el de Baiona, el de Camariñas, en los cuatro de Muros -Noia y en los ocho existentes en la ría de Pontevedra, como cada año la más castigada por las biotoxinas.

Mejor están las cosas en Vigo, donde desde ayer ya no queda ningún polígono bateeiro cerrado.

También permanecían cerrados los bancos de infaunales (bivalvos que viven enterrados en el substrato, como la almeja y el berberecho) de una zona de Corcubión-Fisterra y dos de las tres zonas existentes en Muros-Noia, lo cual retrasa considerablemente la apertura de la importante campaña marisquera de la cofradía noiesa.

Al igual que están cerradas dos de las seis zonas de marisqueo de Vigo y dos de las cinco áreas de infaunales delimitadas en la ría de Pontevedra.

Con estos cierres y, sobre todo, con su persistencia desde agosto, las consecuencias económicas son indudables, casi desastrosas, ya que a las pérdidas de ingresos y/o al lucro cesante hay que sumar el hecho de que el sector gallego pueda quedar en fuera de juego en el mercado nacional e internacional, propiciando la introducción en el mismos de competidores como los portugueses.

Y ya se sabe, o al menos en el sector del mar lo saben, que cuando se pierden clientes es difícil volver a recuperarlos, de ahí la enorme preocupación existente en los puertos y entre los trabajadores de las conserveras y depuradoras, quienes permanecen en sus casas a la espera de que las biotoxinas remitan para volver a trabajar.

De ahí que la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores y la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade) cierren filas y pidan ayuda a la Consellería do Mar.

Una fuente de riqueza

La llegada de células tóxicas es sinónimo de buenas noticias para el sector, ya que las mismas aparecen entre el fitoplancton que las corrientes oceánicas introducen en las rías.

Lo cual es tanto como decir que la aparición de toxicidades es fruto del afloramiento costero que, sobre todo en primavera y otoño, aporta ingentes cantidades de nutrientes que enriquecen y diferencian el cultivo de mejillón e infaunales en Galicia.

Encontrar solución a los cierres que provoca no es sencilla, de ahí que a lo largo de la historia el sector se acostumbrara a convivir con estos episodios tóxicos que acaban provocando cierres que pueden considerarse como vedas naturales.

Lo que sucede es que los cierres actuales no solo se prolongan en el tiempo, sino que se suman a un creciente desabastecimiento de productos como el mejillón y la almeja que preocupa a productores y comercializadores.

No hay riesgo para la salud pública

No está de más reiterar que los episodios tóxicos que afectan periódicamente a las rías gallegas, totalmente naturales y controlados en todo momento por las autoridades sanitarias, no amenazan a la salud pública, si el producto es adquirido por los cauces reglamentarios.

Pero también es cierto que cuando la acumulación de células tóxicas se dispara, los problemas económicos y estructurales que padece el sector marisquero y acuícola son enormes.

Este gráfico elaborado por el Intecmar permite apreciar la importante acumulación de “Dinophysis acuta”, que al formar floraciones masivas puede provocar intoxicaciones por toxina diarreica (DSP). Se trata de las toxinas del género lipofílico que protagonizan el episodio tóxico actual. Cuanto más grandes y más oscuros son los círculos, mayor es el nivel de toxicidad en el agua.

Este gráfico elaborado por el Intecmar permite apreciar la importante acumulación de “Dinophysis acuta”, que al formar floraciones masivas puede provocar intoxicaciones por toxina diarreica (DSP). Se trata de las toxinas del género lipofílico que protagonizan el episodio tóxico actual. Cuanto más grandes y más oscuros son los círculos, mayor es el nivel de toxicidad en el agua. / Intecmar

Más aún cuando, como es el caso, confluyen diferentes toxicidades, la diarreica (DSP) y la paralizante (PSP) y, sobre todo, cuando esta acumulación de células en las rías provoca cierres de bateas que se prolongan en exceso, en algunos casos desde el pasado mes de agosto.

Dicho de otro modo, que cuando las popular y erróneamente conocidas como “mareas rojas” obligan a cerrar bateas de mejillón y bancos marisqueros, causan un serio trastorno al sector productor, al depurador, al comercializador y al transformador.

Para que se entienda mejor: tanto los mariscadores como los bateeiros y los trabajadores de depuradoras, cocederos y conserveras deben permanecer de brazos cruzados cuando los cierres se extienden durante demasiado tiempo, que es lo que está sucediendo con el episodio actual.

Un problema que se agrava, más si cabe, cuando la situación afecta a todas las rías gallegas, ya que las posibilidades de abastecimiento de los mercados se reducen todavía más.

Para entender mejor en qué consisten estos episodios tóxicos erróneamente conocidos como “mareas rojas”, a continuación se ofrecen algunas claves:

Diarrhetic Shellfish Poison (DSP)

  • Es la toxicidad más frecuente y abundante en aguas gallegas, la menos peligrosa y la que antes eliminan los moluscos afectados.
  • Es una proliferación de fitoplancton portador de biotoxinas que llega acompañada de ingentes cantidades de nutrientes. Un fenómeno con el que están acostumbrados a convivir tanto los profesionales del Intecmar como los propios bateeiros, ya que este fenómeno se repite en cada uno de los afloramientos costeros que introducen los nutrientes en las rías gallegas.
Covadonga Salgado (de pie) y una de las profesionales del lntecmar, en Vilagarcía, durante la realización de pruebas para determinar la evolución de la toxicidad.   | //  FDV

