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Faro de Vigo

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Los hoteles de O Salnés aumentan un 20% sus ventas con respecto al primer julio “postCOVID”

Bañistas en la playa de A Lanzada, ayer. | // NOÉ PARGA

La campaña turística de verano discurre con buenos resultados, según los establecimientos hoteleros de O Salnés consultados ayer por FARO. Así, la ocupación media durante la primera quincena del actual mes de julio se situaría entre el 70 y el 75 por ciento, mientras que para la segunda mitad de mes cuentan con ocupar entre el 80 y el 90 por ciento de las habitaciones.

Los datos son mucho mejores que los de julio de 2020, pero en el sector observan con enorme preocupación la escalada de casos de COVID que se está produciendo en O Salnés, pues de hecho ya han sufrido alguna cancelación de clientes que han optado por no desplazarse a la comarca al ver el cariz que está adoptando la situación sanitaria. Eso sí, por el momento las anulaciones son pocas.

En el hotel Maruxía, de O Grove, sitúan en un 75 por ciento la ocupación durante la primera quincena de mes. Están muy satisfechos, porque incluso se vendió bien en la primera parte del mes, habitualmente más floja. “Este año la gente está loca por salir de casa”, afirman en el establecimiento. La ocupación es mucho mejor que en julio de 2020, cuando el turismo despertó tras los meses del confinamiento estricto de primavera. El Maruxía cerró julio de 2020 con una ocupación mensual media del 55 por ciento, y este año confían en que ese porcentaje se sitúe entre el 75 y el 80 por ciento.

La ocupación en la primera quincena de julio ronda el 75 por ciento, y se espera que suba del 80 durante la segunda mitad de mes

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Pero en el sector nadie se atreve a hacer previsiones a muy largo plazo, pues la evolución de la pandemia puede trastocar todas las planificaciones. “Vivimos la campaña con mucha incertidumbre, sinceramente. Tenemos unas previsiones para el mes de agosto, pero con los pies en la tierra, porque sabemos que está todo en el aire”, afirman en el hotel Montemar, también de O Grove.

En este establecimiento, han registrado una ocupación media del 70 por ciento durante la primera mitad de este mes, y los fines de semana próximos están completos. “Vamos bastante mejor que en 2020”, afirman en el Montemar, donde cifran en un 30 por ciento el aumento de ocupación con respecto a 2020, que fue el primer verano “postCOVID”.

Ambiente más tranquilo en la playa grovense de Confín. | // NOÉ PARGA

La sensación general en el sector hotelero arousano es que se está volviendo a las cifras previas a la pandemia, si bien ahora las reservas se están haciendo con menos antelación. Algunos negocios, como el Alpina, de Vilanova, afirman que, “incluso entra gente que reserva en el mismo día”. En este establecimiento también destacan como nota positiva que se están recuperando las pernoctas de los representantes comerciales, lo que ayuda a los hoteles a trabajar entre semana y fuera de la temporada alta.

También están muy satisfechos de como está discurriendo la campaña en el Spa Atlántico, de O Grove. Su ocupación ronda el 90 por ciento, y está por encima del 84 por ciento con que cerraron el julio de 2020, cuando se bajaron los precios para estimular a los más indecisos a salir de casa. Los responsables del Spa Atlántico valoran positivamente la respuesta de los viajeros este verano pues, “se está vendiendo bien, y además con las tarifas previas a la pandemia”.

El Tourís, de O Grove, está a punto de cerrar el balance del primer mes de julio con entre el 60 y el 65 por ciento de ocupación (un 15 por ciento mejor que hace un año), pero también optan por la prudencia cuando se les pregunta por sus expectativas para las próximas semanas. “Este año no se pueden echar muchos cálculos”, puesto que a la variable clásica de la meteorología, en este 2021 se suma el avance de la pandemia.

Hay muchísima incertidumbre en el sector por el COVID y temor a que las restricciones arruinen la campaña

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Fuera de la península meca, las perspectivas también son buenas. En el hotel Carril, de Vilagarcía, están a punto de cerrar la primera quincena de julio con un 75 por ciento de ocupación, que está previsto que se eleve hasta el 95 por ciento en el caso de la segunda mitad de mes. La temporada va mejor que en 2020, si bien en el establecimiento tampoco quieren cantar victoria antes de tiempo, “porque todo dependerá de en qué sentido avancen las restricciones”.

O Lar da Avoa, de Cambados, cifra las ventas del primer tramo de julio en una horquilla de entre el 65 y el 70 por ciento, y para la segunda mitad cuentan ya con reservas correspondientes al 80 por ciento. En el cómputo general del mes, si la situación no cambia en exceso, el hotel terminará este julio con una ocupación un 20 por ciento mejor que la del mismo mes de 2020.

Sobre las medidas de control de la pandemia, el sector teme sobre todo los cierres perimetrales, y cree que antes que eso sería positivo pedir a los viajeros que mostrasen una PCR negativa reciente o el certificado de vacunación.

Cancelaciones gratuitas

Algunos hoteles han optado por mantener políticas de cancelación muy flexibles, para que los turistas no tengan miedo a reservar y a quedarse sin el dinero en caso de no poder (o no querer) viajar posteriormente. El Maruxía, por ejemplo, ha eliminado las penalizaciones en las reservas realizadas directamente con el hotel, dado que ellos no pueden intervenir en las que se hacen a través de las plataformas, como Booking.

“Nosotros hemos eliminado las penalizaciones, porque lo que queremos es ganar un cliente, no perderlo”. En el caso del Montemar también son más flexibles, y permiten la cancelación sin castigo económico hasta los dos o tres días anteriores a la entrada. Otros establecimientos, como el Spa Atlántico, sin embargo, han optado por volver a las formas de trabajo habituales antes de la pandemia, y si la anulación de la reserva se produce en los días inmediatamente anteriores a la llegada, solo se perdona la penalización en caso de que el viajero haya tenido un problema de fuerza mayor, entre los cuales se encuentra haber contraído el COVID o estar confinado por ser contacto de un positivo.

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