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Alivio en los hoteles arousanos tras un verano “igual o mejor” a los previos a la pandemia

Entran en el Hotel Lago, de Vilanova, dos de los quince huéspedes de un viaje de grupo.

Ya se puede decir, ahora que se ha ido, que el verano tal y como se conocía ha vuelto. Al menos en su vertiente turística, pues las cifras que el sector hotelero arousano maneja no lo pueden dejar más claro. La temporada más alta, que llega a su fin con el mes de agosto, ha recuperado la situación habitual en cuanto a la ocupación de los hoteles y al tráfico de turistas en O Salnés. Como mínimo la “iguala”, aunque son varios los gerentes de diferentes hoteles de la comarca que afirman con satisfacción y cierto tono de alivio que “la mejora”.

Ocupaciones que superan el 80% en todos los hoteles que ha consultado FARO DE VIGO evidencian la recuperación del sector, que se aventura ahora a un septiembre quizás no tan brillante. De todos modos, “no pensábamos que este verano fuera a ser tan bueno”, coinciden los gerentes de los hoteles consultados, en este caso con la voz de Rodrigo Rodríguez, del carrilexo Hotel A Esmorga, José Álvarez, del grovense Maruxía y Yovana Millán, del camping isleño Salinas. Es unánime: negocios tan diferentes como el 5 estrellas Gran Hotel La Toja, a través de las palabras de su recepcionista Laura Galera, hasta un camping como el Salinas de A Illa suscriben que este ha sido un gran verano.

No deja lugar a dudas, en este sentido, Carmelo Fernández, que lleva las riendas del Hotel Os Pazos de Cambados, cuando sentencia que “este año, aquí, no se puede quejar nadie, pues abrimos en junio con el rabo entre las piernas y acabamos la temporada en septiembre haciendo días y días al 100% de ocupación, aún con restricciones y una pandemia de por medio”.

Ejemplifica su sensación de que “todos estuvimos a tope” en una anécdota que le pasó este agosto: “un turista llegó al mi hotel por la mañana, sobre las ocho, pidiéndome una habitación, y cuando yo le respondí que las tenía todas ocupadas, él me reconoció que había optado por dormir con su pareja en el coche porque les fue imposible encontrar una sola cama, ni en Cambados, ni en Vilagarcía ni en O Grove”. Le daba rabia al hostelero recomendar restaurantes en Cambados, “pues veía a mis clientes volver a la noche diciéndome que no habían podido cenar en ninguno de ellos por estar a rebosar”.

El verano es para pasar frío

Mantener ese nivel de ocupación es siempre complejo, por lo que son varios los factores que influyen en que esto sea así. Para José Álvarez, del Hotel Maruxía de O Grove, jugó un papel importante el hecho de que “muchos de los clientes sean ya de toda la vida, es todo un lujo disponer de su confianza y fidelidad”. Pero no solo eso, pues Álvarez sitúa otra de las claves en el tiempo, aunque esto pueda parecer contradictorio, pues no fue el mejor verano de los últimos tiempos si desde la meteorología lo observamos.

“El turista viene buscando frío, escapa de las olas de calor, y encuentra en Galicia el destino ideal”. Señala el recepcionista del Maruxía que “los clientes hasta agradecían ponerse una chaquetita por la noche”.

El turista, además, proviene del interior del Estado. Madrileños, asturianos, vascos, algún gallego y también andaluces o murcianos llenan las habitaciones del Gran Hotel La Toja, según su recepcionista Laura Galera, así como del Hotel Playa Compostela, de Vilagarcía, que apenas recibió turistas extranjeros, “aunque el nacional cubriese por completo su ausencia al venir en masa, sobre todo en agosto”, según Patricia Val, su recepcionista.

El mes que estrenamos no pinta tan bien, pues “le está costando arrancar”, como puntualiza Alejandro Bouzas, propietario del camping de O Terrón, en Vilanova. Coincide el sector en que “no es agosto”, pero también sostiene que “septiembre es un mes en el que las reservas entran de un día para otro, por lo que puede ser un buen mes”, en palabras de Laura Galera, del Gran Hotel La Toja.

Aires de cambio

Xoán Hermida, gerente del Hotel Lago de Vilanova, siempre apostó en su negocio por los viajes de grupo. Pero la pandemia le enseñó una lección que ya intuía: “el turismo es cada vez más individual, más particular, y los hoteles debemos tomar nota”. Basa su punto en que este turismo “es más provechoso personal y económicamente”.

En su hotel, que este año apostó por el individual, cosechó “el mejor verano en 10 años”. Es por ello que promueve “dialogar con la Xunta” en favor del sector para lograr “un turismo desestacionalizado que nos aporte beneficios todo el año, pues no es admisible que en temporada baja tengamos tantas pérdidas si nos mantenemos abiertos, que es como deberíamos estar”.

El fenómeno camping, un filón del que O Salnés lleva años tirando y que no puede estar más de moda


Si bien desde hace años la de O Salnés es una comarca con fuerte vinculación a la acampada, tras la irrupción de la pandemia este sector ha sabido adaptarse a los tiempos y a las necesidades de los turistas, poniendo sobre la mesa una oferta que cada vez está mas demandada. Campings como el Salinas, de A Illa, o el de O Terrón, en Vilanova, vieron sus plazas prácticamente ocupadas por completo durante estos dos últimos meses.

Las apuestas de los turistas se redoblaron este año por los campings, al considerarlos “más seguros, al estar al aire libre, que un hotel”. Es la opinión de Yovana Millán, gerente del camping Salinas, de A Illa, que ha visto reservar plazas en su establecimiento a personas que “normalmente eran clientas de hoteles, pero que este año se han decidido por el camping a través de los bungalós, una opción que les garantiza poder estar al aire libre y también debidamente aislados, sin necesidad de mezclarse con nadie”.

De este modo, además del bungaló, las otras estrellas turísticas que también dejan ingresos en los campings arousanos son la autocaravana y la furgoneta camperizada, “que suponen una auténtica revolución” desde hace pocos años, como cuenta Alejandro Bouzas, propietario del camping de O Terrón, en Vilanova. El suyo es un negocio por el que han pasado clientes de todo tipo, “desde jóvenes que festejan acabar el curso hasta jubilados, ahora más de cara a septiembre”. Polivalentes, independientes y cómodos, las autocaravanas y los campings parecen tener futuro.

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