Covadonga Salgado (de pie) y una de las profesionales del lntecmar, en Vilagarcía, durante la realización de pruebas para determinar la evolución de la toxicidad. | // FDV / Manuel Méndez

  • La DSP es una de las llamadas toxinas lipofílicas, y es la responsable de procesos patológicos que afectan al tracto digestivo del ser humano en caso de ingesta de producto contaminado.
  • Puede causar diarreas, náuseas, vómitos, dolores abdominales y escalofríos, detectándose los síntomas casi de inmediato tras ingerir los moluscos, pudiendo durar hasta tres días.
  • Los episodios tóxicos diarreicos están producidos por proliferaciones de dinoflagelados del género “Dinophysis”, conociéndose más de doscientas especies.
  • Son las que generan ácido okadaico, que es, en realidad, la toxina causante de la intoxicación diarreica por moluscos en humanos, afectando de manera especialmente significativa a la producción de mejillón. La más frecuente en aguas gallegas es la “Dinophysis acuminata”.

Paralytic Shellfish Poison (PSP)

  • Los episodios tóxicos paralizantes, como el que se registra desde hace semanas en Galicia y cuya presencia se suma al diarreico, están provocados por la proliferación de los dinoflagelados “Alexandrium minutum” y “Gymnodinium catenatum”.
  • Los “Alexandrium”, que son los habituales en la comunidad, son un género de dinoflagelados en el que se identifican alrededor de treinta especies y contienen algunas de las más dañinas para los humanos.
  • La intoxicación paralizante (PSP) que causan puede afectar al sistema nervioso central del ser humano y provocarle parálisis o incluso la muerte por parada cardiorespiratoria, pero solo en condiciones extremas de ingesta masiva de molusco contaminado.
  • Los síntomas de la PSP (Paralytic Shellfish Poison) se notan en los primeros treinta minutos después de comer una buena cantidad de moluscos tóxicos.
  • “Se padece picazón o ardor en torno a la boca, labios, lengua y cara, además de otras alteraciones del sistema nervioso”, explica la comunidad científica.
  • En el Intecmar añaden que “esta sensación progresiva de entumecimiento muscular se extiende al cuello, brazos, piernas y extremos de los dedos”, haciendo que los movimientos voluntarios y el habla empiecen a ejecutarse “con dificultad”.
  • Estos síntomas, concretan en el laboratorio de referencia arousano, también pueden aparecer ocasionalmente acompañados de “trastornos gastrointestinales, tales como dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea”.

[object Object]

Aunque no es el caso, al cóctel de biotoxinas que forman la PSP, DSP y ASP pueden sumarse dos nuevos grupos de “ficotoxinas”. Es decir, productos naturales derivados de algunas especies de microalgas que tienen actividad tóxica, normalmente neurotóxica.

Son los “azaspirácidos” y las “yesotoxinas”, a los que pertenecen especies como la “Protoperidinium crassipes”, en el primer caso, y la “Protoceratium reticulatum”, en el segundo.

Son “ficotoxinas” reguladas desde 2002 por la Unión Europea que son habituales en aguas gallegas, aunque “no suelen alcanzar grandes concentraciones”.

Amnesic Shellfish Poison (ASP)

  • La amnésica es responsabilidad de especies del género “Pseudo-nitzschia”, siendo la habitual en Galicia la “Pseudo-nitzschia australis”. Se acumulan en diferentes especies de cangrejos, navajas, vieiras, mejillones e incluso anchoas.
  • La “Pseudo-nitzschia” produce una neurotoxina llamada ácido domoico, un aminoácido neuroexcitador que actúa a nivel del hipocampo y la amígdala, dos zonas cerebrales relacionadas con la memoria. De ahí que sea una de las biotoxinas que al acumularse en los moluscos bivalvos, pueden llegar a afectar a los humanos.
  • La ASP puede provocar intoxicaciones leves que generan trastornos gastrointestinales y aparecen en las primeras 24 horas.
  • Náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarreas son algunos de los efectos, aunque en casos de intoxicaciones severas se hacen acompañar de trastornos de tipo neurológico, como debilidad, confusión, somnolencia, vértigo y pérdida de memoria. En casos extremos podrían llevar a una persona al coma.

[object Object]

Biotoxinas como la PSP o la DSP poco tienen que ver con las inofensivas proliferaciones de microalgas que tiñen el mar de color, provocando las mareas rojas, e incluso llegan a iluminarlo.

En Galicia se han documentado seis tipos de proliferaciones microalgales productoras de coloración. La roja anaranjada, por ejemplo, se debe al dinoflagelado “Noctilluca scintillans”, localizado hace días en Liméns y aún presente, aunque en bajas concentraciones, en los últimos análisis efectuados en la ría de Vigo.

También puede teñirse el mar de rojo, en este caso poro el dinoflagelado “Gonyaulax polygramma”; o bien de marrón verdoso, que es el tono que suelen provocar los dinoflagelados “Karenia mikimotoi” y “Prorocentrum”.

Incluso se han documentado episodios con un característico color marrón rojizo, que se debe a un exceso de diatomeas como los “Chaetoceros” y a los dinoflagelados “Gymnodinium catenatum” y “Glenodinium foliaceum".

A todo ello se suman las “mareas rojas” que, en realidad, deberían llamarse “mareas marrón chocolate”, como son las provocadas por el flagelado “Heterosigma akashiwo”.

Suscríbete para seguir leyendo